Un agricultor puede recibir dos o tres céntimos de euro por un kilo de limones, que después costará más de un euro en una tienda, lo que supone un margen de ganancia de casi un mil por cien, asegura Esteban López, portavoz de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA). Para denunciar esta situación, UPA ha regalado 15.000 kilos de fruta en la Plaza del Museo Reina Sofía este jueves.

Cientos de madrileños se han acercado a la céntrica plaza este jueves para llevarse a casa los melocotones, ciruelas, melones y sandías que repartía UPA de forma gratuita para denunciar los márgenes comerciales “terribles y escandalosos”, en palabras de Cándido Méndez, secretario general de UGT. Además, se podían degustar unas brochetas de frutas “riquísimas”, como las calificaba una señora, Rosa Dura, quien opina que la fruta es muy cara y “que es una pena que a esa pobre gente que está trabajando no le paguen lo que necesita”.

Uno de los objetivos del reparto de fruta era precisamente ése, dar a conocer la diferencia entre el precio en origen y en destino de frutas y verduras. Con este fin, UPA propone que se implante el doble etiquetado para que los consumidores sepan lo que se le ha pagado al agricultor y cuánto tienen que pagar el género. “Creo que ese sería un elemento que disuadiría de la implantación de márgenes comerciales abusivos y daría mayor transparencia”, aseguró Méndez.
El portavoz de UPA exigió al Gobierno que actúe para solucionar esta situación de manera contundente. “Pedimos al Gobierno que fije unos márgenes comerciales que sean racionales, es decir que al agricultor se reciba un precio digno y que el consumidor pague un precio asequible que le permita consumir fruta todos lo días”, aseveró López.
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En Francia, explica López, existe una ley que limita el margen comercial del producto final. UPA propone una medida parecida para que los márgenes se repartan entre productor, comercialización y distribución en partes iguales, lo que ahora no se produce.
UPA repartía junto a la fruta unas octavillas en las que aparecen reflejadazos varios casos de las diferencias de precios entre origen y destino en diferentes productos. “En esta situación, hay un prejuicio para los agricultores y también para el conjunto de las familias españolas”, afirmó Méndez.