"Madrilucía no es una Feria de Sevilla en Madrid". Con esta frase, Rafael Coto, uno de los promotores del evento, responde a las críticas que han surgido en torno a la feria andaluza que regresa a la capital tras más de 30 años. Mientras algunos cuestionan su autenticidad y los precios de las entradas, Coto insiste en que el proyecto busca recuperar la esencia cultural andaluza adaptada a la realidad de Madrid, ofreciendo un espacio de memoria, identidad y convivencia intergeneracional.
¿Cómo nace la decisión de recuperar en Madrid una feria inspirada en la de Sevilla y por qué ahora?
Madrilucía es el regreso de un evento cultural andaluz que ya se celebró en Madrid durante casi una década, en los años 90, impulsado por la Asociación de Amigos de Andalucía en Madrid, y que funcionó muy bien. Nació con una idea muy sencilla y clara: acercar la cultura andaluza a los andaluces que vivían en Madrid y, al mismo tiempo, abrirla a cualquier persona con curiosidad y ganas de disfrutarla.
El proyecto se interrumpió entonces por una razón práctica: Madrid no contaba con un recinto capaz de acoger una feria de esta envergadura con todas las garantías. Hoy, por primera vez, esas condiciones existen. Espacios como Iberdrola Music permiten hacerlo con planificación, seguridad y orden, y por eso ahora tiene sentido recuperar ahora Madrilucía. Paco de Paula, el presidente de la Asociación de Amigos de Andalucía en Madrid, ha perseguido durante más de 30 años el regreso de la feria, y por fin, se han dado las circunstancias para hacerlo realidad.
Entre los años 80 y 90 ya hubo encuentros culturales andaluces en la capital. ¿Hasta qué punto Madrilucía es una continuación de aquel espíritu y un proyecto nuevo?
Es claramente una continuación del espíritu: el encuentro, la convivencia y la nostalgia compartida de quienes vivían lejos de su tierra, tened en cuenta que Madrilucía regresa por el empeño del promotor que llevó a cabo esas nueve ediciones de la feria en los años 90 y la persistencia que ha tenido durante tres décadas para que volviese a celebrarse la feria en Madrid.

Si bien es verdad, que han pasado más de 30 años, y el Madrilucía actual tiene una mirada contemporánea, a la escala, ritmo y realidad del Madrid de hoy, que acoge a más de 240.000 andaluces
Hay control de aforo, entradas, accesos y un recinto cerrado, algo imprescindible por seguridad. Se recupera la esencia, pero con una forma adaptada al presente.
¿Qué necesidad cultural o social concreta cree que cubre este evento en Madrid?
Cubre una necesidad muy clara de encuentro cultural real. Madrid es una ciudad diversa, con una enorme población de origen andaluz, y Madrilucía ofrece un espacio donde reencontrarse con una cultura que forma parte de la identidad colectiva de la ciudad. No es solo ocio: es memoria, pertenencia, gastronomía, arte, música, conversación y convivencia intergeneracional.
Ha afirmado que ningún proyecto suyo había generado tanta repercusión pública. ¿Por qué cree que esta iniciativa ha tocado un nervio tan sensible?
Porque habla de identidad y de cómo se comparte la cultura fuera de su territorio de origen. Yo, como sevillano emigrado a Barcelona, sé muy bien lo que significa estar lejos de las ferias, de las tradiciones y de ciertos rituales culturales, y eso conecta con muchísima gente. Cuando se aborda el valor de los símbolos culturales, emergen emociones profundas. Madrilucía no deja indiferente porque plantea preguntas legítimas sobre memoria, tradición y adaptación cultural.
Desde su anuncio, el proyecto ha estado rodeado de polémica. ¿Cómo interpreta este rechazo?
Con respeto y con naturalidad. Forma parte del debate cultural y social, y es sano que exista. Muchas de las críticas parten de la idea de que se trata de una "Feria de Sevilla en Madrid", y no es así.
Madrilucía es una propuesta cultural pensada para la escala, el ritmo y la realidad de Madrid. Un proyecto construido desde el diálogo con artistas, asociaciones y profesionales de la cultura andaluza, con una mirada contemporánea y una clara vocación de convivencia con el entorno.
¿Qué les diría a quienes consideran que el proyecto banaliza o comercializa símbolos culturales andaluces?
Madrilucía se construye con pleno conocimiento de la cultura andaluza porque todo el equipo fundacional es, de hecho, andaluz. Participan artistas, asociaciones, artesanos y profesionales que viven esa cultura en primera persona.
Es un proyecto desarrollado con mimo, desde la honestidad, el amor por Andalucía y el respeto. La intención es acercar y contextualizar una cultura viva, tanto para quienes la echan de menos como para quienes desean descubrirla.
¿Dónde sitúan la frontera entre difusión cultural y espectáculo tematizado?
Madrilucía es una feria cultural viva, donde convivirán el flamenco, la gastronomía, la artesanía, la conversación y el amor por una cultura andaluza, tanto de quienes proceden de Andalucía como de quienes desean conocer mejor sus costumbres. Somos promotores culturales con décadas de experiencia en el desarrollo de eventos de gran formato y estamos trasladando ese conocimiento y ese cuidado a Madrilucía. Es un proyecto profundamente conectado con nuestras raíces y que representará el espíritu andaluz desde la honestidad y el respeto.

