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Mundo digital, escuela analógica...y las puertas al campo

martes 18 de marzo de 2025, 15:44h

La escuela tiene por misión acompañar, si no liderar, los fenómenos sociales, culturales e, incluso, tecnológicos que anidan y se crecen en su entorno social y familiar. En tal sentido, no parece discutible que los tiempos que vivimos vienen marcados por una digitalización que invade a los propios individuos, a las familias, a los sectores productivos, a la cultura, al trabajo, al ocio, al … De buenas a primeras y sin que lo hayamos decidido, vivimos definitivamente en un mundo digital. Nos guste o no, es así.

Y como se ha dicho, la escuela no puede abstraerse de esa realidad imperante. La escuela no puede abdicar de ese compromiso con su misión educadora, que en el caso que nos ocupa casi se convierte en misión alfabetizadora. No hay más que ir a los decretos y normas de currículos de Primaria vigentes en nuestra región, para comprobar que la digitalización está presente a lo largo y ancho de los mismos. Y si no, sugerimos al lector que introduzca la voz “digital” en el buscador, y compruebe cuántas veces aparece en el texto. O también, sugerimos que haga cálculos de la inversión de la Administración en la formación en competencia digital de nuestro profesorado, a ver cuántas horas de trabajo, inversión económica y esfuerzo agotador resultan. O para más inri, que repase los planes y proyectos elaborados por las instituciones educativas acerca de cómo adentrarse en este mundo digital, estableciendo mecanismos que han superado la prueba irrefutable del tiempo y de la experiencia.

Nos encontramos a la espera del texto de decreto que establece las limitaciones al uso de dispositivos en la escuela. Y aunque desconocemos el texto que se someterá a dictamen del Consejo Escolar de Madrid, mucho nos tememos que nos encontraremos ante normas que intentan poner puertas al campo, no sin antes ocasionar serios perjuicios a los centros y comunidades educativas que llevan años y años experimentando y trabajando en esta nueva alfabetización del siglo XXI. Porque la escuela debe alfabetizar, entendiendo por tal difundir y cultivar los instrumentos que permitan también defenderse de los excesos y riesgos digitales, que por supuesto, los hay. Porque una escuela analógica en un mundo digital sería, además de poner puertas al campo, un verdadero disparate.

Emilio Díaz

Secretario regional de Escuelas Católicas de Madrid

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