La Policía ha cerrado el mayor centro comercial de la droga de la Comunidad de Madrid. Más de 60 miembros de la Policía formaron parte del asalto en la "Operación Taller" a esta construcción situada en el número 54 de la Cañada Real Galiana. Trece "narcos" con edades comprendidas entre los 23 y 62 años fueron detenidos. En una casa contigua a la parcela, se encontró este miércoles armas y 1,6 kilogramos de heroína.
Era el centro de compras del clan de "Los Gordos",
los que más vendían en la Cañada. De hecho, habían sido detenidos anteriormente por traficar con droga, aunque no al mismo nivel. La Policía Nacional requisó este miércoles cuatro pistolas, una carabina con silenciador, un visor nocturno, numerosa munición y 1,6 kilos de heroína, tras el derrumbe de una casa contigua a la 'parcela-fortaleza'. Eran supersticiosos y en el mismo edificio había un lugar dedicado a los rituales de magia negra. Según informó este miércoles un miembro del Cuerpo de la Policía, las órdenes a los miembros de la banda "las daban
dos mujeres de etnia gitana y otros de los detenidos seguían sus instrucciones".

Las investigaciones comenzaron el 26 de julio de 2009 por el Grupo XIV de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado de la Brigada Provincial de la Policía, tras seguir las pistas desde otros puntos de venta importantes en la capital. Estas pesquisas les condujeron a Valdemingómez, concretamente al número 54 de la Cañada, donde comprobaron que llegaban coches y al cabo de unos minutos salían de este centro comercial ilegal. Después de comprobar que los "clientes" que compraban en "Los Gordos" s
alían del aparcamiento con cocaína y heroína, las fuerzas de seguridad organizaron a las 14.30 horas del 17 de febrero el asalto a la fortaleza.
Asalto con sorpresas
Lo que más sorprendió a los agentes fueron las fuertes medidas de seguridad que se encontraron en este conocido enclave de la Cañada. Alrededor de 30 agentes protegieron durante el ataque desde fuera a la otra treintena que pasaban las puertas con arietes y otras herramientas de fuerza. "Desde fuera nos tiraban piedras y en cada una de las seis puertas acorazadas con más de diez centímetros de grosor encontrábamos a un vigilante del clan encargado de cada puerta", relató el portavoz de la Policía.
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Según avanzaban derribando cada puerta acorazada, los policías se sorprendían de la seguridad del edificio, dotado con un circuito de cámaras conectado a
un sistema centralizado. Una vez en el interior vieron que los toxícomanos tenían habitaciones donde podían ingerir sus dosis. "Una grande en la que había 40 toxicómanos, mientras que en el exterior también consumían", señaló la Policía. En total, 120 personas estaban consumiendo en el momento del asalto policial.
En los "cajeros", los policías encontraron diferentes platos con heroína, cocaína o hachís. Las mujeres de etnia gitana guardaban el dinero en un cesto donde depositaban los billetes, cuando se llenaba, metían la recaudación en cajas fuertes metálicas. La habitación principal
estaba vigilada como los bancos, por seis cámaras de seguridad que enviaban las imágenes a una habitación anexa. Los agentes intervinieron la recaudación de esa mañana, alrededor de 12.000 euros.
Rituales y promoción
Los "Gordos" tenían un "marketing" bien organizado. En el interior los paneles de información que indicaban el camino a seguir o las zonas habilitadas para fumar estaban firmados por "
La Dirección", mientras que miembros del clan captabanen el exterior a los compradores "mediante el boca a boca"
Por otro lado, los narcotraficantes eran supersticiosos, tanto lo eran que tenían una habitación dedicada integramente a
rituales de vudú, "con vasos llenos de líquidos, cigarros, o platillos con varios productos". Los rezos los hacían para que el negocio prosperara.