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Integración de elite

Integración de elite

jueves 31 de diciembre de 2009, 00:00h
La ciencia ha dejado de ser un campo vedado a las personas con discapacidad intelectual. Los jóvenes María y Alberto han roto ese 'techo de cristal' y ya forman parte del  equipo de la mejor inventora del mundo en 2009: la doctora Sánchez Ramos.
La Universidad Complutense ha cerrado por vacaciones, pero el equipo de Neuro-Computación y Neuro-Robótica, en la Escuela de Óptica y Optometría, no puede permitirse el lujo de parar por unos días. Por eso han conseguido que les dejen seguir trabajando estos días en el inmenso edificio vacío, acompañados solo por el vigilante de seguridad. Tienen mucha tarea por delante.

Su trabajo, desarrollado a través de la empresa Alta Eficacia Tecnología, consiste en crear materiales —lentillas, cristales y otras superficies— que protejan los ojos de la parte dañina de la luz natural y artificial. Todo un hito que ha valido a su creadora, la doctora Celia Sánchez Ramos, el reconocimiento de mejor inventora del mundo en 2009 por parte de la Organización Internacional de la Propiedad Intelectual, organismo perteneciente a la ONU. Mientras los experimentos van ayudando a perfeccionar el método, ella sigue dando clases y trabajando en otras líneas, marcándose objetivos a corto, medio y largo plazo. Cada día es un reto cuya superación planteará otro reto mayor.

Y es esta filosofía, según Sánchez Ramos, la que hace de la Universidad un marco idóneo para insertar laboral y socialmente a las personas con discapacidad, cuya vida consiste también en eso: un reto permanente de superar sus limitaciones para alcanzar y mantener el ritmo de los demás. Cuando conoció a Alberto, un joven autista que hasta entonces solo había trabajado como ayudante de cocina, se le ocurrieron mil y una tareas con las que él podría contribuir al equipo. "Pensé que resultaría muy difícil contratarlo, pero al final resultó muy fácil", explica Sánchez Ramos. Fue la Asociación de Amigos y Familiares de Personas con Discapacidad de la Universidad Complutense de Madrid (AFADIS-UCM) la que facilitó los trámites.

Logros "impensables"
Casi dos años después, Alberto ha aprendido a manejar perfectamente el ordenador. Sus tareas de apoyo a la docencia incluyen el control de asistencia a las clases, que después 'convierte' en gráficos e indicadores que orienten al equipo de profesores; tareas administrativas o redacción y envío de emails, con una ortografía impecable. Todo esto, insiste Sánchez Ramos, era "impensable" hace dos años.

Últimamente, Alberto ha incorporado otra labor a su rutina: echar una mano a María, una joven con síndrome de Down que se incorporó hace ya algunos meses al equipo de trabajo. Ella, que hace unos meses observaba fascinada como sus sobrinos manejaban el ordenador, ha terminado por incorporarlo también a su rutina diaria y aprende a manejarlo con la ayuda de Alberto.

"Los dos han encajado perfectamente en el equipo", explica la doctora. la experiencia está resultando tan positiva para todos que ya están a punto de incorporar a un nuevo trabajador con discapacidad motora para el año que viene. Incluso la Consejería de Familia ha concedido una subvención para contratar a Ana, la integradora social, que se ocupa de formar a los nuevos miembros durante su fase de integración en el equipo.

La fórmula es sencilla: "Si una tarea sale mal, es tan sencillo como volver a intentarlo", explica Ana. Algo que todos tienen muy claro, desde el primero hasta el último, mientras 'reman', a favor de la investigación y de sus propios retos personales, camino de lo impensable.
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