El jueves pasado, un chispazo en las obras de un local ubicado en el soportal del número 45 de la Calle Oslo de Alcorcón provocó un incendio que se ha saldado con la vida de dos hermanos, uno de cinco años y otro de nueve meses. El fuego, originado por una chispa de una generadora que prendió un material aislante, provocó una densa humareda que atrapó a los dos niños y a su madre en el rellano del segundo piso cuando intentaban huir. Los tres entraron en parada cardiorrespiratoria. Los sanitarios del Summa 112 consiguieron reanimar al bebé y a la madre, pero el hermano mayor falleció en el acto.
Este lunes, tras cuatro días ingresado en el Hospital de La Paz con pronóstico grave, Álvaro, el bebé de nueve meses, murió. La madre de los dos niños, fue dada de alta tras recuperarse en la Unidad de Grandes Quemados del Hospital de Getafe. El trágico suceso ha dejado dos pérdidas irreparables y un edificio completamente desmantelado. Los vecinos se han quedado en la calle “de la noche a la mañana”, decenas de familias se encuentran sin una alternativa habitacional para alojarse mientras se realizan los trabajos de reparación en el bloque.
“No pedimos no pagar ni caridad, solo una alternativa”
Según indican los vecinos, el edificio es una Vivienda de Protección Pública de precio Limitado, también conocida como VPPL, es decir, un complejo de viviendas construidas en suelo protegido donde la Comunidad de Madrid figura como concesionaria. Sin embargo, por el momento, el Gobierno autonómico no ha mostrado interés por ayudar a las familias. Los vecinos aseguran que no piden “no pagar ni caridad, solo una alternativa”, pero necesitan encontrar un lugar donde alojarse porque no saben cuánto puede alargarse la reparación de sus hogares.
El Gobierno de la Comunidad no es el único organismo al que se han dirigido, también han pedido ayuda al Ayuntamiento de Alcorcón: “Tendrán alguna vivienda en la que podamos vivir mientras se soluciona todo”, denunciaban en redes sociales. Desde el Consistorio del municipio responsabilizan de la situación a las aseguradoras: “El Ayuntamiento ofreció ayuda de emergencia durante las primeras horas y después fueron los seguros particulares de cada vecino los que se hicieron cargo de atender cada una de las demandas”.
La única asistencia que han recibido por parte de la corporación municipal ha sido un servicio de información y asesoramiento jurídico que han puesto a disposición de los afectados. Pero no existe intención alguna de ofrecerles un lugar donde vivir mientras todo vuelve a la normalidad. Los vecinos solicitan “una reunión urgente para revertir la situación”, ya que hay familias con niños y bebés que necesitan recuperar su “estabilidad” lo antes posible.
En busca de una solución
En medio del caos, la Asociación de Empresarios y Profesionales de Alcorcón (AEPA) se ha ofrecido a ayudar a estas familias. Para ello, han puesto en marcha un llamamiento en redes sociales solicitando pisos de alquiler para los afectados mientras sus casas no sean habitables.
La falta de suministros, la suciedad y los múltiples desperfectos ocasionados hacen que las viviendas “no estén habitables”, por lo que los desalojados se han visto obligados a trasladarse a hoteles o casas de familiares y amigos, puesto que el ayuntamiento tan solo asumió el alojamiento en hostales las dos primeras noches. Y, por el momento, esto no parece que vaya a cambiar pronto: las aseguradoras estiman que serán necesarios de tres a cuatro meses para garantizar la habitabilidad.
Sandra, una de las vecinas del edificio, denuncia que la mayoría de seguros de hogar “solo les abonan un máximo de 180 euros para gastos de alojamiento en hotel”, lo que calcula que suponen unas dos noches, teniendo en cuenta “los precios actuales”.
En el caso del alquiler, las garantías de las pólizas de hogar asumirían la cuota mensual hasta un máximo de 12 mensualidades. “De ahí los intentos por buscar personas con viviendas en alquiler que no les obliguen a comprometerse a una duración contractual”, sostiene la vecina.
Una tragedia que se podría haber evitado
Lo sucedido en la Calle Oslo 45 ha despertado incógnitas entre los vecinos. Un edificio de nueva construcción, con apenas dos años de antigüedad, que debía contar con todos los mecanismos de evacuación necesarios para prevenir situaciones como la ocurrida, no respondió ante la emergencia generada. Según indica la promotora inmobiliaria de las viviendas, Sequoia Construcciones, la construcción es “la combinación perfecta de una tranquila zona residencial con todos los servicios y excelentes comunicaciones”, además de contar con un diseño moderno dotado de las nuevas exigencias de eficiencia energética. Sin embargo, un posible mal aislamiento y las salidas de emergencia cerradas podrían ser el detonante del trágico suceso.
Cuando se inició el fuego en el local comercial, el humo comenzó a colarse por todos los huecos de los portales de la urbanización, llegando a las viviendas. Los vecinos, ante la sensación de asfixia, decidieron abandonar las viviendas antes de inhalar el humo que ascendía por las escaleras y que entraba en sus casas por enchufes, extractores e incluso grifos. Beatriz, la madre de los dos niños fallecidos, entró en pánico al ver cómo se encontraban rodeados por humo y decidió huir como el resto de sus vecinos. Cuando comenzaron a bajar la humareda se intensificó y a la altura del segundo piso quedaron en parada cardiorrespiratoria los tres.
Los vecinos intentaron acceder al edificio para ayudar a los que se habían quedado atrapados, pero la gran cantidad de humo acumulado no les permitía entrar. Las salidas de emergencia estaban cerradas, por lo que no podían huir.Se encontraban completamente atrapados. El hermetismo del edificio se unió a una respuesta tardía por parte de los vecinos, que no fueron conscientes de lo que estaba pasando hasta un tiempo después. Los afectados se preguntan si esta tragedia podría haberse evitado si el edificio hubiese estado en las condiciones necesarias para hacer frente a un incendio de este calibre.
Entre las pérdidas materiales se encuentran ropa, comida, medicamentos que han quedado contaminados por el humo, además de todo lo que el fuego ha calcinado a su paso. Pero las verdaderas pérdidas de este fatídico suceso han sido las humanas. Los vecinos recuerdan a Álvaro y Darío, las dos víctimas mortales del incendio, con un altar improvisado de peluches, flores y decenas de mensajes para Jaime y Beatriz, los padres de los niños. Ante los daños irreparables causados, los vecinos de la Calle Oslo 45 piden que la constructora asuma responsabilidades.