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El adiós a un sindicalista comprometido

El adiós a un sindicalista comprometido

Por MDO
jueves 30 de septiembre de 2010, 00:00h
Marcelino Camacho, ex presidente de CCOO, falleció el 21 de octubre de este año a los 92 años de edad. El veterano sindicalista dejó huérfanos a todos aquellos fieles seguidores de sus ideales a lo largo de una vida marcada por la lucha y el trabajo. Una calle madrileña llevará su nombre para no olvidar la importante labor que desempeñó a lo largo de muchos años.
Hijo de ferroviario, fue fundador y primer secretario general de CC.OO. entre 1978 y 1987, y diputado por el PCE entre 1977 y 1981, partido al que se afilió en 1935, un año después de hacerlo en UGT. Su profesión fue la de fresador, pero su historia como sindicalista y defensor de la libertad se empezó a forjar cuando con apenas 18 años cortó las vías del tren junto a otros compañeros tras el alzamiento del bando nacional, para intentar cortarle el paso. Durante la Guerra Civil lucharía como voluntario del lado republicano.

Finalizado el conflicto, pasó por cárceles y campos de concentración hasta conseguir escapar a Orán, donde le concedieron el asilo político, y no regresó a España hasta 1957, cuando fue indultado. Es entonces cuando resulta elegido miembro del comité de empresa e impulsa la creación de forma clandestina de Comisiones Obreras (CC.OO.), de orientación comunista, por lo que Camacho fue detenido el 24 de junio de 1972 en la reunión de la Coordinadora Estatal de CC.OO. y condenado a veinte años de prisión por dentro del conocido como sumario 1.001, juicio iniciado el día que mataron a Carrero Blanco, en diciembre de 1974. Le fue rebajada esta sentencia por el Tribunal Supremo en febrero de 1975, a seis años, siendo puesto en libertad definitivamente en mayo de 1976. Así pues, pasó cerca de 14 años en las prisiones y campos de concentración.

En 1978 fue elegido secretario general de CC.OO. Y, un año antes, diputado por Madrid del PCE, cargo que revalidó en 1979, si bien acabaría dimitiendo por discrepancias con su partido antes de romper con la disciplina de voto. Además, le fue concedida la Gran Cruz del Mérito Civil, concedida por el rey, el 25 de junio de 1983; la Orden Lázaro Peña de primera clase, concedida por el Consejo de Estado de la República de Cuba, el 6 de julio de 1984; la Medalla de Oro de la FDGB de la República Democrática Alemana, el 26 de enero de 1988 y, la Orden de Primera Clase de la República Popular Búlgara, concedida por el Consejo de Estado, en enero de 1988. El 18 de noviembre de 1988 obtuvo también la Orden del Mérito Constitucional. El 12 de enero de 1989, fue nombrado profesor honorario por la Universidad Complutense de Madrid.

Despedida multitudinaria
La capilla ardiente con el cuerpo de Marcelino Camacho fue instalada en el auditorio de la sede central de Comisiones Obreras. A este lugar acudieron decenas de simpatizantes y personalidades de todos los ámbitos que quisieron dar el último adiós al sindicalista. Los secretarios de CCOO y CCOO-Madrid, Ignacio Fernández Toxo y Javier López, el Príncipe de Asturias, el único que se santiguó ante el cadáver; el vicepresidente segundo, Manuel Chaves; el ministro de Fomento, José Blanco, el ministro de Trabajo, Valeriano Gómez y el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, fueron algunas de las autoridades que le rindieron el último homenaje.

En el auditorio, detrás del ataúd, descansó la corona del Rey, la del Príncipe, la de la familia, la de CCOO y la del Partido Comunista. A la izquierda, las banderas del sindicato, el PCE y la República; y a la derecha, las de las comunidades autónomas, rodearon al fallecido.

El ex secretario general del PCE y compañero de partido de Camacho, Santiago Carrillo, ha resaltado que dedicó "toda su vida" a la causa de los trabajadores, y ha añadido que quedará en la "memoria de muchos años" como uno de los "más enérgicos y entregados luchadores".

Otro amigo íntimo de Camacho, el ex secretario general de UGT, Nicolás Redondo, dijo que se ha muerto "un amigo entrañable, una referencia" que ha transcendido "del mundo sindical" para convertirse en una referencia "de la izquierda sociológica". Ha resaltado que el líder de CC.OO. ha sido una persona "muy fiel" al Partido Comunista, pero que "la impronta la ha marcado a nivel del movimiento sindical".

El Ayuntamiento aprobó por unanimidad dedicar a Marcelino Camacho el nombre de una calle para que su figura quede "siempre vinculada" con la capital. Según Gallardón, fue un hombre "generoso" que sacrificó su libertad para luchar por la del resto de los españoles, "superando cualquier dolor del pasado". "Es el ejemplo que tenemos que tener de una generación que hizo la transición y que supo mirar hacia adelante", subrayó.
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