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El 'basurazo'

El 'basurazo'

Por Enrique Villalba
sábado 18 de octubre de 2008, 00:00h
El Ayuntamiento de Madrid cobrará 59 euros de media por domicilio como tasa de basuras y pondrá multas de hasta 750 euros si no reciclamos. Estas son las dos normas más importantes de los nuevos proyectos de Ordenanza que el Consistorio presentó este viernes: la de Limpieza de los Espacios Públicos y de Gestión de Residuos, y la Ordenanza Fiscal Reguladora de la Tasa por Prestación del Servicio de Gestión de Residuos Urbanos o Municipales.
 
Es decir, el Consistorio da un 'basurazo' en todo el bolsillo de los madrileños con una de las pocas exenciones de impuesto que le quedaba por cobrar (la tasa de basuras en la capital se dejó de cobrar en 1986, y aunque se avisó que se incluiría en el IBI, al final una sentencia del Tribunal Supremo descartó esta posibilidad). Con el nuevo tributo, financian el 95 por ciento del servicio, unos 169 millones de euros de los 177 que cuesta en total. Este tributo podría reducirse si en el futuro se observa un descenso de las necesidades de recogida. Sin embargo, el delegado de Hacienda del Ayuntamiento de Madrid, Juan Bravo, dice que es una tasa "justa" y que se aplica en el 80 por ciento de las capitales de provincia españolas.
 
La Ordenanza de gestión de residuos que presentó la delegada de Medio Ambiente, Ana Botella, también tiene su miga. Habrá inspectores de basuras que abrirán las bolsas de casas y comunidades de vecinos para ver si se recicla adecuadamente. Quien no lo haga, tendrá que pagar, incluso aunque sea su vecino el que no separa los desperdicios. O sea, que la nueva norma va a convertir las reuniones de la comunidad de propietarios de cada bloque en un Parlamento asiático como el Ayuntamiento nos apriete las tuercas. Eso sí, no se subvenciona al que mete cuatro cubos en casa para reciclar aunque no tenga sitio en la cocina para tenerlos.
 
Y es que, desde que se abrió el melón de la situación financiera del Ayuntamiento, es evidente que no hay ni un euro en las arcas municipales y hay que hacer algo al respecto. El Consistorio ha demostrado esta realidad sacando a pasear nuevas acciones que tienen como fin último recaudar el dinero que le falta para cuadrar las cuentas del próximo curso. Faltan más de 500 millones de euros.

La paralización de obras y servicios: el Eje Prado-Recoletos, el mercado-polideportivo de la plaza de la Cebada, algunas zonas verdes y vías públicas, el Servicio de Reparación Urgente, la creación de equipamientos; permiten recuperar más de 200 millones. El resto lo quieren obtener de las ordenanzas de publicidad exterior, gestión de residuos, la nueva tasa de basuras y lo que queda por venir. Ya dijo el alcalde que sólo siguen adelante proyectos de competencias propias que se hayan licitado antes del 30 de septiembre y otros, como Serrano o Madrid Río, que financian las empresas que luego se lucrarán de los equipamientos que allí se ubiquen (aparcamientos, zonas de ocio, etcétera).
 
Pocos saben a ciencia cierta quién tiene la culpa de las carencias económicas de Madrid. Será por la crisis internacional, la falta de financiación de los ayuntamientos por parte del Estado o la mala gestión municipal. Ése es un misterio insondable que los políticos guardan celosamente. Pero todos se tiran los trastos a la cabeza mientras que los que pagan son los mismos de siempre, es decir, los ciudadanos. Si hay que mirarlo por el lado positivo (si es que lo hay), Bravo ha asegurado que no se crearán nuevas tasas, aunque habrá que esperar al 24 de octubre para conocer las nuevas sorpresas en forma de subidas impositivas que ha previsto el Ayuntamiento en los Presupuestos.

Ha empezado la verdadera cuenta atrás para tapar ese enorme agujero que es la deuda municipal, que asciende aproximadamente a 6.400 millones de euros, según la oposición, y que para el edil es "razonable". Porque han llegado las vacas flacas y el municipio no puede dejar de funcionar. Para eso, nos piden que arrimemos el hombro y que paguemos un poco más. Que colaboremos, que seamos buenos ciudadanos. Pero llega un momento que de buenos podemos pecar de inocentes (que rima con contribuyentes) ya que entre tanta "razón" y tanta "justicia", unos y otros nos hacen más pobres. 
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