El nuevo director del teatro Fernán Gómez tiene, entre sus objetivos, reivindicar la importancia de la Zarzuela como el genuino género lírico español, cuando se está gestionando que sea declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.
La primera actuación ha sido el montaje de la exposición La Zarzuela. Patrimonio lírico de la Hispanidad. Crónica cantada de nuestra vida. Está comisariada por Emilio Casares y producida en colaboración con el Museo Nacional del Teatro y el Instituto de las Artes Escénicas (INAEM). Es un remontaje de la que se exhibió en el Museo del Teatro de Almagro el año 2023, enriquecida con nuevos fondos, hasta mostrar más de 500 piezas.
A través de esta magnífica colección reunida se puede construir gran parte de la historia y evolución de este género y sus derivados. Porque, en la cima está la zarzuela grande pero, a su amparo, aparecieron el género chico, bufo o el frívolo, también conocido como ínfimo. Desde la primera mitad del siglo XIX, cuando la zarzuela comienza a adueñarse de los escenarios masivamente -aunque el género nació en el siglo XVII- hasta el final de la Guerra Civil, los públicos españoles e hispanoamericano acudieron masivamente a los teatros. Así se explica la enorme producción lírica existente. Según Emilio Casares, ya hay catalogados más de 16.000 títulos a ambos lados del Atlántico. Pero, según el comisario de la exposición, solo se representan cotidianamente, 67 y otros 12 de manera muy esporádica.
Avanzado el siglo XIX, tras la apertura del teatro de La Zarzuela el año 1856 (el Real se abrió en 1850) se adueñó de los escenarios, grandes y pequeños, el llamado género chico, o sea, textos cortos, con ilustraciones musicales, generalmente apegados a la actualidad de cada época. Los estrenos se sucedían por cientos cada temporada, en una fiebre que se prolongó unos sesenta años. Entre tanto, muriendo ya ese siglo, apareció la revista y, empezado el XX, la frivolidad que triunfó hasta los años treinta. Desde la proclamación de la II República, hasta el final de la Guerra Civil, volvieron a estrenarse nuevas y grandes zarzuelas, sobre todo en el teatro Calderón. Pero en las últimas décadas, las novedades pueden contarse con los dedos de una mano.
Este gran mundo artístico se refleja en la exposición mediante instalaciones que presentan, desde lujosos vestuarios de distintas producciones líricas, a maquetas de teatros. Obviamente, con sentido histórico, van apareciendo los retratos de los grandes compositores y libretistas, así como páginas de partituras o prensa basadas en la zarzuela. A muchos visitantes les sorprenderá la gran cantidad de autores y músicos que trabajaron para él. Sin descuidar a las escenografías y los delirantes figurines del maestro del género, Álvaro de Retana. Hacer una relación de lo expuesto sería exhaustivo. Hay carteles de todas las épocas, demostrando una desbordante imaginación para el diseño gráfico, antes de que se inventara este concepto. En un recorrido apresurado, el visitante se puede quedar con las imágenes de los brillantes trajes. Asimilar toda la información que se ofrece desde esas paredes, requerirá más de una visita.
La exposición se podrá visitar hasta el 12 de enero de 2025 con entrada gratuita.