Se acabó salir de marcha por la noche madrileña. Ahora hay una atracción turística mucho más divertida durante el día: las manifestaciones.
Teniendo en cuenta que esta nuestra ciudad es el 'manifestódromo' nacional, raro es el turista que no se encuentra con una o dos protestas a su paso por el centro de Madrid. "Ahí es donde está la marcha", piensan algunos, y se acercan a ver qué ocurre. Y a los manifestantes no les hace falta gritar "no nos mires, únete", porque ellos ya lo hacen por iniciativa propia. Se plantan en medio de la protesta y, ¡zas!, foto que te crió para el álbum de las vacaciones.
Lanzamos una idea a nuestros gobernantes: con la que está cayendo últimamente, quizá sería bueno explotar este filón como atractivo turístico. Hay que reconocer que una protesta vecinal, sindical o de cualquier otra índole siempre es mucho más divertida que el oso y el madroño o el Museo del Prado y, además, es gratis. Así se podría rentabilizar el gasto en seguridad y movilidad que conllevan este tipo de actos, incluyéndolo como un motivo más para visitar nuestra ciudad siempre viva. Que los promotores de nuestro 'stand' en la Expo de Shanghai se pongan unas gorras, enarbolen unas banderas y griten unas cuantas consignas. Seguro que a los visitantes les entrarán unas ganas locas de volar hacia Madrid.
