El pasado mes de enero la Biblioteca Nacional anunció que uno de sus manuscritos teatrales anónimos -La francesa Laura- había sido escrito, en realidad, por Félix Lope de Vega. Los filólogos Germán Vega y Álvaro Cuellar afirmaron que el uso de la inteligencia artificial había sido determinante para corroborar al 99 por ciento, que la comedia es del Fénix de los Ingenios. La identificación se llevó a cabo con el programa Estilometría aplicada al Siglo de Oro, con casi 150 colaboradores, además de investigadores de la Universidad Autónoma de Barcelona. La escritura correspondería a los últimos años de Lope. El caso es que el pasado mes de mayo ya apareció la edición crítica del texto. Y, finalizando el año, la Fundación Siglo de Oro ha decidido llevarlo a la escena.
La francesa Laura se estrena en teatros del Canal, donde puede verse hasta el 17 de diciembre. Poco tiempo nos parece para una novedad de este calibre. Tal vez, más tarde, la repongan en su Corral Cervantes.
Lope urdió una trama palaciega sobre el tratado de paz a firmar entre Francia e Inglaterra. En Francia el Conde Arnaldo está casado con la joven Laura, hija del Duque de Bretaña. Pero el Delfín, el heredero de la corona francesa, pretende seducir a la joven esposa y por ello recomienda que manden a su marido a Londres para negociar un matrimonio regio que confirme el tratado de paz. Así espera tener el campo libre para conquistar a Laura. Ausente el conde, su esposa resiste el acoso del heredero, aunque acaba provocando los celos de Arnaldo que, incluso, intenta envenenarla. Finalmente se reconocerá la inocencia de Laura y la pareja se recompondrá.
Con esta producción debuta en la dirección de escena la actriz Marta Poveda. En la última década ella ha sido protagonista de numerosas comedias del Siglo de Oro en la Compañía Nacional de Teatro Clásico. Desde La vida es sueño, a El perro del hortelano, ha trabajado en verso a las órdenes de Helena Pimenta o Mario Gas.
El reparto de esta nueva producción está integrado por Macarena Molina, Martín Puñal, Manuela Morales, José Juan Sevilla, Sheyla Niño, Ángel Ramón Jiménez y Agus Ruiz.
En las últimas temporadas estamos asistiendo a la recuperación de comedias que nunca, desde que se estrenaron hace cuatro siglos, habían vuelto a los escenarios. Ernesto Arias dirigió hace dos veranos El animal de Hungría, también de Lope de Vega, que paseó por los festivales más importantes de España. Y hace tan solo cinco meses recuperó la cervantina La casa de los celos y selvas de Ardenio.
Queda por ver si estas ‘resurrecciones’ están a la altura de las obras áureas más representadas y si, en caso afirmativo, entrarán en los repertorios de las compañías que se dedican a este teatro.