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Juanito Navarro, una vida de revista

Juanito Navarro, una vida de revista

lunes 10 de enero de 2011, 00:00h
Actualizado: 11/01/2011 17:02h
Juanito Navarro quiso ser presidente del Real Madrid cuando ya su carrera como actor había terminado. Su empeño no fue más que una anécdota en una larga vida dedicada al espectáculo. Fue, en teatro, uno de los reyes de la revista. En cine formó parte de un clan de cómicos que transitó de la censura al destape a bordo de un humor generalmente grueso.
Estuve charlando con Juanito hace unos meses cuando se rindió homenaje a su colega Enrique Bariego. Ya no tenía apenas actividad social y era consciente de que sus días en la escena habían quedado muy atrás. Seguramente cuando el género revisteril echó definitivamente el telón. Aún, el año 2004, protagonizó una comedieta en el teatro Real Cinema junto a otro superviviente de su especie artística: Quique Camoiras. No acabaron muy bien, seguramente porque la taquilla fue un fracaso.

Fulgor en La Latina
Tras unos primeros trabajos en las tablas, Juanito comenzó a sobresalir cuando el teatro de La Latina volvió a levantar el telón en la década de los cuarenta. Se reinauguró el 5 de abril de 1947 con “La blanca doble”. La compañía de Mariano Madrid incluía a Zori, Santos y Codeso y a Juanito. En ese escenario se consolidarían grandes cómicos y Juanito protagonizó Los Babilonios (1949); Un lío de padre (1962);  ¡Ay, que ladronas! (1964) o La chica del barrio (1967). En esos años –y en ese teatro- se forjó una de las parejas artísticas más populares durante casi veinte años: Lina Morgan y Juanito Navarro.

Una señora y un señor
En la revista mucho más atractivo para el espectador era la participación de una gran vedette de físico espectacular. Que cantara o no resultaba secundario. Juanito Navarro fue siempre un señor con una gran mujer al lado: Amparo de Lerma, Addy Ventura, Ethel Rojo, Vicky Lusson, Piti Sancho y hasta lanzó al estrellato a Bibi Andersen (hoy Bibiana Fernández). Pero de todas ellas a la que siempre se recuerda es a Lina. Juanito y ella formaron una pareja que hacía llorar de risa. Sus físicos tirando a normales y sus personajes siempre al borde del disparate les permitían todo tipo de astracanadas. Como la famosa historieta de la magdalena. Ambos dieron mucho dinero con revistas como ¡Ay que ladronas! (1964); Dos maridos para mí (1965); ¡Y parecía tonta! (1967); ¡Qué vista tiene la Calixta! (1970) y Nena, no me des tormento (1972). Después Lina se hizo empresaria y acabó comprando el teatro de sus primeros éxitos. Juanito aguantó en la revista hasta que el género no dio más de sí.

Cine de destape
La época más intensa de este actor en la gran pantalla fue entre los años 1970 y 1990. Dos décadas en las que se pasó de la censura total al desnudo total, pasando por el denominado “destape”. A ese tipo de cine exclusivamente comercial se apuntaron los cómicos del teatro y de la televisión: los hermanos Ozores, Fernando Esteso, Andrés Pajares, Rafaela Aparicio, José Luis López Vázquez, José Sacristán y Juanito Navarro. Algunos sobrevivieron artísticamente a esta etapa y otros acabaron sus carreras con ella. Juanito Navarro protagonizó, entre otras películas: Las señoritas de mala compañía (1973); La mujer es un buen negocio (1977); Los chulos (1981); Al este del oeste (1984); Los presuntos (1986)… Pero mientras que otros compañeros, como Luis Cuenca o Ángel de Andrés lograron intervenir al final de sus vidas, en algunas producciones que les “redimieron” como actores, Juanito no tuvo esa oportunidad.

Los últimos trabajos los hizo para series de televisión y programas de humor: Tutti Frutti, Encantada de la vida y A tortas con la vida.

Juan Navarro Rubinos había nacido en Madrid el 8 de julio de 1926. Falleció en su ciudad el 10 de enero a los 84 años de edad.
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