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Un proyecto de la Comunidad busca potenciar y mantener la esencia del tomate madrileño

Un proyecto de la Comunidad busca potenciar y mantener la esencia del tomate madrileño

Por David Canellada
miércoles 25 de agosto de 2010, 00:00h
Un proyecto del Instituto Madrileño para la Investigación y el Desarrollo Rural y Alimentario (Imidra) está analizando las características y propiedades de las 33 variedades de tomate más significativas de las que se cultivan en la región -sobre todo en la zona norte, sureste y suroeste-. El objetivo del estudio, con un presupuesto de 40.000 euros y que se desarrollará durante tres años, es encontrar las mejores variedades para incorporarlas al banco de semillas de la comunidad y distribuirlas entre los agricultores madrileños.
¿Existe la esencia del tomate madrileño?. Esa es la pregunta que están tratando de responder los cerca de 50 trabajadores que el Instituto Madrileño para la Investigación y el Desarrollo Rural y Alimentario (Imidra) tiene en el centro La Isla, en Arganda del Rey. Para ello se están analizando el sabor, color, textura, dureza y propiedades nutritivas de los tomates que se cultivan en la Región.

Tomates enanos, gordos, de pera, terrenos... son sólo algunas de estas variedades, que se han ido recogiendo desde principios de año en los diferentes municipios de la comunidad en los que se cultiva el tomate (Aranjuez, Villa del Prado, Navalcarnero, Perales de Tajuña, Patones, Buitrago de Lozoya o Arganda del Rey, entre otros). Ahora, todos ellos se han plantado de forma experimental en una plantación al aire libre que ocupa 700 metros y en la que hay 21 plantas de las 33 variedades seleccionadas.

El siguiente paso en este proyecto es hacer dos procesos de cata -una con expertos de la comunidad y otra con consumidores- para seleccionar los mejores tomates. "Con todo ello -explica la directora gerente del Imidra, María Jesús Villamediana- el año que viene se hará otra plantación y sabremos cuáles son las semillas que tenemos que guardar y proporcionar a los agricultores para que ellos nos den al final el tomate autóctono de la región".

El objetivo final, sin embargo, está lejos de la comercialización de este producto a gran escala. "El cultivo del tomate es casi testimonial en Madrid -subraya Isabel Fernández, una de las investigadoras responsables del estudio-. Plantaciones al aire libre como ésta sólo las encontramos en pequeños huertecitos particulares".

"Con este proyecto -prosigue Villamediana- se quiere también abastecer al sector de la restauración de Madrid. Queremos darles algo que no se encuentra en el mercado y que ellos puedan presentar en un plato de forma diferente". Para ello, la comunidad está tratando de potenciar los acuerdos entre los responsables de estas pequeñas plantaciones y los chefs de la alta cocina.

Prevención del cáncer
El estudio, que se inició en el mes de enero, apenas ha permitido todavía sacar conclusiones sobre las características del tomate madrileño. No obstante, los primeros datos recogidos destacan el intenso color rojo de todas las variedades, la prevalencia de las texturas blandas sobre las duras y la forma achatada de más de la mitad de los tomates plantados.

En cuanto a sus propiedades nutritivas, los expertos del Imidra resaltan su elevado contenido en licopeno, un pigmento vegetal que ayuda a la prevención del cáncer y de las enfermedades cardiovasculares.

Una vez que se encuentre el sabor tradicional del tomate madrileño, esas variedades se enviarán a un banco de semillas. Allí, y con la colaboración de la Asociación de Desarrollo Rural Aranjuez-Comarca Vegas (ARACOVE), las semillas se distribuirán a los agricultores que lo deseen y se conservarán para mantener la esencia del tomate madrileño.
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