La Comunidad dispondrá de 200 nuevas camas de media y larga estancia para enfermos mentales para reducir la lista de espera a una media de seis meses. También trabajará para prevenir el suicidio y luchar contra el estigma de estos pacientes.
Según recoge el Plan Estratégico de Salud Mental 2010-2014, presentado este miércoles por la presidenta regional, Esperanza Aguirre, esas nuevas camas corregirán el déficit que actualmente existe en la región y que provoca que muchos enfermos mentales tengan que esperar meses y meses para obtener cuidados psiquiátricos prolongados.
El propio documento recoge que "
la oferta actual de camas de larga estancia es insuficiente", por lo que este se ha convertido en objetivo prioritario del nuevo plan.

Así, este mismo año se crearán
120 nuevas camas para media y larga estancia, y otras 80 el año que viene. La oferta actual es de 173 camas de tratamiento y rehabilitación (media estancia) y 826 para cuidados prolongados (larga estancia).
Además, los
enfermos mentales podrán elegir el psiquiatra "que más confianza les dé a ellos y a sus familias", apuntó Aguirre, y se continuará con la política de integrar las unidades de atención psiquiátrica en el resto de la red sanitaria para evitar la estigmatización de estos pacientes.
Por otro lado, se pondrá en marcha un plan de prevención del suicidio, toda vez que, según los datos regionales,
siete de cada diez madrileños que intentan quitarse la vida tienen antecedentes de patología mental. Así, habrá un sistema de vigilancia epidemiológica del suicidio y de la conducta suicida y se implantarán procedimientos clínicos normalizados para prevenirlo.
Todo ello será llevado a cabo con las principales asociaciones de enfermos y familiares, encabezadas por la federación Madrileña de Asociaciones Pro Salud Mental (
FEMASAM) y de forma coordinada entre las Consejerías de Sanidad, que regenta Juan José Güemes, y Familia y Servicios Sociales, encabezada por Engracia Hidalgo.