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Neveras con siete vidas

Neveras con siete vidas

Por Celia G. Naranjo
miércoles 15 de abril de 2009, 00:00h
¿Sabía que cada frigorífico que se tira en la calle puede acabar vertiendo 3 toneladas de CO2 a la atmósfera? Madridiario ha visitado la única nave de la región que se dedica al reciclaje de estos electrodomésticos.
En Madrid solo hay una forma de evitar que cada vieja nevera se convierta en otro pequeño desastre para el medio ambiente: llevarlos a la planta que Retralec, empresa perteneciente a la consultora Soil Recovery, tiene en Vicálvaro. A simple vista, la entrada parece un pequeño cementerio de neveras, pero en realidad están esperando a sus otras vidas. Algunas más efímeras, como la del gas que contienen, y otras más impredecibles, como la del hierro o el cobre.

Todos estos elementos se separan cuidadosamente en Retralec, a razón de 600 frigoríficos al día, cuando los tres turnos de la empresa están trabajando. Eso ocurre, por lo general, justo después del verano, cuando los 'planes renove' motivan a los madrileños para cambiar su vieja nevera por otra más moderna y ecológica. En otras épocas del año, como en abril, solo es necesario hacer un turno, pues la afluencia de estos residuos es menor.  Cada frigorífico, cuando le llega su turno, es despojado manualmente de las gomas y las bandejas de vidrio y subido a una cinta, donde da comienzo otro proceso semiautomático.

Aquí es donde se extrae el gas CFC de los circuitos del aparato para envasarlo en enormes botellas de 9.000 litros, que serán enviadas a Francia para su destrucción. Se trata de la parte más complicada del proceso, pues hay que separarlo primero del aceite con el que se mezcla en el aparato, que también seguirá después su propio proceso.

Después se quitan los compresores y, cuando ya solo queda la carcasa del aparato, se introduce en una torre de separación, donde se limpia de poliuretano. El resto —plástico, cobre y aluminio— será también separado para su tratamiento posterior.

Esta planta extrae entre 300 y 400 gramos de CFC por aparato. Una labor importante, teniendo en cuenta que cada kilo de esta sustancia supone emitir diez mil kilos de CO2 a la atmósfera. "Dicho de otro modo: cada nevera tratada correctamente evita la emisión de tres toneladas dedióxido de carbono", explica Andrea Ciricugno, responsable de Retralec.

Una empresa solidaria
Además de la labor medioambiental, Retralec realiza otra tarea solidaria, ya que en estos momentos tres de sus trabajadores son jóvenes sujetos a medidas judiciales. Están contratados a través de Inserta, una empresa de inserción laboral creada por Ginso que se dedica a ayudar a buscar un empleo a estas personas.

Para A. y para C, de 23 y 18 años, esta ha sido la primera oportunidad laboral. "Nos lo propusieron y aceptamos, porque los dos queríamos trabajar. Ahora tenemos un sueldo a fin de mes", explica A., satisfecho. "Y lo mejor de todo es que, cuando concluyamos la medida de internamiento, tenemos la posibilidad de seguir trabajando", añade C.

Para Luis Mingo Martín, director de desarrollo de Soil Recovery, "la experiencia está resultando muy positiva". "Aquí no solo tienen la oportunidad de trabajar, sino que además aprenden la importancia de preservar el medio ambiente y de ser responsables", añade Ciricugno.
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