Decenas de miles de personas, comandadas por los sindicatos, marcharon por el centro de Madrid para protestar por el decreto Ley de Reforma Laboral impuesto por el Gobierno. Méndez y Toxo pidieron a José Luis Rodríguez Zapatero que recapacite y reconduzca su política laboral para no llevar a España por el camino de la crisis.
Ojeras, muchas ojeras en el paseo del Prado, a pesar de que el astro rey estaba bien en lo alto. Muchos de los sindicalistas y simpatizantes de la movilización que iba a desarrollarse habían comenzado su actividad de madrugada en la Puerta del Sol con una concentración. Algunos de ellos, como José Ricardo Martínez, secretario general de UGT-Madrid, llevaban gafas oscuras para ocultar el cansancio.

Cayo Lara, coordinador general de Izquierda Unida, se había descontado un día de sueldo para acudir a la huelga como afiliado sindical, al igual que Gaspar Llamazares y Willy Meyer. Eso sí, las banderas de su formación ondeaban como las que más por el Paseo del Prado. Otros sindicalistas seguían trabajando en tareas de base. En decenas de furgonetas repartían pegatinas, banderolas y camisetas para que todo el que pasara se uniese a la lucha. Una lucha que, aseguraban los representantes de los trabajadores, les resta derechos y pone a los ciudadanos en peligro.

Había lemas para todos los gustos. "Rectificación ya", "ZP, traidor. Vete ya", "ZPP, no", "No a la congelación. Pensión sin penalización", "Hacía falta ya una huelga general" o "Aguirre, te jodes, somos los mejores" fueron algunas de las consignas más populares de los sindicalistas. La marea de banderolas se concentraba ante el Banco de España, la Bolsa de Madrid y el Ayuntamiento, donde aguardaban hieráticos varios policías nacionales para evitar disturbios.
Los manifestantes de Madrid, 500.000 personas según los convocantes y 40.000 según la Policía Nacional, se han sumado a las alrededor de 400.000 que han recorrido también las calles de Barcelona, a otras 100.000 personas, en Valencia y las cerca de 50.000 que se han movilizado en Sevilla, según indicaron las centrales sindicales.
Agua a 6,5 euros
Padres con sus hijos formaban una riada humana de gente que se movía por las arterias de la ciudad para provocar el latido social del Gobierno. Ese que produjese la erradicación del Decreto Ley en favor de una medida laboral que proteja los derechos de los trabajadores. Una camioneta les guiaba a base de consignas y música. Algunos puestos ambulantes refrescaban el camino a 6,5 euros la botella de agua.
Cándido Méndez y Toxo, secretarios generales de UGT y CCOO se hacían esperar mientras el gentío se arremolinaba alrededor de la cabecera. Decenas de periodistas y reporteros gráficos luchaban por un centímetro de espacio desde el que captar una imagen o una palabra de los protagonistas del día. La tensión con el cordón de seguridad de los sindicalistas fue tal que un fotógrafo llegó a las manos con uno de los manifestantes.
Sobre las 20.15 horas, mientras Toxo y Méndez llegaban al escenario instalado en la plaza de la Puerta del Sol, la cantante Cristina del Valle, con una gran pancarta de fondo que decía "¡Así no, rectificación ya!", entonó una canción dedicada a los trabajadores mineros.
Una "explosión democrática"
Méndez describió la manifestación como una explosión democrática que quiere reproducir el hartazgo de las víctimas de la crisis y de estas medidas "tuteladas por los poderes económicos y políticos". "El Gobierno tiene que recapacitar porque está entre la espada y la pared, aunque ha puesto ambas. Por eso, debe agarrarse como un clavo ardiendo a esta demostración de la ciudadanía que quiere evitar condenar a la juventud a la precariedad, a los trabajadores a la pérdida de derechos y a los jubilados al recorte de sus pensiones. Es un despropósito colosal y un atolladero en el que se ha metido el Gobierno por aceptar el dictamen de los bancos", añadió.

Toxo, por su parte incidió en que "hay que gestionar el éxito de la huelga para que el Gobierno corrija el rumbo de sus políticas laborales y sociales. No se puede abocar a España al paro y al conflicto social. La situación se puede reconducir si se hacen las cosas correctamente".
"Que tome nota el Gobierno", advirtió Toxo, quien ha reiterado que sin "rectificación" el Gobierno puede "suicidarse". "Que haga lo que quiera", se resignó, si bien abogó por 'girar' la política económica "mejor ahora que más tarde", con el fin de evitar el retraso en la recuperación y una nueva escalada de la tasa de desempleados, muy cerca de los cinco millones de parados.

"La huelga va a tener su correspondencia en rectificación", se mostró convencido el líder de CCOO. Mientras, Méndez lamentó que Zapatero dirija el recorte sobre las "víctimas de la crisis", en lugar de orientarla hacia los "culpables". "Este atropello tiene que acabar", afirmó.
Por último, Toxo ha pedido al Gobierno "iniciativa", pues la "pelota está en su tejado", por lo que ha insistido en que "una ley se cambia con otra ley", y ha aprovechado para invitar al Gobierno a negociar los Presupuestos para 2011 "mirando hacia la izquierda".
"Hemos ganado la huelga, ahora hay que ganar el futuro", ha cerrado Toxo el acto que ponía el colofón a la jornada de huelga general.