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En la capital viven miles de gitanos rumanos, la mayoría de ellos en asentamientos chabolistas o casas abandonadas

Los 'repudiados' de Europa, en Madrid

Los 'repudiados' de Europa, en Madrid

Por Lucía de la Fuente
lunes 18 de octubre de 2010, 00:00h
Expulsados de Francia, sería lógico pensar que los gitanos de origen rumano podrían haberse trasladado a tierras españolas. De hecho, algunos medios hablaron de “avalancha”. Sin embargo, las autoridades madrileñas afirman que por el momento no han notado “ningún incremento significativo”. Así sufre la población gitana rumana madrileña el ‘efecto Sarkozy’.

“La actitud del Gobierno francés recuerda a la Alemania nazi”. Así de contundente lleva semanas expresándose el que fuera uno de los firmantes de la Constitución del 78 y actual presidente de la Unión Romaní, Juan de Dios Heredia, después de asegurar  que “es evidente que Francia ha violado los derechos fundamentales de ciudadanos europeos”. Heredia, famoso por ser el primer diputado de raza gitana en la historia de España, no es el único en denunciar la iniciativa francesa. Diego Fernández, el director del Instituto de Cultura Gitana, considera que Nicolas Sarkozy es “demagógico e hipócrita” e indica que “lo peor de todo es que esta política viene de Francia”: “Francia nos ha enseñado lo que son los Derechos Humanos, ha sido un ejemplo, un país hermano, y eso convierte la situación en un hecho de suma gravedad”, afirma.

“Francia debería aprender de España en cuanto a la integración de la población gitana”, indica Mariano Gómez, miembro de la Junta Directiva de la Unión Romaní. Un reportaje en la revista estadounidense Time pone a España como ejemplo de integración europea entre gitanos y payos.

En la calle esta “integración” no es, sin embargo, real del todo. Según el último informe de la población extranjera empadronada en la Comunidad de Madrid, en la región hay 218.184 rumanos que representan el 19,55 por ciento del total de inmigrantes. De ellos una parte, prácticamente imposible de determinar –no consta en ningún registro-, pertenece a la etnia gitana. La mayoría vive en asentamientos chabolistas como la Cañada Real Galiana en condiciones, como poco, mejorables. 

No hay “avalancha”
Desde la Asociación ROM-Madrid se estima que en Madrid viven unos 90.000 gitanos rumanos.  La consejera de Empleo, Mujer e Inmigración, Paloma Adrados, informó de que no se había notado un incremento “significativo” del número de gitanos rumanos que viven en la región después de los acontecimientos ocurridos en Francia. La Delegación del Gobierno y la Jefatura Superior de Policía corroboran el hecho. En cualquier caso, Adrados matizó que siguen adelante unas 30 órdenes de expulsión hacia miembros de ese colectivo: “Se debe sancionar a alguien por lo que hace, no por lo que es. No puede ser algo que afecte a toda una etnia”.

“A Madrid llegaron hace 8 o 9 años y empezaron asentarse en condiciones de marginalidad importantes desde el principio. Si hubiera sido otro grupo la sociedad no lo habría permitido, pero como son gitanos parece ser que no pasa nada”, denuncia Gómez. Sin embargo, Daniela Radu, secretaria general de ROM-Madrid, apunta que aunque “es verdad que la mayoría viven en asentamientos o en casas abandonadas, hay muchos que lo hacen en pisos y chalés”. “Es necesario romper la imagen de que todos los gitanos rumanos viven en Valdemingómez –Cañada Real- o en sitios parecidos, porque si no nunca desaparecerá esa imagen de colectivo marginal y sucio que produce tanto rechazo”, añade.

Daniela, que también es gitana, ha vivido ese rechazo en sus propias carnes. Llegó a la capital en 2002 huyendo de la pobreza, buscando una mejora: “Quería gente que me comprendiera y pensara igual que yo, que tuviera otra mentalidad”. Dice que al llegar a Madrid comenzó a buscar empleo y una trabajadora social le recomendó no mencionar en el currículum que era gitana. “Me enfadé muchísimo. ¿Por qué voy a tener que mentir sobre mi identidad?”. Con tristeza reconoce que ha visto hacerlo a muchos compatriotas: “Mi mejor amiga es abogada y no se ha atrevido a reconocer que es gitana en su trabajo”.

Prostitución y mendicidad
Los rumanos son ciudadanos comunitarios desde enero de 2007. Desde ese momento, y con el derecho la libre circulación en la mano, la emigración a otros países europeos más enriquecidos aumentó considerablemente. “En Rumanía los gitanos no tienen nada, viven en la miseria, están mucho peor que aquí”, afirma Radu.

Y eso a pesar de que es habitual ver aquí a menores practicando la mendicidad o la prostitución. “Es verdad que muchos niños no van al colegio. Hay que trabajar ahí, porque son los propios padres los que no lo ven útil”, explica la secretaria general de Rrom-Madrid, quien dedica su tiempo a hablar con sus compatriotas y ayudarles con trámites administrativos o, por ejemplo, impartiendo clases de español. En cuanto a la prostitución, Daniela considera que es un problema de difícil solución: “Me duele muchísimo porque como gitana tengo la imagen de esa mujer pura y fiel a su marido, pero he llegado a la conclusión de que lo hacen para mantener a sus hijos”.

Alina (nombre ficticio) es una meretriz rumana que “para” en Montera desde hace más de un año. Además es gitana. Tiene 24 años y habla tres idiomas. Dice no haber sentido rechazo nunca por ser gitana. Aunque si por ser prostituta. Vende su cuerpo porque necesita “dinero para vivir”. 

Delincuencia
Para muchos, otro problema que la población gitana rumana “trae” a Madrid es la delincuencia. En Internet, a través de las redes sociales o enviando comentarios a los medios digitales, muchos ciudadanos se expresan así: “Los gitanos rumanos lo único que hacen es robar descaradamente y agredir a todo dios”, “Los franceses tienen más ‘huevos’ que nosotros. Aquí todas las subvenciones son para ellos y los españoles cada vez somos más pobres, no tenemos ayudas para emprender negocios y malvivimos” o “Lo de emplear a críos para robar en cajeros, ocupar casas y dedicarse por entero a la mendicidad y a la delincuencia, sin ningún interés de buscar un trabajo pero con dientes de oro, no va mucho con nuestra cultura”.

A Daniela le molestan mucho estas opiniones: “Delincuencia la hay en todas las poblaciones, pero siempre es causa de la pobreza” comenta. “Cometen delitos pequeños, como robos, pero lo hacen porque no tienen nada. Sin embargo, no hay casos de gitanas rumanas que hayan fallecido a manos de sus parejas”, añade. “Es verdad que para integrarse tienen que adaptarse a las costumbres de aquí, y yo para eso apuesto por el mestizaje. Intento enseñarles cómo tienen que comportarse y soy muy optimista. No veo nada imposible”.

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