Iñaki Miramón es un reconocido actor con medio siglo sobre los escenarios y las pantallas. Si su facera interpretativa no necesita comentarios, menos conocido -sobre todo fuera el ambiente teatral- es su interés por la fotografía. Llega a muchos de los trabajos, escenarios, platós de televisión y cine, con su cámara, dispuesto a retratar lo que pasa fuera de la vista del espectador. Afirma tener miles de fotografías de compañeros y de rodajes y ahora, a instancias de AISGE, se decide a exponer una corta selección de ellas. La sede de la entidad que gestiona los derechos de imagen de los artistas parece el escenario adecuado para presentar la muestra.
La exposición que acaba de inaugurar se titula La trastienda, por ese carácter de colarse en los entresijos de la farándula, “el espacio donde nacen las historias antes de llegar al escenario o a la pantalla”. Son momentos únicos en los que sorprende a sus compañeros en las sesiones de maquillaje, en los descansos entre tomas o en los momentos de relax después de escenas intensas. Afirma Iñaki:
“Quiero a mis compañeros de profesión y me siento orgulloso de pertenecer a ella. Para mí, la fotografía y la interpretación siempre han ido de la mano. Ambas muestran fragmentos de vida, de experiencias y de personas. En una escena interpretamos una situación en un periodo de tiempo, y con la fotografía intentamos parar el tiempo y que esa imagen hable por sí misma”.
Iñaki Miramón es, en las últimas temporadas, uno de los triunfadores de la cartelera teatral madrileña. Junto a Amparo Larrañaga, Mar Abascal y Juli Fábregas, estrenó en noviembre de 2022 la comedia Laponia, de Angelet y Clemente, que estuvo casi dos años en cartel. El mismo equipo y productora estrenaron el pasado verano Victoria, que se mantiene en el teatro Fígaro con llenos diarios.
El actor bilbaíno aterrizó en el teatro madrileño el año 1986 interpretando La belleza del diablo. Ya había trabajado en el cine y la televisión y ha seguido alternando en todos los medios. Dos años más tarde se enganchó a uno de los montajes escénicos más arrolladores del final del siglo pasado: Los ochenta son nuestros. Ahí empezó la relación profesional con la productora de la familia Larrañaga, con la que sigue trabajando. Ya en la serie Media naranja había compartido pantalla con Amparo Larrañaga. Después han compartido escenario en, al menos, ocho montajes teatrales. Posee, seguramente, una de las marcas más apabullantes de la pequeña pantalla. Ha intervenido en 1.919 episodios de la serie Amar es para siempre. Algunos de sus compañeros en ella acudieron a acompañarle en la presentación fotográfica. Coincide la exposición con la edición de un libro, titulado también La trastienda, que recoge 150 de sus fotografías.
La exposición La trastienda se puede ver en la sede de AISGE, en la calle Ruiz de Alarcón, 11 hasta el 20 de marzo. Está abierta de lunes a viernes, cerrando a mediodía.