viernes 05 de diciembre de 2008, 00:00h
Actualizado: 10/12/2008 11:47h
Más de 550 millones de euros obtendrá el Ayuntamiento de Madrid del Plan de Inversión Local, aprobado por el Gobierno de España. 550 millones para invertir en equipamientos sociales, guarderías, centros sociales...para invertir en la mejora de las calles, la red de saneamiento, la rehabilitación de viviendas, etc, etc, etc.
Ya conocemos las dos maneras de trabajar: la primera, la del Sr. Gallardón, que paraliza la inversión pública en tiempos crisis; y, la segunda, la del Sr. Zapatero, que inyecta más de 500 millones de euros extra al Ayuntamiento de Madrid, en beneficio de sus ciudadanos.
¿Seguirá manteniendo la derecha que Zapatero asfixia Madrid? La respuesta es sencilla... Es de justicia reconocer el acierto de la política económica del Gobierno socialista. La bajada de los niveles de deuda pública realizada por Zapatero durante los años de bonanza económica, amplia en momentos de crisis el margen de actuación de la política económica. Un ejemplo claro es esa inyección de 8.000 millones de euros a gestionar directamente por los Ayuntamientos, además de otros 3.000 millones de euros, que servirán para reactivar los sectores más afectados por la crisis, como el de la automoción. Cifras que marean, ya que estamos hablando de billones de las antiguas pesetas, pero que demuestran hasta qué punto el Gobierno socialista está comprometido por hacer que la recuperación económica llegue cuanto antes a nuestro país.
La cuestión del endeudamiento público es importante. No tanto, que también, por el "uso" que se hace de la deuda, sino sobre todo por el "cuando" se recurre al endeudamiento. Y esto es clave cuando hablamos de Madrid, dado que sufrimos un gobierno municipal que ha aumentado, en época de bonanza, los ingresos municipales con el incremento exorbitante de los impuestos y el aumento de la deuda pública, tirando de la visa cada vez que tenía oportunidad. La consecuencia es que, cuando vienen mal dadas como ahora, el gobierno municipal se ve atado de pies y manos al no poder recurrir a la deuda para contar con los recursos necesarios que le permitan suplir, vía inversión pública, la menor actividad de las empresas, y, con ello, aliviar la mala dinámica del mercado laboral.
En política económica tenemos, en cierta manera, un "Berlusconi" al frente del Ayuntamiento de Madrid. Y digo esto porque recientemente leía que el Gobierno italiano sufre una deuda que sobrepasa el 110 por ciento de su PIB; por lo que, al igual que el gobierno municipal popular, se encuentra paralizado y permanece inédito en la puesta en marcha de medidas de apoyo a los ciudadanos italianos y a sus empresas. La mala suerte de los italianos es que no tienen un Zapatero que cubra las carencias de gobernantes que piensan en todo menos en el bienestar presente y futuro de las sociedades que gobiernan.