Esperar al transporte público en pleno verano puede convertirse en un auténtico infierno, en especial en puntos críticos como el intercambiador provisional de Cuatro Vientos, donde los usuarios llegan a soportar temperaturas que superan los 35 grados. Ante esta situación, el Ayuntamiento de Madrid estudia la instalación de elementos que proporcionen sombra a los viajeros que diariamente transitan por esta zona.
Las obras del soterramiento de la A-5 han alterado el recorrido habitual de unas 17 líneas de autobuses procedentes de municipios del sur como Móstoles, Alcorcón, Arroyomolinos o Navalcarnero, que hasta hace unos meses tenían su cabecera en Príncipe Pío. Desde entonces, Cuatro Vientos se ha convertido en la nueva terminal, que soporta el volumen de unos 20.000 pasajeros diarios, que acuden allí para enlazar sus trayectos con la línea C-5 de Cercanías o con el Metro.
Ante el colapso y el calor, el Ayuntamiento de Madrid contempla la instalación de marquesinas o estructuras provisionales que proporcionen sombra a los usuarios durante las largas esperas. Así lo ha adelantado el alcalde, José Luis Martínez-Almeida, quien confía en que “pronto haya noticias” sobre esta medida porque, asegura, “no se puede esperar mucho más” debido a las altas temperaturas que ya azotan la capital.
El delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, ha confirmado que los técnicos de la EMT (Empresa Municipal de Transportes) y del Consorcio Regional de Transportes están evaluando la “viabilidad” de estas estructuras temporales, que podrían ir desde toldos hasta carpas instaladas a ambos lados de la A-5.
A propuesta de Vox
Este movimiento del Ayuntamiento llega tras la propuesta presentada por el concejal de Vox Ignacio Ansaldo, quien reclamaba “urgentemente alguna estructura para dotar a la zona de sombra”, advirtiendo del riesgo real de golpes de calor o insolaciones. Según ha expuesto, “ahí se juntan 25 líneas de autobuses entre urbanos e interurbanos”, lo que genera esperas de hasta 30 minutos a la intemperie.
Durante los meses de invierno y primavera, los viajeros han tenido que soportar la lluvia, y ahora, con la llegada del verano, el calor y el efecto amplificador del asfalto, la situación se ha vuelto crítica. Ansaldo ha denunciado además momentos de tensión entre pasajeros y conductores de la EMT, que deben hacer uso de los baños al terminar sus rutas, pero no permiten el acceso al autobús durante ese tiempo, dejando a los usuarios sin refugio alguno y a pleno sol.
“No estamos pidiendo marquesinas refrigeradas como en Pavones o Villaverde, pero sí que se coloquen toldos o carpas, que podrían instalarse en menos de un mes”, ha argumentado Ansaldo. “Su sombra reduciría al mínimo los conflictos y permitiría a los usuarios esperar sin riesgo de sufrir un golpe de calor”.
Además de las estructuras para dar sombra, Vox ha propuesto ampliar el número de baños portátiles, instalar fuentes de agua y dotar la zona de bancos para que los viajeros puedan sentarse mientras esperan. Medidas todas ellas orientadas a hacer más llevadera una situación que, de momento, no tiene una solución definitiva mientras duren las obras del soterramiento de la A-5.