El teatro de la Zarzuela repone a partir del día 21 su producción de Luisa Fernanda, estrenada en enero de 2021. La dirección de escena es de Davide Livermore y la musical de Miguel Ángel Gómez Martínez.
Luisa Fernanda es una de las últimas grandes zarzuelas del siglo XX. Se estrenó en 1932 en el teatro Calderón y fue el primer gran triunfo del maestro Moreno Torroba y de sus libretistas, Romero y Fernández Shaw. El mismo equipo, y en el mismo teatro, lograrían dos años después otro gran triunfo: La Chulapona. Sin embargo, este último título no se ha repuesto tanto como Luisa Fernanda.
La zarzuela transcurre entre el Madrid popular y la Extremadura rural durante la segunda mitad del siglo XIX, aunque en este montaje el vestuario no corresponda a esa época. La protagonista que da título es una joven madrileña, enamorada de un militar poco amante de la fidelidad. Pero Luisa Fernanda tiene un pretendiente -la historia no explica por qué- que es un rico hacendado extremeño, Vidal. Desengañada de su amor por Javier, el militar, acaba aceptando la propuesta de Vidal. Mezclada con estas idas y venidas amorosas, aparece una conspiración contra la Reina. Los dos pretendientes de Luisa Fernanda luchan en bandos rivales. Un combate callejero en las calles de Madrid permitirá a Vidal y a Luisa Fernanda salvar la vida de Javier. La pareja de circunstancias se traslada a Extremadura, donde transcurre el último acto. Mientras se celebra una felicidad forzada, Javier también llega hasta allí, derrotado y humillado. Luisa Fernanda, que nunca ha dejado de amarlo, se marcha con él a Portugal, mientras que Vidal canta su fracaso.
El gran mérito de esta zarzuela, como de casi todas, es una partitura brillante y pegadiza. Los aficionados al género conocen todos y cada uno de los números, romanzas que no han dejado de cantarse desde hace noventa años. Ya en la primera escena se canta Mi madre me criaba… y después Marchaba a ser soldado. Recordamos que esta habanera de coro y tenor fue versionada por el grupo La Compañía en 1971 con el título de El soldadito y fue un gran éxito.
Vidal es uno de grandes papeles para barítono (lo estrenó Sagi Barba), que tiene una presentación espectacular con En mi tierra extremeña. Y el tenor ataca la no menos popular De este apacible rincón de Madrid. Curiosamente, Luisa Fernanda es la que menos páginas solistas tiene para su lucimiento.
La producción que se repone cuenta con un brillante reparto vocal, con la voz impresionante de Juan Jesús Rodríguez como Vidal, en el que todos salvan con suficiencia sus respectivos momentos de lucimiento. También la orquesta, con el recuperado Gómez Martínez al frente, saca todo el potencial de la partitura.
Los cantantes, coristas, bailarines y figurantes deben bregar contra un armatoste de escenografía. Toda la acción se ha planteado como una película dentro de otra película, así que transcurre en un cine giratorio que, desde el patio de butacas, nos da la impresión de que debe ser un suplicio para quienes están en escena. Lo desmesurado del decorado hace que casi todo deba interpretarse en primera fila, casi en el proscenio. Debe ser especialmente complicado para los bailarines, obligados a subir y bajar escaleras. Y además, en la mazurca de San Antonio, con las obligadas sombrillas. Al director italiano no debieron explicarle bien el trabajo de los vareadores y así, su coro del tercer acto se convierte en el de los espigadores.
Pero, finalmente, el espectador queda una vez más seducido por la música y los cantantes y vitorea la representación, o sea, sale contento.
Luisa Fernanda se representa hasta el 30 de junio, con ocho representaciones y dos repartos alternantes.