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Protesta por la homologación
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Protesta por la homologación (Foto: EP)

La odisea de los médicos extranjeros para ejercer en España

La burocracia entorpece el camino de los médicos extranjeros

Por MDO
lunes 22 de agosto de 2022, 07:42h

La homologación de los títulos universitarios de Medicina obtenidos en el extranjero es un requisito indispensable para el ejercicio de la profesión en España. Sin embargo, para unas 3.000 personas este proceso se ha convertido en una sucesión de obstáculos. El plazo oficial que marca el Ministerio de Universidades para el reconocimiento de la titulación es de seis meses pero una mayoría de los afectados llevan unos dos años de trámites. Todos comparten una preocupación: que la homologación no llegue a tiempo para la inscripción al MIR, dentro de un mes.

Jersey Ferrera decidió venir a España desde República Dominicana para ejercer Medicina. En 2020 comenzó los trámites para la homologación de su título, requisito necesario para poder inscribirse en el MIR, la formación como residente de cuatro años que todo médico en España debe realizar para poder trabajar en el sistema público de salud. “Quiero trabajar aquí porque tiene un sistema muy diferente al de mi país y quiero conocerlo”, asegura esta joven de 30 años.

Su objetivo es especializarse en cirugía maxilofacial. Para conseguirlo necesita poder presentarse al examen de acceso del MIR y competir con otros miles de licenciados para obtener una plaza en dicha área. El problema está en que para poder participar en el proceso de selección, su título dominicano debe ser homologado por el estado español, un procedimiento que aparte de durar dos años, ha experimentado un cambio importante. Hace dos meses el Ministerio de Universidades ha comenzado a pedir a los solicitantes una “declaración de veracidad” sobre los documentos aportados, un nuevo trámite que podría alargar el proceso hasta seis meses.

“Entendemos que pueda haber un atraso de dos años por la pandemia pero resulta que hace tres meses han añadido un nuevo requisito: una declaración de veracidad con la que nos comprometemos a que los documentos que estamos entregando son verdaderos. Los entregamos pero, ¿nos van a entregar los expedientes inmediatamente? No. Pueden pasar tres meses o seis para que vean nuestros expedientes y esto detonó que nos manifestáramos”, explica.

La burocracia se complica

El procedimiento para conseguir la homologación supone una inversión de dinero y de tiempo. Existen dos vías, la telemática y la presencial. En general, la mayoría de los solicitantes eligen la telemática por razones obvias: no suele ser viable una mudanza desde el país de origen hasta España a sabiendas de que los plazos de resolución llegan a los dos años de duración. De hecho, muchos de estos médicos cruzan la frontera cuando estiman que su expediente está cerca de resolverse, ya que solo entonces podrían ejercer su profesión en el país.

Esta es la situación de Ferrera, que después de pagar unos 400 euros entre las tasas administrativas, las compulsas y las apostillas notariales tomó un avión hasta Madrid. Llegó en septiembre de 2020, para preparar el examen del MIR en una academia que le costó unos 3.000 euros. Su intención inicial era presentarse en septiembre de 2021 pero la homologación no llegó a tiempo. Ahora, dos años después de haber iniciado sus trámites, teme que este nuevo requisito le impida conseguir el reconocimiento por parte de las instituciones españolas.

“No sabían de lo que estaba hablando”

Además, critica la incertidumbre a la que ella y otros cientos de afectados se ven sometidos. Asegura que en la sede electrónica no aparece ninguna información oficial sobre el nuevo documento ni sobre el estado de su expediente. Insiste en que cuando ha tratado de informarse acudiendo de forma presencial a alguna de las sedes del Ministerio de Universidades, los trabajadores públicos no han sabido resolver sus dudas porque no conocían la existencia del nuevo requisito. “No sabían de lo que estaba hablando”, asegura Ferrera sobre la respuesta de los funcionarios.

Las alternativas para esta joven no están claras. A día de hoy su homologación sigue pendiente de resolución y la fecha de la inscripción del MIR cada vez está más cerca. Asegura que todavía no tiene una decisión tomada aunque valora volver a su país después de dos años de espera y de retrasos.

El caso de Diego

Desde Colombia, en una situación similar se encuentra Diego Molina, médico con una especialidad en medicina interna. Relata que inició el proceso para poder inscribirse al MIR el 17 de julio de 2020 a través de la sede electrónica. Para estar más informado y para hacer el curso de preparación en una academia, tomó la decisión de venir a Madrid el pasado nueve de julio.

