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Cibeles, epicentro de la euforia roja

Cibeles, epicentro de la euforia roja

domingo 11 de julio de 2010, 00:00h
Madrid se prepara en las horas previas del partido ante la que puede ser una ocasión única en la historia deportiva española. Ni la temida escuadra holandesa, ni el sol de justicia que enciende el asfalto madrileño –el termómetro marca 38 grados a la sombra– puede frenar la ilusión y las ganas de la afición rojigualda concentrada en torno a la plaza de Colón.

Madrid se prepara en las horas previas del partido ante la que puede ser una ocasión única en la historia deportiva española. Ni la temida escuadra holandesa, ni el sol de justicia que todavía enciende el asfalto madrileño –el termómetro marca 38 grados a la sombra– puede frenar la ilusión y las ganas de la afición rojigualda concentrada en torno a la plaza de Colón.

Ya desde mediodía los seguidores de la selección nacional han empezado a calentar motores. Banderas, bufandas y gorras tiñen de rojo el paseo de Recoletos y sus inmediaciones, mientras cientos de bocinas y tambores al son del “A por ellos, oééééééé” y del “Yo soy español” comienzan a rugir desde el corazón de España.

Los aficionados han llegado desde todos los puntos del país. Nadie quiere perderse este día histórico que quedará para siempre marcado en el calendario.

Asturianos, murcianos, catalanes, andaluces y buen número de turistas –que aprovechando las fechas estivales han llegado a la capital– se suman a los seguidores locales y han tomado las calles, mostrando su incondicional apoyo al equipo de Del Bosque.

Una enorme pantalla colocada en Cibeles y varias auxiliares situadas a lo largo del paseo de Recoletos permitirán a la afición de la roja  seguir en directo el partido.

Para favorecer la llegada de los seguidores que quieran vivir desde más cerca la esperada final del mundial de Sudáfrica, la circulación estará cortada desde Cibeles a Colón, pero se prevé que, si la marea roja sigue creciendo, se amplíe el cordón de seguridad hasta Atocha por el sur y hasta la Glorieta de Emilio Castelar por la zona norte.

Minutos antes de que dé comienzo el encuentro, una lluvia de margaritas rojas y amarillas caerá sobre Colón. A las ocho de la tarde está previsto que la Oficina Holandesa de Flores –una empresa no lucrativa que se dedica a la promoción floral– lance desde un globo aerostático 90.000 flores con los colores de la selección. Simultáneamente, otras 40.000 de color naranja se dejarán caer sobre Ámsterdam.

Media hora más tarde, el sueño estará más cerca. Los miles de seguidores de la roja, atrincherados en el entorno de Recoletos, vivirán con pasión, intensidad y muchos nervios, la oportunidad única que hoy acarician Xavi, Villa y compañía, España entera, latiendo desde Colón, confía en que los designios del pulpo Paul –como hasta ahora– se sigan cumpliendo.

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