Los dos últimos ganadores de MasterChef Celebrity, Lorena Castell (edición 2022) y Miki Nadal (ex aequo con Juanma Castaño en la edición 2021), deben una parte de su éxito culinario a Mar Orozco, la chef privada que se encargó de prepararles para participar en el concurso.
“Lorena partía de calentar táperes de su madre y Miki había cocinado poquito, unos huevos fritos y cosas así”, recuerda la cocinera. “Lo que hice fue formarles de base, enseñarles desde posturas, cómo coger los cuchillos, cortes, fondos o salsas, hasta ir evolucionando a platos más complicados y técnicas más modernas”, relata Orozco, cuya receta para enseñar a campeones no esconde más ingredientes secretos que el trabajo y la empatía.
“Creo que me adapto bastante a la forma de ser de mi alumno, intento gestionar su tiempo de manera que lo aprovechemos al máximo y sacar el máximo partido de sus capacidades, y creo que está funcionando”, describe la chef, que hubiera celebrado la actuación de sus ‘pupilos’ tanto si no hubieran ganado, porque “el progreso que vi en ellos en tan poco tiempo fue muy bueno”.
Con Miki Nadal inició el entrenamiento un mes antes de que comenzara la grabación del programa. “Estuvimos trabajando juntos varios días por semana, cuatro horas cada día, fue muy intenso”. Sin embargo, con Lorena Castell el tiempo de formación se redujo. ”Creo que se cerró el casting bastante tarde y ella estaba hasta arriba de trabajo, así que pudimos empezar a trabajar juntas una semana o dos antes y fuimos corriendo”.
Miki encontró a Mar en una página web de profesores particulares donde ella se había inscrito tiempo atrás ofreciendo clases de cocina y de la que ya ni se acordaba. “Me escribió por ahí y como no le contestaba me contactó por Instagram; al principio pensé que era una cuenta falsa”. Pero el humorista insistió, “empezamos a hablar y le gustó mi visión de cómo podría hacer un plan personalizado de formación para él”. La experiencia resultó tan satisfactoria que, cuando cerraron el siguiente casting, le recomendó a Lorena “y con ella también tuve muy buen feeling”.
Sobre un concurso como MasterChef, Mar Orozco cree que “todo lo que sea acercar al público el mundo de la cocina, las ganas de cocinar, comer más sano, productos de España, de kilómetro cero, me parece fenomenal y creo que MasterChef ha resultado un buen impulso para conocer la cocina, pero evidentemente no tiene nada que ver con la vida real en las cocinas de un restaurante”.
"MasterChef no tiene nada que ver con la vida real en las cocinas de un restaurante"
Mar habla con conocimiento de causa. “Antes de esto trabajé en cocinas en hoteles gran lujo y en gastronómicos, también en caterings, y me encantaba; el nervio en cada servicio es mágico, pero no todo el mundo está capacitado para ello, hay que ser rápido, tener algo especial, un instinto, una capacidad,” apunta la chef. En cambio, cualquiera, si se lo propone, es capaz de cocinar en su casa “rico y con calidad”, porque “cocinar consiste solo en tiempo, dedicación, trabajo y hacer las cosas con cariño”.
Alta cocina a domicilio
Llevar la alta cocina allá donde lo pide el cliente es otro de los servicios que ofrece Mar Orozco como chef privada. “Normalmente son celebraciones especiales en las que alguien quiere darle una sorpresa a alguien, entonces suelen contratarme como regalo para una cena en pareja o para una comida familiar”, explica.

También en esos momentos aflora su faceta de ‘coach culinaria’. “Me ha pasado mucho que cuando voy a hacer cenas privadas a los domicilios, la gente me pide meterse conmigo en la cocina, porque les resulta algo novedoso, les apetece ver cómo cocino, me van preguntando, les genera curiosidad, es una experiencia muy bonita y me gusta compartirla”, remarca Orozco.
En estos servicios privados de restauración, la chef se traslada hasta la cocina del cliente con los ingredientes y allí prepara el menú, salvo aquellos platos que conllevan elaboraciones de larga duración. “Hay cosas que tengo que llevar ya preparadas, como fondos o reducciones de salsas que llevan mucho tiempo de cocción o cocinados a baja temperatura, va todo envasado y conservado, de manera que ya lo regenero en sus domicilios”.
Por lo que se refiere al menaje, suele preguntar al cliente con qué utensilios cuenta, “ellos me mandan foto normalmente y así yo me hago una idea del espacio en el que voy a trabajar y con qué instrumentos cuento; si veo que me falta algo, lo llevo, pero estoy acostumbrada a trabajar con muchos instrumentos diferentes y en cocinas de todo tipo”. Eso sí, hay elementos propios que siempre le acompañan a cada uno de estos servicios privados, “como mi manta de cuchillos, solo utilizo los míos”.

