La Semana Santa en Madrid no puede entenderse sin degustar su dulce más típico durante estas fechas, la torrija. De origen europeo y con una fuerte raíz en la tradición española, la torrija nació como una receta de aprovechamiento: una simple rebanada de pan duro que, tras empaparse en leche o vino, se reboza en huevo y se fríe en aceite caliente. Luego, como broche final, se endulza con miel, azúcar o melaza, y se aromatiza con canela. Un proceso sencillo, pero que encierra siglos de historia.
Las primeras referencias escritas aparecen en el siglo XVII, recogidas en obras como Libro de Cozina de Domingo Hernández de Maceras o Arte de cozina, pastelería, vizcochería y conservería de Francisco Martínez Motiño. Sin embargo, algunos escritos registran su consumo y producción en el siglo XV. Juan del Encina, artista del Prerrenacimiento español durante el legado de los Reyes Católicos ya reproducía en sus escritos referencias vinculadas a este plato, “miel y muchos huevos para hacer torrejas”.
Durante el siglo XX, las torrijas alcanzaron gran popularidad en las tabernas madrileñas, donde se servían acompañadas de un vaso de vino, consolidándose como un clásico del tapeo castizo. Hoy, esa herencia se reinventa en los fogones de pastelerías, bares y restaurantes de la capital. Desde versiones tradicionales que respetan la receta de antaño hasta interpretaciones vanguardistas con toques gourmet o saludables, Madrid ofrece un recorrido para los amantes de este dulce con locales para un público de todos los gustos.
Las recetas más clásicas
Las torrijas de El Riojano (C/Mayor, 10) fueron reconocidas como 'Las mejores de Madrid', según la Asociación de Empresarios Artesanos de la Pastelería de Madrid (Asempas) en 2023. Es una opción idónea para los más clásicos porque esta emblemática pastelería apuesta por una torrija tradicional con un sabor casero. Estos dulces se podrán degustar a lo largo de toda la Semana Santa por el precio de 4,60 euros/unidad.
En esta línea, siguiendo el anhelo de los más tradicionales, la pastelería Mifer (C/ Virgen del Coro, 15) se convierte también en una alternativa perfecta. Al igual que El Riojano, su dulce de Semana Santa fue galardonado con el mismo premio en 2022: la mejor torrija tradicional de Madrid. Este espacio se ha mantenido fiel durante 53 años a su receta, un brioche de masa madre con jarabe de miel y ron.
Formentor (C/Hermosilla, 81 y C/Santa Engracia, 62) también lanza su propuesta de torrijas haciendo honor a la receta más clásica. Las de esta pastelería también han sido premiadas en años anteriores por Asempas en la categoría de receta tradicional. La calidad de su pan, jugoso y delicado, es el secreto de su éxito.
Para los más innovadores
Para aquellos que pretenden alejarse de la receta más tradicional, pero sin defraudarse, la torrija de Panod (varias ubicaciones en la Comunidad de Madrid) es una elección perfecta. Estos dulces se elaboran en el horno y no en la sartén y, además, tienen una forma cuadrada atípica de las torrijas. El resultado es menos calórico, pero igual de delicioso.
Moulin Chocolat (C/Alcalá,77) ha conquistado a los más ateos de esta receta, a pesar de que sus torrijas no tienen demasiado que ver con una confeccionada bajo los métodos más tradicionales. Sus pasteleros utilizan bizcochos de soletilla y, tras ser empapados en una crema pastelera líquida, se aromatizan con anís.
Madreamiga elabora las torrijas con un pan brioche infusionado en leche con canela y cítricos, al que añaden un relleno de crema pastelera. Después, las hornean con un toque de miel que las carameliza por el exterior. Una versión muy innovadora que cuenta con servicio a domicilio por Glovo y Uber.
RECETA TRADICIONAL DE LAS TORRIJAS
Ingredientes (para cuatro personas)
- 1 litro de leche - 1 rama de canela - La piel de un limón o una naranja - 3 o 4 cucharadas de azúcar - 2 huevos - Aceite de oliva - Azúcar y canela en polvo para espolvorear
Procedimiento
Para la elaboración de este dulce típico de esta época del año comenzamos infusionando la leche. En un cazo, ponemos a calentar la leche junto con la rama de canela, la piel del cítrico elegido y el azúcar. Después de que la leche empiece a hervir, retiramos del fuego y dejamos templar. Más adelante, colamos la leche para quitar la piel y la canela.
Mientras la leche se enfría, utilizamos este tiempo para cortar el pan en rebanadas de unos dos o tres centímetros de grosor. Las colocamos en una fuente honda y vertemos la leche templada por encima, asegurándonos de que el pan quede bien empapado. Dejamos reposar unos minutos por cada lado, hasta que las rebanadas estén jugosas pero sin romperse.
A continuación, batimos los huevos en un plato. Con cuidado, pasamos cada torrija por el huevo batido y las freímos en abundante aceite caliente hasta que estén doradas por ambos lados. Las retiramos y las dejamos escurrir sobre papel absorbente para eliminar el exceso de grasa.
Por último, mezclamos azúcar con un poco de canela en polvo y rebozamos las torrijas mientras aún están calientes, para que el azúcar se adhiera bien. También se pueden espolvorear al gusto justo antes de servir.