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Cynthia Abarrategui: 'Saber gestionar la vulnerabilidad te lleva a la fortaleza'
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Cynthia Abarrategui Garrido: "Saber gestionar la vulnerabilidad te lleva a la fortaleza"

lunes 28 de febrero de 2022, 09:47h
Actualizado: 03/03/2022 07:41h

El inquietante hallazgo de una mandíbula es el punto de partida de una investigación policial. Cada pieza del puzle surgirá de campos tan dispares como la salud, la historia, la física y la química, descubrimientos y avances científicos y la antropología… Ese es el inicio de “El Secreto Adamantino”, la novela de la doctora Cynthia Abarrategui Garrido.

Una autora que a los veintitrés años obtuvo su licenciatura en Biología, especialidad Bioquímica y Biología Molecular en la Universidad Autónoma de Madrid, e inmediatamente comenzó su formación práctica en la Fundación Jiménez Díaz. Tras presentar su tesis doctoral en el Hospital La Paz de Madrid, publicó múltiples artículos científicos en revistas especializadas de alto impacto y más adelante descubrió que la gestión, coordinación y difusión de proyectos europeos en el área de la salud era lo suyo. En ello sigue, pero ahora lo compagina con su faceta de escritora.

Un momento crucial en la vida es el momento de escoger entre Ciencias, Letras. Economía. ¿Por qué eligió Ciencias?

Un profesor maravilloso me contagió la pasión y el amor por la biología. Le recuerdo perfectamente recorriendo la clase y explicándonos las diversas partes de la célula de una forma tan apasionada, tan gráfica y tan divertida, que era imposible no prestar atención. Ese magnífico profesor me llevó a decantarme por el mundo de las ciencias.

Desde muy niña mostró su curiosidad por el arte y el deporte: ballet y Taekwondo -es usted cinturón azul-. Estando en la universidad, impartió clases particulares y así descubrió que le encanta la docencia. ¿Con qué disfruta más?

Cada actividad me aporta algo distinto. El ballet despertó en mí el gusto por la música clásica. El Taekwondo me enfrentó a mis miedos más primarios, algo bastante difícil, sobre todo cuando el contrario era considerablemente más grande que yo, Recuerdo la primera vez que me subí al escenario para interpretar una escena durante mis clases de teatro…creo que no me ha temblado nunca tanto la voz... Me fui conociendo a través de todas estas experiencias. Aprendí que saber gestionar la vulnerabilidad te lleva a la fortaleza y que muchas de mis limitaciones estaban sólo en mi cabeza. Yo era mi peor crítica y fui descubriendo que era capaz de hacer mucho más de lo que había pensado.

Estuvo volcada más de diez años en la investigación ¿Cuáles fueron las principales dificultades de esta época y cuáles las mayores satisfacciones?

Sin duda alguna, la mayor satisfacción es saber que con tu trabajo puedes cambiarles la vida a otras personas para mejor. Es una de las sensaciones más enriquecedoras y placenteras y un verdadero privilegio. Pero no siempre es fácil. La perseverancia, el ingenio y la imaginación son las mejores armas de los investigadores y, suelen dar sus frutos. Y cómo me dijo mi profesor de genética… también hace falta una pizca de suerte. En cualquier caso, uno de los talones de Aquiles de la investigación en este país es la financiación. Siempre me fascina comprobar que, con tan pocos medios, seamos capaces de investigar tanto y tan bien. Imagínese lo que se podría hacer con más inversión…

En 2012 pasó de investigar a gestionar. Algo que, según tengo entendido, es tremendamente complicado. ¿Por qué decidió asumir este nuevo reto?

Fue una circunstancia excepcional la que me hizo cambiar de camino. En el laboratorio donde hice mi tesis doctoral, la jefa de grupo enfermó gravemente y, de sopetón tuve hacerme cargo de las tareas más importantes del laboratorio y de la gestión del personal. Fueron momentos muy duros pero descubrí que me gustaba gestionar y que, además, se me daba bien. Con el tiempo, conseguí, no sin esfuerzo y mucha paciencia, dar el salto a la gestión que fue tremendamente complicado porque parece ser que, una vez has elegido un camino, no es coherente elegir algo diferente. Afronté este nuevo reto, fui aprendiendo sobre la marcha y me adapté a este nuevo escenario, aunque bien es verdad, que no resultó nada fácil porque todo cambio requiere un enorme esfuerzo.

“Saber gestionar la vulnerabilidad te lleva a la fortaleza”

No parecen asustarle los retos…

La zona de confort no es para mí. Siempre estoy ideando algo. Los retos son la mejor manera de enriquecerse y conocerse a uno mismo. Ya sabe: “mares en calma no hacen buenos marineros”.

Además, la verdad es que en mi familia los retos “vienen de serie”, al igual que la superación personal. Mi abuelo materno llegó a ser el jefe del laboratorio de Ciencias en el Liceo Francés sin tener estudios superiores, mi padre empezó como botones y terminó siendo delineante, mi abuela materna fue enfermera con 15 años durante la guerra civil española y obtuvo su título universitario de enfermería con 20 años, y mi madre es una periodista de renombre que, además de tener siempre curiosidad por innovar, me trasmitió su gusto por descubrir. Con esos mimbres…

La palabra “ecléctico” proviene del griego antiguo y se traduciría como “el que elige” o “el que es apto para elegir”. Está claro que es apta para elegir y ha abierto una nueva senda en su vida con la presentación su primera obra literaria “El Secreto Adamantino” ¿Cuánto tiempo le ha llevado crear esta trama donde se entrelazan divulgación científica y misterio?

Casi cuatro años. Lo que más tiempo me llevó fue seleccionar temas de interés para los lectores y seleccionar con rigor las informaciones que se incluyen en El Secreto adamantino. Que la información que incluyo en mi novela sea contrastada y rigurosa siempre ha sido fundamental para mí. Una vez seleccionada la información científica e histórica, pasé a crear una trama de ficción que pudiera englobarlas a todas. Y de ahí surge el secreto que todo lector tendrá que desvelar mientras se va encontrando con información útil y curiosa y siendo además descubridor de situaciones divertidas e inesperadas.

Muchos lectores le agradecen la información práctica sobre los dientes y la importancia que tienen en la salud e incorporan a su vida cotidiana hábitos saludables del libro. Otros –entre los que me incluyo- se confiesan “enamorados” de Bio y Techno, dos personajes muy particulares que viven en los libros y consiguen las informaciones científicas viajando en el tiempo y hablando con los científicos en sus diferentes épocas. Imaginemos que Bio y Techno le proponen que conozca a una personalidad histórica, ¿a quién elegiría?

¡Al gran Julio Verne! Admiro su creatividad y su capacidad de adelantarse a su tiempo usando su imaginación e intuición. Además el señor Verne, no sólo me acompaño muchas tardes de mi juventud y me llevó a vivir un sinfín de aventuras, sino que, además, me ayudó a mejorar mi ortografía y mi vocabulario en francés, que en su momento eran ampliamente mejorables.

¿'El Secreto adamantino' es la primera novela de una saga?

Por supuesto, me queda mucho por compartir. De hecho, ya estoy escribiendo mi segundo libro.

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