La Feria de la Tapa de Madrid, que se celebra desde este jueves hasta el 1 de junio, hace honor a los platos de toda la vida de las barras de los bares madrileños.
Morcilla, patatas bravas, callos a la madrileña y tortilla son los platos más ofrecidos por los 48 establecimientos que estos días ofrecen una tapa y una caña a un euro cada una en el Palacio de Deportes de Madrid.

No obstante, este jueves el delegado de Economía y Empleo del Ayuntamiento de Madrid, Miguel Ángel Villanueva, quiso romper una lanza en favor del entendimiento entre ambos tipos de cocina, en su discurso de inauguración de esta cuarta edición de la Feria de la Tapa de Madrid.
Para Villanueva, en la capital siempre han coexistido los dos tipos de cocina -tradicional y vanguardista- y es precisamente esta convivencia la que ha enriquecido la marca "Madrid", por lo que cualquier crítica supone "una grave irresponsabilidad", porque, finalmente, termina desprestigiando el nombre de España.

Añade que la capital recibe unos 7,3 millones de visitantes y que este año, mientras en el resto de España bajan las visitas, en Madrid aumentan, y para ello es fundamental ir a la par en lo que al nivel gastronómico de la ciudad se refiere.
La viceconsejera de Cultura y Turismo de la Comunidad de Madrid, Concha Guerra, ha indicado durante la inauguración de esta feria que "hay que estar agradecidos" a cocineros como Juan Pozuelo, Paco Roncero o Joaquín Felipe, emblemas de la nueva cocina de Madrid, porque "han sido nuestros mejores embajadores".
Además, ha resaltado la importancia del sector hostelero en la Comunidad de Madrid, que emplea a 250.000 personas que trabajan en unos 50.000 establecimientos.