Reivindican el papel de los menores como protagonistas de la migración
miércoles 10 de diciembre de 2008, 00:00h
Actualizado: 10/12/2008 18:36h
Un estudio reivindica el papel de los menores como actores, y no solo como sujetos pasivos, del hecho migratorio. Así lo enfatizó Lourdes Gaitán, experta en Políticas Sociales de Infancia, durante las jornadas sobre intervención con menores inmigrantes celebradas este miércoles en Villa de Vallecas.
La experiencia vital de una migración suele resultar traumática, y más para los menores. Así lo puso de manifiesto Gaitán durante su intervención en las II Jornadas sobre Estrategias de Intervención en Situaciones Emergentes, organizadas por el Ayuntamiento de Madrid en colaboración con Asociación Centro Trama en Villa de Vallecas.
La experta alertó de que, lejos de ser los sujetos pasivos de la emigración -como causa de ella o al sufrir las consecuencias-, los niños también interactúan con el entorno, con su país de origen y con el de destino, pero también con la familia, y se adaptan a las situaciones con diferentes estrategias.
"No se trataba de contar la historia del proceso migratorio, sino de cómo viven los menores ese proceso migratorio", matizó. Por ello, se realizó un estudio en el que participaron menores ecuatorianos residentes en España y niños que, habiendo emigrado sus padres a nuestro país, aún permanecían en Quito. Y se "su sufrimiento era evidente", añadió.
Así, Gaitán señaló que, "en muchas ocasiones, los hijos no saben que sus padres van a emigrar, y un día se encuentran con que su mamá no está". Del estudio se desprende que, cuanto mayor es la comunicación con el menor y el conocimiento que este tiene de la situación, más fácil resulta su adaptación al proceso.
Esa adaptación resulta clave si, como señala Gaitán, se tiene en cuenta de que los menores quedan 'descolocados' varias veces durante todo el proceso. Primero cuando sus padres emigran, y después cuando llegan al nuevo país y se convierten en 'hijos de inmigrantes' y deben reconstruir su identidad.
Con frecuencia, estos menores experimentan sentimientos de abandono, tienen que asumir responsabilidades que no les corresponden y deben adaptarse, a su llegada tras la reagrupación familiar, a unos padres a los que hace mucho tiempo que no ven, según apuntaron Dolores Rodríguez, psicóloga, y Purificación Llorente, educadora, ambas del Programa de Apoyo Socioeducativo a Adolescentes y Prevención Temprana de Situaciones de Violencia causadas por Menores del Ayuntamiento de Madrid.
Para paliar las posibles consecuencias negativas de esta situación, la eperta recomendó poner en marcha proyectos de codesarrollo en horarios extraescolares en los países de origen, ya que allí son inexistentes. También puso de manifiesto la necesidad de espacios integradores, y no segregadores, para facilitar su adaptación a nuestro país, y 'escuelas de padres' para que los progenitores sepan preparar lo mejor posible el proceso migratorio.