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Museo del Escritor en el barrio de Chamberí
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Museo del Escritor en el barrio de Chamberí (Foto: Mónica González (Road Experience Audiovisual))

Objetos que cuentan historias: un museo revela el lado más íntimo de los autores hispanos

Museo del Escritor

Por Carlota Vergara
domingo 06 de julio de 2025, 09:06h
Actualizado: 12/07/2025 10:19h

Madrid siempre esconde alguna sorpresa. En este caso, un lugar único en el mundo: el Museo del Escritor. Ubicado en el número 21 de la calle Hilarión Eslava, en el barrio de Chamberí, este singular espacio es el único dedicado exclusivamente a preservar y rendir homenaje a los escritores hispanoamericanos a través de sus objetos personales.

La iniciativa nació en 2011 de la mano de Claudio Pérez y Raúl Manrique, dos argentinos afincados en la capital que han dedicado su vida profesional al universo literario. Convencidos de que los objetos pueden revelar aspectos fundamentales del proceso creativo, han reunido una colección que ya supera las 5.000 piezas, pertenecientes a más de un centenar de autores.

El museo se encuentra en el interior del Centro de Arte Moderno, un espacio cultural que también alberga una librería especializada en literatura latinoamericana y dos sellos editoriales. A primera vista, el lugar podría parecer una librería más. Pero basta con descender un tramo de escaleras para descubrir un auténtico tesoro literario.

Entre los objetos más llamativos figuran la corbata de la suerte de José Luis Sampedro, un dibujo íntimo de Federico García Lorca dedicado a una amante, o el bolígrafo con el que Jorge Luis Borges firmó en una de las presentaciones de sus últimos libros. Cada pieza, cuidadosamente catalogada, ofrece una nueva perspectiva sobre los hábitos, obsesiones y emociones de algunos de los grandes nombres de la literatura en español.

La finalidad de este museo es actuar como fuente de divulgación del contenido de la literatura hispana estableciendo el foco de atención en los escritores y no tanto en las obras literarias. “Creo que contribuimos a conservar la memoria personal de los autores de lengua española”, ha afirmado uno de los directores del Museo del Escritor. Un trabajo de los responsables de este espacio, fruto de la recopilación de los objetos, la mayoría donados de manera altruista por parte de los autores o familiares.

Una parte fundamental de la historia de la literatura hispana se conserva entre las vitrinas del Museo del Escritor. Pero más allá del valor bibliográfico o histórico de los objetos, sus responsables subrayan algo más profundo: el poder que tienen estos elementos para desvelar la personalidad, las manías y los métodos de trabajo de los autores.

"Conocemos más a los escritores a través de sus objetos que leyendo sus biografías", confiesan Claudio Pérez y Raúl Manrique a Madridiario. Según explican, cada pieza que reciben y catalogan se convierte en una vía de acceso a la intimidad del proceso creativo.

Un ejemplo revelador es la primera edición de Laberinto de Fortuna, de José Manuel Caballero Bonald. Al examinar el ejemplar, los fundadores del museo descubrieron que el escritor "seguía corrigiendo el texto incluso después de que el libro ya estuviera impreso y publicado". Un gesto que ilustra su nivel de exigencia y su obsesión por la palabra exacta.

“Hay un par de libros que pertenecieron a la biblioteca personal de Azorín” que evidencian una forma anómala de realizar comentarios. “En vez de subrayar o hacer anotaciones al margen, lo que hacía era escribir lo que le interesaba y el número de páginas en la contratapa del libro. Es bastante llamativo”, cuenta con entusiasmo Manrique.

Otro de los objetos de valor es el libro de lectura con el que el poeta Antonio Gamoneda aprendió a leer tras mudarse a León. Un libro que estaba escrito por el padre del autor, quién murió cuando Gamoneda tenía tres años de edad. “Los colegios se cerraron por la Guerra Civil y él aprendió a leer con este libro. Es decir, que llegó al mismo tiempo a la poesía que a la voz de su padre muerto”, ha contado Pérez.

Además de custodiar este valioso archivo literario, los fundadores del Museo del Escritor también impulsan exposiciones temporales dentro y fuera de España. Ciudades como Roma, Buenos Aires o Jerusalén ya han acogido algunas de estas muestras que buscan acercar la literatura hispanoamericana al público a través de objetos, documentos y piezas personales.

Una de las más recientes tuvo lugar en la Casa de América, en Madrid, con motivo de un homenaje a Julio Cortázar. También esta primavera organizaron una exposición centrada en las escritoras hispanoamericanas, con el objetivo de visibilizar su legado y reivindicar su papel dentro del canon literario.

De cara a los próximos meses, Pérez y Manrique preparan una nueva muestra conmemorativa para recordar el 40º aniversario de la muerte de Jorge Luis Borges. Una cita que, según adelantan, reunirá piezas inéditas y documentos que permitirán redescubrir al autor argentino desde una perspectiva íntima y personal.

Además, desde la organización del Museo del Escritor también se llevan a cabo visitas guiadas para grupos reducidos bajo tres modalidades. Por un lado, el recorrido por el propio espacio museístico, donde se cuentan anécdotas de los escritores y se muestran sus objetos personales, con una duración de una hora y media. Por otra parte, se ponen en funcionamiento talleres donde los participantes arman su propio libro, que después imprimen en una imprenta manual. La última es una visita guiada a pie por el Chamberí literario, en la que se recorren los edificios del barrio, donde han vivido escritores como Antonio Machado o Carmen de Burgos.

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