Por
Pedro Fernández Vicente
jueves 23 de diciembre de 2010, 00:00h
Actualizado: 30/12/2010 09:21h
Ya que estamos en época de reformas, en planteamientos de recortar sueldos, pensiones y pagos a los parados, puede ser también la ocasión de solicitar una relación más equilibrada entre las administraciones y los conductores, abrir un debate sobre la ética de los radares en el interior de las ciudades. No de todos, pero si de una buena parte de esos diseñados especialmente para cazar y utilizarlos como elementos de recaudación.
Es el momento de reducir las incomodidades a los conductores que son muchas y muy variadas. No estaría mal recordar la sangría económica a que están sometidos aquellos que se compran coches, que somos todos o casi todos. Ya sé que habrá alguien que diga que esto es demagogia, pero no lo es y si no me creen hagan una encuesta entre quienes circulan por la calles de Madrid o de cualquier otra ciudad y verán. Como prueba de que a los ayuntamientos les importa poco la vida de los conductores y mucho el dinero de sus cuentas, podemos hacer una prueba: sustituir lo económico de las sanciones de tráfico por limitaciones al permiso de conducir, que cada infracción deje de dar beneficios al ayuntamiento. ¿Seguirían instalando radares?. Creo que no. Pues como apoyo a una mejor convivencia, propongo e invito a un debate amplio sobre la utilidad real de muchos de los radares y su aportación a la seguridad de los ciudadanos. Son muchas las cámaras instaladas en las ciudades que no salvan ni una sola vida, pero recaudan una barbaridad para las arcas de su municipio. Tantas que invito a los lectores a que hagan sus aportaciones a este texto.
No se trata de eliminar los límites de velocidad, ni muchos menos. Son necesarios y eficaces. Otra cosa sería revisarlos, pero eso es cuestión de otro momento. Ahora el objetivo es copiar a los americanos, como en tantas otras cuestiones, donde los radares empiezan a estar cuestionados. No vendría mal un debate amplio y profundo socialmente.
Vamos a pensarlo. Mientras tanto sería conveniente que los conductores no hagamos el silencio. Os invito a manifestar vuestras protestas y denuncias. Os invito a protestar y hacer ver la incomodidad permanente a que se somete a los conductores.