Después de que en las últimas tres semanas se hayan disparado los incidentes relacionados con bandas y ajustes de cuentas, Alfredo Pérez Rubalcaba ha ordenado a la Jefatura Superior de Policía de Madrid que movilice de inmediato todos los medios disponibles y los sume a los operativos que ya están en marcha para luchar contra las mafias.
En el ministerio existe cierto malestar con el Jefe Superior, Carlos Rubio, después de conocer que éste retiró al llegar al cargo dos grupos de intervención para destinarlos a la delincuencia menor. Rubalcaba tiene claro que esto no influyó negativamente en los últimos incidentes, pero sí cree que la investigación contra la delincuencia organizada tiene absoluta prioridad sobre los hurtos y el menudeo. A raíz de los últimos acontecimientos, Interior y la Delegación del Gobierno están siendo el blanco de todas las críticas por parte del Ejecutivo de la Comunidad de Madrid, por lo que Rubalcaba quiere una ofensiva en toda regla que muestre cuanto antes resultados satisfactorios.
Hablar de inseguridad es perjudicial
El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, destacó este jueves que el último informe del Eurostat coloca a Madrid entre las ciudades más seguras del mundo. Para el Ministerio la situación no es de alerta aunque "sí preocupante", dada la gran inseguridad subjetiva que provocan en los ciudadanos casos como el asesinato del 'narco' Leónidas Vargas en un hospital o el del portero de discoteca Catalin Stefan.
Los sindicatos policiales y los empresarios de discotecas, como informó Madridiario, no creen tampoco que las mafias hayan tomado la noche madrileña, pero sí demandan mayores medios para poder ocuparse de los grupos relacionados con el tráfico de personas, de drogas y el control de los locales de ocio nocturno. En esto coinciden con el Gobierno de Esperanza Aguirre, cuyo vicepresidente y portavoz, Ignacio González, se mostró de acuerdo con el ministro en que hay que tomar medidas. "Si tengo algo que reprocharle (a Rubalcaba) es que Madrid sea ahora una prioridad y no lo haya sido siempre", denunció.
La otra cara de la moneda es el Ayuntamiento, que no quiere abrir la caja de los truenos con el Estado. El motivo, según Ruiz-Gallardón, es que hablar de inseguridad "perjudicaría a la ciudad, lo que no significa que si existen nuevas formas de violencia tendrá que haber nuevas respuestas" y que no dejará de prestar colaboración para mejorar la seguridad.