¿Qué garantías existen para que no sea una recreación escenográfica, sino una experiencia auténtica?
Madrilucía recupera el legado de las ferias celebradas en Madrid en los años 90, reinterpretado por un equipo andaluz desde una mirada contemporánea y por la Asociación de Amigos de Andalucía en Madrid, que representa a esos más de 240.000 andaluces que viven en la comunidad.
El proyecto se construye en colaboración con artistas, artesanos, asociaciones y referentes actuales de la cultura andaluza, que participarán activamente en la programación y en la vida diaria de la feria.
Esa implicación se reflejará tanto en los contenidos culturales como en el uso real del espacio, siempre desde el respeto a unas costumbres y tradiciones que conocemos bien y que forman parte de nuestra identidad.
¿Qué papel juega el apoyo de figuras públicas como Bertín Osborne?
El apoyo de figuras públicas y colaboradores ayuda a dar visibilidad al proyecto y a amplificar su alcance, especialmente entre comunidades que siguen a artistas de referencia como Bertín Osborne. Sin embargo, Madrilucía se legitima por su contenido, su coherencia cultural y su impacto social. Los apoyos públicos suman, pero no sustituyen el fondo ni el sentido del proyecto.
La feria se celebrará en Iberdrola Music pese a las críticas del Ayuntamiento de Getafe. ¿Por qué mantener esta ubicación?
Madrilucía es un proyecto pensado para celebrarse en el espacio Iberdrola Music porque es el único espacio que permite desarrollar Madrilucía tal y como está concebida: un recinto amplio, seguro, con control acústico, electrificación renovable y capacidad para ordenar flujos de público. Por supuesto, como promotores mantenemos un canal de diálogo abierto con todas las administraciones implicadas con el objetivo de garantizar la mejor experiencia tanto dentro como fuera del espacio durante la celebración del proyecto
Otros municipios se ofrecieron para acoger el evento. ¿Se valoró el traslado?
Agradecemos mucho ese interés, que demuestra la buena acogida del proyecto. Si bien en este momento, nuestra prioridad es consolidar Madrilucía en Iberdrola Music, donde se ha diseñado esta primera edición con una visión de largo plazo.
¿Qué les diría a las administraciones que consideran que el recinto no reúne condiciones adecuadas?
Que Iberdrola Music es un espacio concebido para eventos de gran formato, con experiencia contrastada y sistemas de control que garantizan seguridad, movilidad y convivencia vecinal.
¿Qué medidas concretas se aplicarán para minimizar impacto acústico, movilidad y seguridad?
Adoptaremos todas las medidas necesarias, respetando los protocolos y limitaciones establecidos por las autoridades competentes y en coordinación con ellos, incluyendo la monitorización acústica continua, lanzaderas gratuitas de autobuses, el fomento del transporte público y la gestión de flujos escalonados.
La feria tendrá una duración superior a la de Sevilla. ¿Por qué apostar por un formato más largo?
Porque Madrid tiene otros ritmos. Un formato más largo permite repartir la asistencia, evitar picos de concentración y favorecer una experiencia cultural más accesible y pausada.
¿Qué indicadores determinarán si el evento se amplía en futuras ediciones?
Madrilucía nace con la vocación de consolidarse como una cita anual de referencia de la cultura andaluza en Madrid. Nuestro objetivo es construir un proyecto sólido y sostenible en el tiempo, cuidando la programación, la gastronomía, la artesanía, la moda y la participación de referentes culturales, para que Madrilucía se integre de forma natural en el calendario cultural de la ciudad y, con el tiempo, alcance un nivel de consolidación similar al de otras grandes ferias culturales celebradas fuera de su territorio de origen.

El proyecto se presenta como inclusivo, pero ha sido criticado por sus precios. ¿Qué incluye la entrada general?
La entrada general permite acceder al recinto, a la programación cultural, actuaciones, zonas festivas y culturales. Algunas experiencias privadas o premium, como las casetas privadas, quedan fuera de ese acceso.
Algunas casetas superan los mil euros. ¿Qué justifica esos importes?
Son espacios privados pensados para empresas, asociaciones, instituciones o colectivos que buscan un entorno de networking, hospitalidad y programación personalizada durante toda la feria.
¿Qué ventajas obtiene un socio de caseta frente a un visitante general?
Privacidad, uso continuado del espacio, capacidad de organizar encuentros propios, visibilidad institucional y una experiencia diseñada a medida dentro de Madrilucía.