El plan inicial de Molina era que la homologación llegara durante este verano, después de dos años de trámites. Hace un mes, la academia le informó de que el Ministerio les había enviado “de manera repentina” una comunicación mediante la que solicitan un documento nuevo: “la famosa declaración de veracidad”. Al día siguiente, Diego cumplimentó el documento y lo subió a la sede electrónica, adjunto a su expediente. Aún así, debido a la desconfianza que le suscitó este nuevo requisito, decidió pedir una cita para informarse en el Ministerio de Universidades. “El funcionario no tenía ni idea de qué estaba hablando. Le pregunté si se podía retrasar el proceso pero me dijo que no lo sabía y que paciencia”, expone.

“La famosa declaración de veracidad”

Esto, según cuenta, “nunca le había pasado” a nadie en la academia donde se prepara, ya que lleva “más de 15 años entrenando a gente para el MIR”. Aquí, este médico colombiano señala que logró informarse de otras personas en su situación a través de las redes sociales. Durante estas conversaciones, pudo saber que las personas que no habían delegado en un tercero -como las academias- sus homologaciones no habían recibido la comunicación del nuevo requisito.

“Los que nos presentamos por academia o por terceros abren expediente y lo archivan por un tiempo que puede llegar de los seis a los ocho meses. Es muy frustrante, porque de un momemto a otro fue y no avisaron nunca. Es muy frustrante no saber si uno se puede o no presentar al examen”, lamenta.

En la academia, en la que ha estado desde junio a febrero, lleva ya gastados 3.000 euros, a los que se le suma la tasa de la academia, 166 euros y los trámites de gestión de 400 euros. En el caso de que no le llegara la homologación a tiempo, este médico reconoce que tendría que sentarse a ver “cuánto dinero le queda” de sus ahorros y hacer frente nuevamente a esta situación.

Protestas frente al Ministerio

Ante la falta de soluciones, los afectados han creado el Frente de Profesionales Médicos por una Homologación Justa, en la que Jersey Ferrera se ha erigido como portavoz. La principal función de esta plataforma es la protesta organizada de los afectados por los retrasos y por los cambios en los requisitos. Según Ferrera, la cifra de médicos extranjeros esperando su homologación ronda los 3.000.

El Frente ha organizado ya diferentes protestas pacíficas en la puerta de la sede ministerial en el Paseo de la Castellana, además de activar diferentes cuentas en redes sociales. Explica su portavoz que el objetivo principal es seguir la formación en España para luego desarrollar su carrera profesional aquí. En este punto, señala que todos los afectados podrían ser de una gran utilidad para el sistema sanitario público debido a la necesidad de médicos y médicas que tienen las diferentes Comunidades Autónomas.

Esperan con estas modestas movilizaciones que desde la Administración central se agilicen los procedimientos para llegar a tiempo a la inscripción en el examen de acceso al MIR. Critican la falta total de información que padecen estos médicos y señalan que en una mayoría de casos se están poniendo en riesgo cientos de proyectos vitales que pasan por ejercer en España. La última protesta tuvo lugar el pasado 16 de agosto y según la portavoz de la plataforma, están dispuestos a convocar nuevas concentraciones hasta conseguir alguna solución.

Joan Subirats, ministro de Universidades

El Ministerio no promete soluciones

Según las ultimas declaraciones de los responsables del Ministerio de Universidades, no se contempla realizar ninguna excepción en el proceso de las homologaciones. A pesar de la carencia de facultativos en el país, el procedimiento se realizará de forma ordinaria y en base a los plazos que están ya establecidos. Es decir, no hay intención de hacer ningún esfuerzo en este sentido en el corto plazo por parte de la Administración central.

Aún así, fuentes del Ministerio han llegado a asegurar que la estrategia para el futuro es iniciar un proceso de diálogo para resolver los problemas, aunque sin aportar ninguna garantía concreta. De esta forma, se remiten a los objetivos a largo plazo marcados para toda la Administración como la digitalización de los procedimientos de solicitud y consulta del expediente; o el refuerzo de personal funcionario para agilizar la tramitación.

Mientras tanto el Gobierno se aferra al plan de tres ejes que han diseñado con el objetivo de acelerar las homologaciones en todo el conjunto de las profesiones. Dos de los pilares fundamentales son la digitalización de los procedimientos de solicitud y de consulta del expediente, así como el refuerzo recualificación técnica del personal con el que se persigue una “tramitación más ágil y eficiente”.

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