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Esperanza

Esperanza

Por Mara Colás Amor
lunes 03 de mayo de 2010, 00:00h
Actualizado: 12/05/2010 13:41h
“¿Cuál es el sueño de los que están despiertos? La esperanza.” Lo dijo Carlomagno y debemos tener esperanza aunque cueste y a pesar de todo cuanto sepamos u oigamos.  Incluso si el imán de Valencia diga amenazante que, si se prohíben llevar los velos en España, habrá que prohibir los adornos navideños, tradición cristiana nacional; que no entiendo yo bien quien se cree este señor para aleccionar a nadie sobre nuestras costumbres o nuestra ley. O mientras la ministra Chacón suprime las misas en los actos militares oficiales, a pesar de que la ley de libertad religiosa no se haya discutido en las cortes.

Tengamos esperanza de cambio, aunque hayan dejado en libertad con diferentes excusas endebles y absurdas a más de una decena de etarras sin justificación legal ninguna,  el ultimo de la mano del juez estrella, estrellado aunque activo, habiendo ya reconocido Garzón que Usabiaga era el refundador de Batasuna hace solo un par de meses.

Hay que esperanzarse a pesar de que necesitando como sea bajar el déficit español en más de ocho puntos, con nuestras arcas vacías y endeudados hasta las cejas, tengamos que pagar el primer plazo de ayuda a Grecia de 3.672 de los  9.792 millones de euros que nos hemos comprometido a pagar en 3 años. Como si fuéramos ricos... 

Pero yo encuentro siempre motivo de esperanza, porque mirando hacia otros lados veo la alegría del Atlético de Madrid que está pese a todo pronóstico, en la final de la copa del rey y la liga europea.

Me alegra mucho el corazón ver que  la medalla de oro de la comunidad este año es para Lina Morgan, junto Alberto Contador y Nicolás Redondo. Lina, esa musa de Madrid que tanta alegría ha traído siempre a esta ciudad desde toda España. Cuántas sonrisas y buen humor le debemos...
 
Esperanza cuando oigo de Rafa Nadal, grande como pocos,  que acaba de ganar por quinta vez el Masters 1000 de Roma, para orgullo de todos.
Veo esperanza de cambio en el saludo amable, casi afectuoso, entre Cobo y Aguirre del acto del 2 de mayo, que como cada año esa gran fecha nos recuerda el espíritu fuerte y luchador de los madrileños frente a la adversidad.

Aquí, quien no se consuela, es porque no quiere.
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