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La Policía desarticula una red de prostitución que vigilaba a las chicas a través de Internet

La Policía desarticula una red de prostitución que vigilaba a las chicas a través de Internet

Por MDO/E.P.
domingo 13 de febrero de 2011, 00:00h
Agentes de Policía Nacional han detenido a once personas y han desarticulado la organización a la que pertenecían, que se dedicada a explotar sexualmente a jóvenes extranjeras en cuatro pisos de Madrid capital. La red disponía de un centro de operaciones desde donde los responsables vigilaban a través de las cámaras conectadas a Internet lo que sucedía dentro de los prostíbulos.
En concreto, la red controlaba a las chicas que explotaba a través de una gran pantalla de 60 pulgadas, 2 monitores de televisión de 30 pulgadas y 2 ordenadores, según ha informado el Grupo VII de la Brigada de Extranjería de la Policía Nacional.

La explotación de estas mujeres se producía en cuatro pisos de la capital ubicados en los distritos de Centro y Chamberí y los máximos responsables controlaban lo que sucedía a través de imágenes y cintas que se revisaban en los pisos. La operación ha supuesto la detención de 28 personas, 11 de ellas pertenecientes a la organización, y el resto, por encontrarse en situación irregular. Sólo ocho de ellas han pasado a disposición judicial.

La investigación se inició a raíz de la denuncia interpuesta en el Juzgado de Guardia de Madrid por parte de una ex trabajadora de la red en la que relataba que determinadas personas obligaban a ejercer la prostitución a mujeres jóvenes en distintos pisos de la capital.

A partir de este momento, los investigadores iniciaron las pesquisas para comprobar las afirmaciones realizadas por la mujer y pronto constataron que, efectivamente, la organización disponía de una vivienda en el distrito de Arganzuela que servía de base desde donde los dos principales cabecillas de la red dirigían el resto de la organización.

Las gestiones posteriores permitieron a los agentes identificar a los máximos responsables del grupo Jeverson E. S. y Tatiane A. F. que vivían en el referido piso. Con la misma rapidez averiguaron que contaban con dos lugartenientes, Williams T. A. y Alexandra Cornelia M., cuyas funciones eran recoger la recaudación de cada casa de alterne y que se alojaban en un piso superior dentro del mismo bloque de viviendas.

A continuación, los policías centraron sus indagaciones en ubicar los pisos donde las jóvenes se dedicaban a la prostitución para realizar simultáneamente la entrada y registro en estos prostíbulos. Los agentes accedieron en primer lugar a la vivienda que servía de centro de operaciones, al tener constancia de que los prostíbulos estaban continuamente controlados a través de las imágenes de las cámaras instaladas en estos locales. Una vez asegurado este primer piso, el resto de agentes entraron al mismo tiempo en los cuatro prostíbulos y en la vivienda de los lugartenientes de la banda.

En el momento de la entrada en el piso principal, los dos máximos responsables de la banda se hallaban durmiendo mientras dos telefonistas controlaban las casas de alterne a través de las imágenes que proyectaban tres grandes pantallas de televisión y dos ordenadores.

Dos telefonistas controlaban los prostíbulos

Estas operarias de telefonía disponían, además, de una mesa atestada de teléfonos para recepcionar las llamadas y concertar las citas con los clientes. En una de las paredes colgaban tres enormes pizarras en las que, a modo de 'planning', figuraban los nombres de las prostitutas, el lugar donde estaban trabajando y otras anotaciones.

Como resultado de la operación han sido detenidas un total de 11 personas por delitos relativos a la prostitución, contra la salud pública, trata de seres humanos y por asociación ilícita. Entre ellos se encuentran los dos máximos responsables de la red, dos recaudadores, tres telefonistas y cuatro encargadas de los prostíbulos. Además, se ha identificado a 17 personas que se encontraban en situación irregular en nuestro país.

En los seis registros practicados, los agentes intervinieron más de ochenta móviles, material informático, numerosa documentación e, incluso, una caja fuerte donde almacenaban la recaudación obtenida. La investigación ha sido llevada a cabo por el Grupo VII de la Brigada Provincial de Extranjería y Documentación de Madrid.
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