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Centenares de personas hacen cola cada fin de semana para recoger alimentos en un local de Asociación de Vecinos de Aluche.
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Centenares de personas hacen cola cada fin de semana para recoger alimentos en un local de Asociación de Vecinos de Aluche. (Foto: Asociación de Vecinos de Aluche)

Más de 1.000 familias, alimentadas por una asociación vecinal en Aluche: "La gente pasa hambre"

lunes 11 de mayo de 2020, 16:08h

El coronavirus no se ha limitado a desencadenar una crisis sanitaria y socioeconómica, sino que también ha traído consigo una emergencia alimentaria en Madrid. El barrio de Aluche, en el distrito de Latina, lo ejemplifica. Más de 700 personas guardaron cola este fin de semana para recoger una bolsa con comida que distribuye una asociación vecinal a familias vulnerables. En total, más de 1.050 núcleos familiares se han registrado como demandantes de esta ayuda.

Tras decretarse el estado de alarma, la Asociación de Vecinos de Aluche (AVA) coordinó a un centenar de voluntarios para atender a las personas mayores de la zona. Ofrecieron su colaboración para hacerles la compra o llevarles a casa las medicinas, pero pronto vieron que las reclamaciones no iban en esa línea: "Empezamos a recibir llamadas de gente que pedía alimentos", explica a Madridiario Rogelio Poveda, miembro de la Junta Directiva, quien advierte de que "nadie se tira cuatro o cinco horas en una fila para coger comida si no es porque lo necesita".

Las tiendas del barrio habilitaron cajas de recogida de víveres, los comerciantes donaron género y algunos puestos de Mercamadrid se unieron después. "En algunos sitios compramos productos básicos a precios muy bajos, en otros nos regalan carne y en otro, por ejemplo, nos dan 600 bocadillos cada fin de semana", explican. Las aportaciones de todos ellos han creado una red "bastante sensata y seria de solidaridad", agradece Poveda.

El primer fin de semana de actividad, en el local de la asociación se congregaron 280 personas, al siguiente unas 400 y ahora superan las 700. "Tenemos alrededor de 3.000 personas adultas y 900 niños, de los cuales 80 son bebés, a los que damos comida, y no son todos inmigrantes, sino también españoles, y muchos", precisa. Además, no solo reciben la visita de sus vecinos, sino de otros distritos como Hortaleza y de municipios como Leganés o Fuenlabrada. Incluso desde Toledo han intentado acceder a esta prestación altruista.

"La Cruz Roja y Cáritas nos mandan gente para que les demos de comer nosotros", afirma el representante de esta red colaborativa. Aunque los atienden gustosos, recuerda que "no somos una ONG". "Estamos cubriendo las necesidades sociales que corresponde al Ayuntamiento y la Comunidad", critica antes de añadir que el Consistorio de la capital "tiene bastante dinero pero no invierte en este tipo de cosas, sino que está limpiándose la cara".

Rogelio explica que ellos cada sábado y domingo ellos contribuyen a sostener a estas familias, pero que "el resto de la semana, la gente pasa hambre". La asociación vecinal tilda esta situación de "escandalosa" y asegura que muchos ciudadanos les trasladan que "llevan tres o cuatro días" intentando contactar con los Servicios Sociales municipales sin éxito. "El otro día un vecino nos dijo: 'Es que los Servicios Sociales sois vosotros".

Exigen al Consistorio la cesión de un local como almacén

El local de la organización, de 60 metros cuadrados, se ha quedado pequeño para acoger tal volumen de productos y han solicitado a la Alcaldía madrileña la cesión de un espacio más amplio. Sin embargo, esto todavía no se ha producido. "Pedimos un aula de un colegio que está a 25 metros, pero nos han dicho que van a empezar unas obras", relata. Fuentes consistoriales lo confirman y puntualizan que estos trabajos se van a acometer "de forma inmediata".

No obstante, el Ayuntamiento traslada a este medio que les concedieron permiso para ocupar un aula del Centro Cultural Fernando de los Rios, "actualmente cerrado pero con personal que lo puede abrir". Una solución que la AVA ha rechazado por encontrarse "a un kilómetro de distancia" y por la imposibilidad de ceñirse a los horas de apertura de la instalación. "Mucho trabajo lo realizamos por la tarde noche", cuenta Poveda.

Como tercera opción, la asociación ha propuesto utilizar un quiosco de un parque a 50 metros de su sede: "Es un local que el anterior Gobierno arregló y sería cuestión de que nos dejen las llaves para que haga de almacén". Mientras esto se resuelve, otras asociaciones les guardan el género "para no tenerlo en la calle".

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