Un pacto por la Sanidad. Suena fácil pero en la Comunidad de Madrid no existen precedentes. Al contrario, los antecedentes hacen perder la esperanza antes incluso de que el Gobierno de la Comunidad de Madrid se siente a hablar con el Gobierno central y la oposición para que el sistema sanitario público no sufra las consecuencias de la crisis.
Ahora que los
Presupuestos Generales del Estado se reducen por la crisis y merman a la vez las transferencias a las Comunidades Autónomas, el consejero de Sanidad, Juan José Güemes, ha resucitado la idea que PSOE e IU llevan tres años proponiendo al Ejecutivo de Esperanza Aguirre: sentar una bases que permitan asegurar los recursos y, por tanto, la calidad de uno de los mejores sistemas médicos del mundo. "Ahora se dan las condiciones apropiadas para que se dé un
pacto por la sostenibilidad y la calidad de la Sanidad. Los españoles fuimos capaces de alcanzar un pacto por las pensiones, el de 'Toledo', en el 94. Tenemos que estar a la altura de los ciudadanos a los que servimos y alcanzar un pacto semejante a aquel, por la sostenibilidad, calidad y cohesión nacional de la Sanidad", recalcó Güemes este miércoles. La oposición, que durante mucho tiempo se ha sentido ninguneada en este aspecto, le responde con sorna.
Desencuentro total
España, y especialmente Madrid por concentrar hospitales de referencia nacional en distintos campos, presume de Sanidad Pública por contar con los mejores médicos (las encuestas a los pacientes les dan
calificaciones por encima del notable) y, especialmente, por los ocho nuevos hospitales construidos. A pesar de ello,
Juan José Güemes es probablemente el consejero
con mayores problemas con los representantes sindicales de su ramo. Según el Gobierno Aguirre, la sanidad de Madrid es "una de las mejores del mundo".
Sindicatos de clase y profesionales, las asociaciones de pacientes y los colectivos en defensa de la sanidad pública no lo ven igual: el modelo elegido, con hospitales gestionados por
empresas privadas y
externalización de servicios básicos como los laboratorios deteriora "a marchas forzadas" la calidad y el servicio al paciente. El colofón ha sido la polémica
Ley de Área Única, que según aseguran sus detractores no sólo no trae la libertad de elección, que ya existe por ley, sino que renuncia por completo a la planificación sanitaria. A pesar de las críticas, el Gobierno regional no piensa retirarla porque, asegura, los madrileños podrán elegir el centro de salud, médico, enfermera o especialista que quieran sin limitaciones en toda la región.

Dibujar un
panorama de la Sanidad, tal y como hizo
Madridiario en su último especial, no es sencillo. En una cara de la moneda, las bondades de la construcción de
centros de salud y hospitales, o los 30 días de espera máxima para ser operado que Güemes asegura se cumplen de forma totalmente rigurosa. En la cara contraria, listas de espera quirúrgicas "reales" de 4 meses de media y hasta un año de máximo según la especialidad, carencia alarmante de ginecólogos,
consultas saturadas y esperas de una hora para ser atendido por el especialista a pesar de tener cita previa.
Gómez: Madrid está en "bancarrota"
Por eso, y por las propuestas que la oposición ha venido haciendo, la llamada al pacto por la sanidad hecha por el consejero de Sanidad ha levantado ampollas en el PSOE y en IU.
Tomás Gómez, secretario general de los socialistas madrileños, califica de "irresponsable" que Güemes lance "frases apocalípticas" sobre el Sistema Nacional de Salud. "Si hay algún sistema sanitario que está entrando en la
bancarrota, en el
caos y en la
insostenibilidad es el madrileño, consecuencia de las política ultraliberales y de negocio del gobierno de Esperanza Aguirre y del Sr. Güemes", sentencia.

Predisposición ha alcanzar un pacto en la Comunidad de Madrid hay a priori por las partes, pero la comisión de estudio que trabajó para ello en la Asamblea de Madrid a principios de 2009 sólo dejó claro un acuerdo:
que no hay acuerdo. Mientras el PP quiere más "colaboración público-privada" la oposición exige recuperar en la medida de lo posible lo que hoy tiene gestión privada. Adjudicaciones como las de los nuevos hospitales ya no tiene vuelta atrás legal, pero las próximas sí. Según la oposición, "nadie nos ha demostrado que las privatizaciones mejoran la calidad de la Sanidad". Según las encuestas de la Confederación de Consumidores (CECU), los pacientes tampoco lo creen o, al menos, no lo perciben.