El tipo de menú que sirve también suele quedar a su elección. “Hago de todo: alta cocina francesa, me encanta la tradicional de puchero, tenemos un producto y una cultura gastronómica brutales, pero cada vez le doy más a la cocina asiática y a las fusiones, la tailandesa es espectacular, la cocina nikkei y hacer fusión entre la mediterránea y este tipo de cocinas más orientales, también”.
Y aunque cocina de todo para otros, existen productos que evita incluir en su dieta. “Comer la casquería me cuesta bastante, pero por haberla limpiado tanto. Cuando limpias casquería hay algo que se te queda de olor, y sé que algunos compañeros que me matarían, pero no puedo”. De todos modos, la chef admite que un buen cocinado, una óptima preparación, puede convertir en ‘comestibles’ hasta los productos más odiados. ”Es verdad que si a un plato de mollejas le pones una salsa espectacular por encima, me lo como; en cualquier caso, hay que trabajar el producto siempre con cariño y precisión para sacar el máximo rendimiento y su parte más apetecible”.
‘Teambuilding’ gastronómico
Pero si hay una actividad por encima de todas en la que Mar disfruta esa es el ‘teambuilding’ gastronómico, “me lo paso pipa, conlleva muchísimo gasto de energía porque al final gestionas equipos grandes, pero me parece muy divertida”.
En ella, un grupo de personas de la misma organización, de 15 a 35, realizan unas cuantas recetas de cocina guiadas por la chef. “Les explico cómo van a trabajar, les organizo por equipos, compiten entre ellos y pasan dos horas y media o tres cocinando, comiendo lo que han hecho y con su barra libre”.
Suele ser un servicio cada vez más demandado por las empresas para fomentar la cultura de equipo. “Salen de su entorno natural de trabajo, desconectan un poco y crean sinergias y relaciones laborales fuera del ambiente habitual”, añade Orozco.

Formada en la prestigiosa Le Cordon Bleu, Mar Orozco define su experiencia en esta escuela de cocina como “excepcional”. “La formación es tan técnica, te transmiten un amor por la cocina y por trabajar, que no se si existe en otro sitio; es verdad que hay otras escuelas en España, como el Basque Culinary Center en el norte, también la Escuela de Hosteleria y Turismo de Madrid es fantástica, pero yo elegí Le Cordon Bleu porque desde pequeñita he sentido una especial atracción por la cocina francesa, por la nouvelle cuisine, y tenia que ser este sitio”.
Nunca ha soñado con tener un restaurante, “es algo que no me llama en absoluto, me parece que conlleva una dedicación y desgaste que yo valoro muchísimo en mis compañeros de profesión, pero es que no tengo aspiraciones de conseguir una estrella Michelin, creo que hay gente buenísima que va enfocada a eso y yo disfruto haciendo la cocina de otra manera”. Prefiere ir adaptándose a los proyectos que van surgiendo. “Estoy muy libre, y abrir un restaurante conllevaría muchísima entrega a algo en concreto únicamente”.
"No tengo aspiraciones de conseguir una estrella Michelin"
Durante el confinamiento por el Covid, mientras el resto aprovechábamos para entretenernos en la cocina con nuevas recetas y repostería, Mar Orozco prefirió leer y hacer ejercicio. Solo cuando sus amigas le reclamaban ideas de platos “porque estaban aburridas de pensar”, entonces subía alguna que otra receta a Instagram. De aquella época en lo peor de la pandemia ha aprendido a “vivir un poquito al día y no hacer planes a largo plazo, porque cambia tanto la vida de unos meses para otros…”. Por eso se está centrando en “explotar al máximo las cosas que van bien en mi día a día”.
En este momento vislumbra varias posibilidades de crecimiento en relación con los 'teambuildings', “quizá me planteo coger un local y enfocarme en eso, pero no quiero dejar las clases particulares, porque para mí es una actividad muy enriquecedora a nivel personal; al final mi trabajo es estar en el momento de ocio de las personas y eso es un disfrute absoluto, te llevas una buena energía impresionante”, confiesa. Todo ello sin cerrarse la puerta a seguir preparando a más aspirantes a MasterChef Celebrity. “Ha sido una buena experiencia y tengo cierto recorrido que me avala como válida para formar”. Desde luego, su receta es garantía de éxito.