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La Bruni, acompañada por su esposo

La Bruni, acompañada por su esposo

Por Ángel del Río
lunes 27 de abril de 2009, 00:00h
Hoy llega a Madrid Carla Bruni, acompañada de su marido, Sarkozy, que por cierto es presidente de la República Francesa. Digo bien, porque quien parece que aterriza en Madrid en visita oficial es la Bruni, porque es ella, y no su marido el presidente, quien ha levantado tanto revuelo, tanta expectación, tanto desafuero mediático. Carla se ha convertido en el claro objeto del deseo periodístico y en el oscuro objeto del deseo político, hasta el punto de que la clase política no quiere perderse la cena de gala en el Palacio de la Zarzuela, en la que va a estar la mujer de moda, una cena que se puede convertir en una pasarela de moda para ver desfilar a la primera dama de Francia. Y no sólo la clase política quiere estar en la cena de Carla, también el mundo de las finanzas, la burguesía de izquierdas y la aristocracia de todo. ¿Cuánto estarían dispuestos a pagar algunos por estar en esa cena si se pudiera comprar la invitación? Lo que pasa es que no es una cena de pago.

El fenómeno Bruni impacta de forma especial en un país como el nuestro donde las ciencias adelantan que es una barbaridad, pero el polvo de la dehesa no nos lo quitamos tan fácilmente y de vez en cuando exhibimos dosis de provincianismo inadecuado para estos tiempos.

El pequeño emperador de Francia viene acompañado de su Josefina siglo XXI, y lo hace seis días antes de que se conmemore el 201 aniversario de la defensa del pueblo de Madrid contra la invasión francesa, aunque en esta ocasión Sarkorzy sea tan pequeño como Napoleón, pero con mejores instintos, que no viene a invadir sino a estrechar lazos de amistad, y en la Puerta del Sol no viviremos una carga de los mamelucos, más bien una carga de periodistas, reporteros, cámaras y fotógrafos intentando invadir el espacio de la emperatriz de Francia.

 Tan histórica visita se palpa ya en el ambiente, por ejemplo, en los problemas circulatorios. Esta mañana no era una mañana de lunes de fin de mes en época de crisis, y es que las restricciones por la visita de Carla Bruni y esposo, imponía atascos, que se irán acentuando a lo largo del día, y por las principales vías de Madrid flamean banderas de España y Francia, de tamaño y cantidad, superiores, o a mi me lo parece, a las de cualquier otro visita de Estado. Y es que  Carla Bruni envenena los sueños de los medios de comunicación, especialmente los de corazón e hígado; ante su cuerpo se tambalea el Cuerpo Diplomático; en sus vestidos se mira la nueva burguesía progresista y hasta Sonsoles Espinosa se disfraza de lo que no es, de primera dama, para invitar a comer a la Bruni, lo que significa que la esposa de Zapatero está dispuesta a darle cante. Creo que fueron los franceses quienes dijeron un día que Africa empieza en los Pirineos.

Ángel del Río

Cronista Oficial de Madrid y Getafe

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