El 'mano a mano' extremeño con Curro Díaz -herido en una mano al descabellar-de testigo indolente se resolvió con una oreja del tercero para Miguel Ángel Perera, gracias a la generosidad presidencial y a un´público que se impresionó con su cogida milagrosamente sin consecuencias. Pero estuvo algo mejor -o menos mal- Talavante frente al cuarto, aunque no hubo trofeo. El encierro de Cuvillo, lo esperado, noblón y colaborador. Abrió plaza un entonado Joa Moura II, que no caló en los tendidos.
El en principio anunciado
Manzanares no quería abrir festejo y la empresa se lo consintió metiendo con calzador por delante a un
Joao Moura, que anduvo clásico y acertado en la clavazón y desacertado con el rejón de muerte casi ante la indiferencia de un público que pasó mucho de él. Con esa actuación,el bullanguero gentío que acude a los festejos de rejoneo le habría regalado las orejas, pero...

Pero el que practicó la elegancia social del óbolo fue el usía
Julio Martínez, quizás también impresionado por la tremebunda voltereta que le propinó su primer enemigo a
Miguel Ángel Perera cuando intentaba pasarlo al natural. El extremeño salió indemne, se pegó el arrimón con gran valor y tras un estoconazo se llevó un trofeo facilongo tras una labor aseada sobre todo por el pitón derecho del cuvillo, de catadura similar al resto del encierro: mansote y muy manejable.
El otro de su lote, con el que se simuló la suerte -casi siempre desgracia- de varas aún más que con todos sus hermanos, fue un inválido y Perera se puso pesadísimo y vulgarísimo. A diferencia de un
Curro Díaz -sustituto de Manzanares- que, honrado él, cuando a los tres minutos vio frente al quinto que no era su tarde y se limitaba a ser un pegapases olvidando su sello de artista, cortó antes de recibir un puntazo cuando le descabellaba. El linarense ya había estado tan plano en su anterior.
Variedad de adornos
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El que más se acercó al toreo clásico fue el otro extremeño,
Alejandro Talavante, frente al cuarto, aunque con altibajos Pese a lo cual, cascabeleó un par de buenas series con la izquierda, y en menor medida por la derecha. Pero como no hubo percance, tampoco se llevó el regalo del usía, eso sí atendiendo a que los pañuelos salieron en menor medida que para su paisano Perera.
En el que cerraba plaza, que fue el único que derribó en varas aunque eso no significa que se empleara en este tercio, realizó una labor carente de sentimiento -según Miguel Ángel de Andrés, pues el que firma se marchó para atender e informar de la final copera-. Talavante comenzó con naturales sin profundidad, después lo intentó en redondo: más de los mismo, con agravante de desarme. Volvió a la izquierda, con varias series desangeladas y faltas de dominio y acoplamiento, como toda la faena, y nos aburrió.
Ficha del festejo
Toros de
NUÑEZ DEL CUVILLO; bien presentados en general, cornalones, mansos y nobles.
CURRO DÍAZ: silencio; silencio.
MIGUEL ÁNGEL PERERA: oreja; silencio.
ALEJANDRO TALAVANTE: gran ovación tras petición; silencio. El rejoneador
JOAO MOURA: silencio tras matar en primer lugar un toro de
LUIS TERRÓN manejable. Curro Díaz fue herido en la zona dorsal de la mano izquierda con posible lesión tendinosa, de pronóstico reservado.Plaza de Las Ventas, 19 de mayo. 14ª de feria, Lleno.