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Adiós a la reina de la comedia
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(Foto: Antonio Castro)

Adiós a la reina de la comedia

lunes 13 de diciembre de 2021, 15:43h
Actualizado: 14/12/2021 20:57h

Auténtica conmoción en el mundo artístico por la muerte de la actriz Verónica Forqué, a la que han encontrado en su domicilio los servicios de emergencias a primera hora de la tarde. Su desaparición se produce pocas semanas después de abandonar el concurso de televisión Masterchef Celebrity, donde sus intervenciones fueron motivo de discusión entre la audiencia tras cada emisión. La actriz había cumplido 66 años el pasado 1 de diciembre.

Su paso por este concurso como última actividad profesional de su vida no debe hacernos olvidar su extraordinaria carrera artística. Hija del director de cine José María Forqué y de la actriz y escritora Carmen Vázquez Vigo, comenzó a actuar profesionalmente mediada la década de los setenta del pasado siglo. Aunque había cursado estudios de sicología, pronto se decantó por las tablas. Intervino junto a Nuria Espert en Divinas palabras, 1976 y protagonizó con su madre El zoo de cristal en 1978.

En esos años también había empezado a trabajar ya en televisión -Silencio, se rueda, 1974- y en cine.

Aunque siempre dio la imagen de las tradicionales ‘ingenuas’, que explotó en no pocos trabajos, demostró un enorme talento para el drama en Agnus Dei, 1983 y en el primer montaje de ¡Ay, Carmela!, 1990. Pasó de Ionesco en Las sillas, 1997 al Lorca de Doña Rosita la soltera. Pero inolvidables son sus creaciones en comedia: Tres sombreros de copa, 1983, Sublime decisión, 1984, Bajarse al moro, 1985 o el monólogo Shirley Valentine, 2011.

El año 2000 se estrenó como directora de escena con La tentación vive arriba. Hace poco más de un año estrenaba en esta faceta Españolas: ¡Franco ha muerto! En las últimas temporadas, como actriz, se había puesto en manos de la nueva generación de directores, como Sanzol, Carlota Ferrer o Fuentes Reta para seguir en la escena. Con el último estrenó Cosas que sé que son verdad hace dos años.

La carrera cinematográfica de la Forqué se disparó gracias a las películas que rodó a las órdenes de Pedro Almodóvar. En ¿Qué he hecho yo para merecer esto?, 1984, Matador, 1986, y Kika, 1993 demostró una vis cómica inigualable. Después vendrían, entre otras, ¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo? 1993; ¿De qué se ríen las mujeres? 1996; Tiempos de azúcar, 2001; Sin vergüenza, 2001; Clara y Elena, 2001; Reinas, 2005, La dama boba, 2006, Tenemos que hablar, 2016 o Salir del ropero, 2019. Tiene al menos tres películas sin estrenar todavía.

Los últimos años no fueron fáciles para Verónica. Su padre había fallecido en 1995. Hace unos días se entregaron los premios que llevan su nombre. El primer gran golpe vino a final de 2014 cuando murió su único hermano, Álvaro Forqué. Coincidió esta desaparición con el divorcio del que fue su marido durante 34 años, el director Manuel Iborra. Rematando esta serie de perdidas, el año 2018 falleció su madre, con la que estaba muy unida. La hija del matrimonio, María Forqué, también están intentando abrirse camino en el mundo de las intervenciones artísticas.

Tuve la suerte de trabajar junto a ella cuando giró con Shirley Valentine. Era una actriz metódica, sumamente respetuosa con el escenario y siempre preocupada porque el público saliera satisfecho. Pude comprobar en varias ciudades cómo gozaba de las simpatías generales.

Verónica se ha ido, o ha decidido irse, cuando tenía por delante la posibilidad de reivindicarse como una de las grandes actrices maduras de la pantalla y de la escena. Una pérdida difícil de asimilar.

Verónica Forqué Vázquez-Vigo nació en Madrid el 1 de diciembre de 1955. Ha fallecido en esta ciudad el 13 de diciembre de 2021.

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