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Deseos para 2010

Deseos para 2010

Deseos para 2010
jueves 31 de diciembre de 2009, 00:00h
Es un clásico. Y como todos los clásicos hay que respetarlos. Dicen los mayores del lugar que un clásico es aquello que no se puede hacer mejor. Así que como estrenamos año lo que toca es pedirle deseos al 2010 que para eso está. No hay noticia de efectividad en estas peticiones pero la naturaleza humana tiene estas cosas: confundir deseo y realidad o realidad y deseo nunca está muy claro como empieza ni como acaba. Este año además tiene el aliciente de que, si quieren, pueden mezclar sus deseos de año nuevo con la carta a los Reyes Magos ya que en 2010 cualquier ayuda va a ser poca.

Si dejamos atrás el deseo de la paz mundial, que está muy bien pero que ya lo suelen pedir las Misses así que está pillado. Si dejamos atrás el deseo de adelgazar para volver a meterse en la talla que teníamos cuando acabamos COU, que también está muy bien pero que en muchos casos entra en el terreno de los milagros. Y si dejamos atrás el deseo de aprender inglés sin problemas, que está requetebién pero que por mucho que nos empeñemos no se aprende por mucho que digamos OK constantemente. Si dejamos atrás todo esto ¿qué nos queda? Pues empleo. Este año hay que pedir empleo. Tanto si se tiene como sobre todo si no se tiene. Porque el dichoso coco del medio millón de parados en Madrid está cada vez más cerca.

Que lejos quedan aquellos tiempos en los que Madrid era la locomotora económica de España, de Europa, del hemisferio norte y del mundo libre en este sistema solar y en algún otro. Qué lejos quedan los tiempos de bonanza y crecimiento cuando nos negaban hasta la saciedad (aquí también cabe decir ‘hasta la suciedad’) el hecho de que había crisis y sólo se llamaba desaceleración. Pero sobre todo, que lejos queda el segundo día laborable de cada mes, cuando se hacían públicos los datos del paro del mes inmediatamente anterior y pasábamos por encima de esa noticia con más gloria que pena ya que tampoco tenía mucho más recorrido. Ahora, cada segundo día laborable de mes, toca susto. Y susto gordo. Y lo peor del segundo día laborable de cada mes es que en un año entero hay doce días de estas características. Los mismos aunque el año sea bisiesto. Y o mucho cambian las cosas o nos quedan doce sustos, como doce bastos.

Así que ahí va mi deseo para el año nuevo: empleo para todos, trabajo para todos y ocupación para todos. No se me ocurre mejor manera de desearle a todos los lectores de Madridiario un estupendo y fantástico año 2010.
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