Pese a que la electrónica es la última revolución en las señales de tráfico y hay hasta pasos de peatones que se iluminan cuando cruzan los viandantes, su fabricación sigue siendo un proceso muy manual. Madridiario ha visitado en Aranjuez la mayor fábrica de España.
De nada serviría una carretera sin señales. Sin embargo, pese a que los conductores las usan continuamente apenas son conscientes de ellas, salvo cuando no quedan suficientemente claras. Por ello, todas deben cumplir una norma española que las unifica y marca unos requisitos para ser legibles y útiles. Sin embargo, en el mundo de la señalética también se puede innovar.
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En la exposición de señales de API Fabricación, que produce aproximadamente el 70 por ciento de las señales de las autovías españolas, pueden verse las nuevas aplicaciones que empiezan a llegar a todos los puntos de España. Indicativos de aparcamiento que informan sobre el número de plazas libres, pasos de peatones con infrarrojos que detectan a los paseantes o radares que avisan al conductor de la velocidad a la que va y no multan son las últimas tendencias en señalética, apunta el director de la fábrica, Juan Cruz.
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Junto a ellas, están las clásicas indicaciones de ceda el paso, stop o limitación de velocidad, que se venden en tres o cuatro tamaños y otros cuatro grados de retrorreflexión de la luz según el punto donde se vayan a situar. En total pueden fabricar hasta 3.000 tipos de señales, según calcula Cruz. Eso sin añadir los carteles indicadores, que rara vez tienen un doble. Por ejemplo, solo habrá uno de Villarrubia de Santiago (Toledo) tal como el que acaba de fabricar API.
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Para conformar uno de estos cartelones, que pueden llegar a medir hasta 70 metros cuadrados en función del texto que muestren, es necesario hacerlo en laminas para que sea manejable. Después se adhieren una a una las letras e indicaciones reflectantes que contendrá el mensaje y que son diseñadas teniendo en cuenta la distancia a la que serán vistas. Así, por ejemplo, si el cartel se va a ver a 800 metros, cada letra tendrá que medir 25 centímetros.
Para cumplir todos estos detalles sobre el tamaño del cartel o el tipo de letras disponen de un programa informático que les indica cómo será y les proporciona un croquis para su montaje que después seguirá un operario manualmente, explica el director de API. En la fábrica de Aranjuez también se realizan los soportes o pórticos de miles de kilos de acero sobre los que colocarán estos grandes paneles.
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Estas dimensiones y el trabajo manual que lleva tanto la fabricación como la instalación de las señales puede hacer que un pórtico con dos cartelones cueste miles de euros, pero esto no es nada en comparación con el presupuesto de la obra. Puede suponer un 0,2 por ciento del total, señala Cruz, quien remarca que de ello depende la seguridad de la vía. Una seguridad que puede aumentar con tan solo instalar una señal, argumenta el director, que pone como ejemplo el avance que supondría que los puntos negros de las carreteras estuviesen señalados.
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En el caso de las señales del código de circulación el diseño es estándar y los ayuntamientos y administraciones de las que dependen las calles y carreteras se limitan a elegir el material y el diseño del soporte. Hay consistorios que buscan la más barata y otros que, además de informar eligen buenos acabados.
La fabricación de estas señales comienza con el corte de la chapa que se va utilizar, que pasa por diferentes procesos. "La madre de la fábrica" es una antigua prensa, encargada de dar forma a las señales más comunes a razón de unas 600 por jornada, según comenta Juan Cruz. Sin embargo, hay otras que realizan cada curva de su silueta de forma manual. Una vez que tienen forma se pintan y, también manualmente, se adhieren los dibujos que contendrán la información, que puede ser pegatinas o serigrafías, también confeccionadas en la fábrica.
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Así, siguiendo estos procesos salen de API Fabricación unas 1.000 señales al día que pueden verse en Calle 30, en la M-501 y en la gran mayoría de los municipios y carreteras españolas. También fabrican carteles de calles, como las placas de aspecto antiguo que hacen en este momento para renovar el viario de Oporto, y paneles comerciales. "Somos como el Real Madrid; cuando nos presentamos a los concursos las demás empresas se quedan conformes con ganar alguna vez a API", afirma el director.