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Los olvidados

Los olvidados

Por Ángel del Río
jueves 29 de octubre de 2009, 00:00h

Entre aguirres, ratos, cobos, gallardones y tontos de los c… la actualidad se capsula y no hay manera de romperla. Hay piratas que dan mucho que hablar porque no  tienen horario ni fecha en el calendario de su nacimiento, y mientras que al honrado ciudadano le dan cita de hasta cuatro meses para someterse a una prueba diagnóstica en un hospital, a este pirata sin fecha de nacimiento se le hacen varias y delicadas pruebas en apenas diez días. Mientras el paro crece, los impuestos suben y la crisis se agudiza, la atención principal se centra en la severa derrota del Alcorcón al Real Madrid.   

Y mientras todo esto pasa y distrae de otros asuntos, los pequeños empresarios y los autónomos son la parte más dolorosa de la crisis económica; sobre ellos ha caído, y sigue cayendo, todo el peso de esta crisis. Por una parte, decrece el volumen de sus negocios, cae la contratación; por otro, la morosidad les ata de pies y manos, estrangula su reducida capacidad económica, y lo más lamentable de todo esto es que sus principales morosos son las administraciones públicas, y dentro de este sector, los ayuntamientos, que al ser víctimas de la crisis, lejos de reducir sus gastos corrientes y de aligerar la nómina de asesores, altos cargos y arrimados, lo que hacen es demorar sus pagos a los proveedores, y con ello hundirles en la miseria. Los pequeños empresarios y autónomos, a seguir aguantando el chaparrón en solitario, porque a ellos no se les permite demorar el pago de sus impuestos; es más, se les exige que liquiden el IVA aunque no lo hayan cobrado, es decir, que paguen por adelantado. Esto es impresentable.

Los ayuntamientos pueden ser morosos con sus proveedores y contratistas, pueden demorarles los pagos cuanto les venga en gana, incluso amenazarles con no volver a contratarles si tomen medidas legales contra la administración morosa, pero luego se aplica otra receta al contribuyente, que si no paga sus impuestos en el periodo voluntario, tendrá que hacerlo con recargo, incluso ver embargados sus bienes si la demora se alarga. Esto es injusto, intolerable.

La situación de los autónomos es muy grave, porque cada empresa, trabajador o contratista al que no paga la administración, se ve obligado a echar el cierre a su actividad y largarse al paro con sus empleados. Si hay que predicar con el ejemplo ante la crisis, la administración pública, especialmente los ayuntamientos, predican con el peor de los ejemplos: la morosidad.

Ángel del Río

Cronista Oficial de Madrid y Getafe

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