Llegan a España siendo adolescentes y necesitan conocer gente. 'IntegrArte: nuestros ritmos' es un programa de integración para inmigrantes de 13 a 18 años que se sirve de la música para conseguir que se socialicen con jóvenes de su edad de todas las nacionalidades.
Trini tiene 15 años y ha venido, junto con su abuela y con su primo, desde Guinea Ecuatorial para poder estudiar y labrarse un futuro mejor en nuestro país. Todos los días acude al Centro Hispano-Colombiano que hay junto a su casa para recibir apoyo escolar y los fines de semana participa, en el mismo centro, en el programa IntegArte: “Me gusta venir aquí porque conozco gente de otros países. Además me encanta la música...¡De mayor quiero ser artista!”, exclama.

Trini es solo una de las jóvenes que acuden cada sábado a IntegrArte en este centro, situado en el número 34 de la Ronda de Toledo. Este programa de la Fundación Arte Viva, con el que colaboracolaboración con la Comunidad de Madrid, es una experiencia pionera en nuestro país que promueve la integración de jóvenes de otras nacionalidades a través del arte y la música.
La Comunidad apoya esta iniciativa “porque participa activamente en la integración del inmigrante en nuestra sociedad. Además, muchos de estos programas tienen lugar en los Centros de Participación de Inmigrantes (CEPI) de la Comunidad de Madrid. Actualmente 12 de estos CEPI contribuyen activamente con los programas de formación de la Fundación Arte Viva”, dice Gabriel Fernández, director de Inmigración de la Comunidad de Madrid.

IntegrArte se desarrolla en los centros Hispano-Africano, Boliviano, Colombiano, Ecuatoriano y Marroquí dependientes de la Consejería de Inmigración. A través de este programa, los jóvenes participantes reciben una formación dividida en tres bloques: primero escuchan una pieza musical y hablan de lo que les sugiere; después crean sus propios instrumentos de percusión con materiales caseros, por ejemplo un cubo tapado con celo y dos palos de madera formarían algo parecido a una batería; y todos terminan tocando una batucada.
La Fundación Arte Viva, una organización privada e independiente sin ánimo de lucro, tiene como misión acercar el arte y la educación a todos los sectores sociales, en particular a los menos favorecidos:“Es una alegría inmensa saber que hay chicos que se han hecho asiduos a nuestras actividades. Esto es lo que más me llena porque significa que ellos son felices junto a sus compañeros y que el esfuerzo que hacemos para integrarlos tiene éxito”, asegura Magalí Pasero, la directora de educación de dicha fundación,

El programa 'IntegrArte', que culminará el próximo 22 de diciembre con la actuación de los participantes en un concierto, se apoya en la Metodología del Pensamiento Visual desarrollada en Estados Unidos por el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA) y adaptada por expertos en didáctica del aprendizaje del arte de la Fundación Arte Viva al contexto sociocultural de la realidad española en pleno cambio.
Al centro Hispano-Colombiano también acude todos los sábados Christian, colombiano de 17 años que lleva once meses en España. “Me apunté porque quise socializarme con chicos y chicas de mi edad, pues cuando llegué a España no conocía a nadie. Además de asistir a esta edición de 'IntegrArte', tiene intención de hacerse voluntario del centro Hispano-Colombiano cuando sea mayor de edad: “Me gustaría que la gente se acercara más a este tipo de centros para que los españoles se abrieran al resto de culturas con las que conviven. Quisiera que la gente fuera más tolerante con nosotros y que la cultura española creciera y se enriqueciese cada vez más".

Actualmente se desarrolla la segunda fase del programa iniciado este mismo año bajo el título: 'IntegrArte: Identidades en movimiento'. En la primera se realizaron talleres de fotografía digital en colaboración con artistas contemporáneos para la integración de jóvenes en los centros Hispano-Peruano y Colombiano. “Nuestro objetivo”, dice Pasero, “es que estos jóvenes se integren en la sociedad española por medio de las artes. Es un trabajo duro y los resultados llegan muy lentamente, pero solo por ver la sonrisa de estos chicos merece la pena”.