La Comunidad de Madrid ha impuesto cerca de un millón de euros en sanciones a varias empresas por publicidad engañosa, entre ellas un fabricante de coches, una cadena de supermercados y una agencia de viajes, y ha abierto 38 expedientes por este motivo desde comienzos de año, según informaron fuentes de la Consejería de Economía y Hacienda de la Comunidad de Madrid.
A través de la Dirección General de Consumo, el Gobierno regional pretende multar así la falta de veracidad informativa de ciertas ofertas comerciales, por una infracción grave que atenta contra los derechos de los consumidores. En concreto, las infracciones vulneran lo establecido en la Ley 11/98, de 9 de julio, de Protección de los Consumidores de la Comunidad de Madrid, entre otras disposiciones.

Estas actuaciones, que el año pasado supusieron un importe de 992.964 euros en multas, han sido llevadas a cabo a raíz de denuncias y reclamaciones de los propios consumidores, pero también a partir de actuaciones de oficio realizadas por los inspectores de consumo de la Comunidad.
Coches, juguetes y supermercados
Entre los anuncios televisivos destaca la sanción impuesta a un fabricante de coches. La película mostraba a un conocido tenista junto al coche promocionado impulsando una pelota hasta llegar a la cantidad de 243 c.v., con lo que el espectador asociaba dicha cifra con la potencia máxima a la que podía llegar el vehículo. El problema es que el vehículo no la alcanzaba.
La Dirección General de Consumo también ha multado a una agencia de viajes por ofertar a través de un anuncio de prensa diversos destinos con la expresión "todo incluido". En cambio, a pie de página aparecía en letra pequeña una leyenda excluyendo tasas, gastos de gestión y suplementos por aumento de combustible, sin especificar sus importes.
Por otro lado, los inspectores de consumo comprobaron que una gran superficie anunciaba un coche de juguete de control remoto con unas prestaciones que no eran reales. El coche estaba anunciado en un catálogo distribuido en buzones que señalaba que el juguete permitía la apertura de las puertas, el capó y el portón trasero, cuando en realidad era dynamico, sin permitir ningún tipo de apertura.

Otro de los casos investigados por la Comunidad de Madrid afecta a una cadena de supermercados, que ofrecía productos en promoción a través de un folleto. Los inspectores de consumo visitaron uno de sus establecimientos y comprobaron que en realidad la mitad de ellos estaban agotados.
Por el mismo motivo, la Comunidad ha sancionado a una gran superficie de electrodomésticos que, además, distribuía un folleto que podía llevar a los consumidores a engaño por otra razón: anunciaba un móvil, un LCD y un ordenador y junto a ellos aparecía un precio de 699 euros con la expresión '¡Móvil, LCD y ordenador!'. En cambio, el personal de la tienda admitía que el precio era sólo del ordenador.
El departamento que dirige Carmen Martínez-Sola también sancionó a una cadena de tiendas de electrodomésticos que argumentó un error tipográfico para no cobrar el precio anunciado en su folleto para una cámara de vídeo, sino uno superior. Según explicaron fuentes de Consumo, este argumento no exime de cumplir lo prometido, por lo que fue multada.
En el terreno de la enseñanza, una academia de Madrid ofrecía en su publicidad en medios de comunicación titulaciones de nivel universitario, pese a que se dedicaba a la enseñanza a distancia no reglada careciendo de la capacidad de prestar el servicio anunciado.

La información engañosa también ha sido encontrada por la Dirección General de Consumo en ciertos tiques de compra. Por ejemplo, el comprobante de la compra de una cadena de tiendas de ropa establecía que el cliente disponía de 30 días para cambios, pero en época de rebajas la empresa se negaba a aplicar dicha garantía explicando a los clientes que en dicho periodo de ventas los días quedaban reducidos a 15.
La directora general de Consumo, Carmen Martínez de Sola, explicó que "por lo general, la publicidad transmite correctamente las características esenciales de los productos y los servicios ofertados, y se ajusta a la realidad".
No obstante, apuntó que hay casos en que esto no es así y los consumidores tienen el derecho de denunciarlo ante las oficinas de consumo, de manera que la Dirección General de Consumo pueda actuar. "El año pasado registramos 469 reclamaciones por publicidad engañosa y este año ya llevamos más de 200", apostilló.
Según dijo, "los casos sancionados por la Dirección General de Consumo afectan a diversos soportes, como spots de televisión, anuncios en prensa, folletos, catálogos e incluso tiques de compra".
Por ello, Martínez de Sola animó a todos los consumidores a que reclamen por este tipo de situaciones, ya que "la información veraz en la promoción de productos y servicios es uno de los derechos fundamentales que les asisten".