'¿Tú también, Bruto?'. La histórica frase del dictador romano Julio César, hace más de dos milenios, al sentirse traicionado, bien podría aplicarse a lo acontecido en esta primera novillada del ciclo isidril. En la que tres cuidadísimos coletudos punteros, Álvaro Lorenzo, Ginés Marín y Varea, posiblemente las máximas figuras de su escalafón -que abandonan dentro de unos dias para doctorarse-, también traicionaron las expectativas que habían despertado con un encierro de El Parralejo bochornosamente chico e inválido. "¿Vosotros, también, mimadísimas figuras?".