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Desconexión digital durante las vacaciones: 'El cerebro debe parar y recargarse'
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(Foto: PIXABAY)

Desconexión digital durante las vacaciones: "El cerebro debe parar y recargarse"

Por Teresa Aísa Gasca
miércoles 11 de agosto de 2021, 07:36h

La llegada de la época estival, así como el periodo navideño o cualquier otro que incluya festividades, son momentos generalmente esperados e incluso ansiados por cualquier trabajador. Sin embargo, desde la llegada de las nuevas tecnologías y métodos de comunicación digital, las vacaciones se convierten para muchos en un momento de contradicción.

La desconexión total de las tareas y del ámbito del trabajo requiere de un ejercicio por parte de ambas partes: del propio entorno laboral y también de los mismos empleados. La sociedad, con los avances tecnológicos y las nuevas modalidades laborales, se ha acostumbrado a la idea de que con un solo 'clic' -se encuentre uno donde se encuentre, tan solo con conexión a Internet y cobertura- puede acceder a su puesto de trabajo o solucionar sus tareas.

Pero si bien esta es una gran ventaja, la incapacidad para gestionar adecuadamente los tiempos plantea un problema. Las conexiones con el ámbito laboral en periodo de vacaciones o de descanso, incluso si se trata de momentos esporádicos, pueden conllevar el desarrollo de problemas de salud mental y física.

Por ese motivo, la desconexión digital se encuentra regulada por la legislación española -en el artículo 88 de la Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, y en el artículo 18 de la Ley 10/2021, de 9 de julio, de trabajo a distancia-, contemplando el derecho de los trabajadores a no contestar cualquier tipo de comunicación de trabajo fuera de su horario laboral, vacaciones o días libres.

Sin embargo, y en parte debido a la potenciación del teletrabajo a raíz de la crisis sanitaria del coronavirus entre las empresas, la frontera entre los momentos profesionales y los personales se ha difuminado. Así, con la llegada del verano los sindicatos han incidido en recordar a trabajadores y empresarios la importancia del derecho a la desconexión digital.

La “posibilidad de conectividad constante hace difícil la desconexión de los trabajadores, dificultando la recuperación tanto física como mental pues se produce una prolongación de la jornada laboral y la interrupción de los descansos”, señalan desde UGT Madrid. “La posibilidad de conectividad permanente no debe ir aparejada a la disponibilidad permanente por parte de los trabajadores y trabajadoras”, recuerdan desde el sindicato.

"La interrupción del tiempo de descanso debilita la salud mental"

Asimismo, desde UGT hacen hincapié en que “el aumento de la carga de trabajo y la interrupción del tiempo de descanso, debilitan la salud mental de muchos trabajadores”. Como ejemplo, el sindicato menciona que “la primera causa de muerte por accidente laboral son los infartos y derrames cerebrales, patologías relacionadas con la existencia de riesgos psicosociales en los entornos de trabajo”.

En este sentido, UGT relata que “86 trabajadores y trabajadoras han muerto por este motivo hasta el mes de mayo de 2021 y 228 durante el año 2020”, y para luchar contra esto, explican que “las empresas deben garantizar esta desconexión digital durante los tiempos de descanso de los trabajadores y trabajadoras, incluidas las vacaciones estivales, limitando el uso de las comunicaciones empresariales a través de medios tecnológicos”.

Y como método para su cumplimiento, dicen, las empresas deben elaborar “una política interna, previa audiencia de los representantes legales de los trabajadores, en la que se definan las modalidades de ejercicio del derecho a la desconexión así como las acciones de formación y de sensibilización del personal sobre un uso razonable de las herramientas tecnológicas que evite el riesgo de fatiga informática”. Además, a través de los convenios o acuerdos colectivos es posible establecer los medios y formas para garantizar el derecho a esta desconexión.

Pero además, es importante destacar “la obligatoriedad empresarial de realizar la evaluación de riesgos y la planificación de la actividad preventiva del trabajo a distancia”, recuerdan desde el sindicato, desde el que también instan a que se tengan en cuenta “los tiempos de disponibilidad y la garantía de los descansos y desconexiones durante la jornada”. Pero de nada sirve que la empresa establezca (y cumpla, sobre todo) la legislación si los propios empleados sucumben a la presión de conocer en todo momento la situación de sus tareas.

Aprender a desconectar

Isabel Aranda, psicóloga especializada en el área del trabajo y miembro del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, explica a Madridiario que en los últimos tiempos “se está detectando un incremento importante en las consultas de psicología de personas que están desarrollando cuadros ansioso depresivos por cuestiones relacionadas con la no desconexión”.

Al respecto, señalado dos factores: “Por un lado nos encontramos que hay empresas que están venga a mandar mensajes, a llamar o a tratar de conectar constantemente con sus trabajadores, pero por otro lado estamos viendo que las personas están desarrollando conductas, por llamarlas de alguna manera, 'adictivas'". En este punto, Aranda explica que muchos trabajadores sienten la necesidad de “estar informados constantemente de qué es lo que está pasando” y no son capaces de desconectar.

"Se está detectando un incremento de cuadros ansioso depresivos"

“En estas ocasiones no es la empresa la que no permite esa desconexión, sino el propio trabajador que no sabe gestionarla. Encontramos aquí pensamientos del tipo 'no me salgo del grupo a ver si no me voy a enterar de algo, a ver si va a pasar algo y cuando me entere ya no puedo hacer nada', por ejemplo, y se crea así una doble ansiedad”, dice.

“En este punto ya no es solo la ansiedad que genera el constante y continuado flujo de información que recibe el trabajador, el no desconectar, sino el no parar en ningún momento para mantener ese nivel de conocimiento constante”, explica a este diario la psicóloga del trabajo. De esta forma, la cuestión de la desconexión y los problemas de salud que generan, incide, tienen que abordarse desde las dos vertientes: la de la empresa que no facilita la desconexión y la del trabajador que no la asume.

Hace más de un siglo, dice Aranda, que en el mundo de la Psicología se sabe que “las personas tenemos ritmos de concentración y de desconexión fisiológica”, los cuales permiten que el cerebro se pare y, de alguna manera, se “recargue”. Sin embargo, dice la profesional, “cuando no se desconecta, cuando no se permite al cerebro esos parones, este órgano se desgasta de forma extra. Las frecuencias de actividad cerebral mantenidas en el tiempo lo que acaban provocando son cuadros de ansiedad”, razona.

Lo sano, señala Aranda, es “combinar los tiempos de ondas diferentes. Tiempos de concentración y de actividad y tiempos de relajación, de desconexión. Si no lo haces, creas en tu cerebro una constante sensación de alerta, de peligro, porque requieres de manera continuada el saber qué pasa, qué ha ocurrido, creas la falta sensación de que pasa algo”. Y como consecuencia: “se da un desbordamiento emocional propio de una situación de alerta continuada, que no es sino un desgaste”, explica.

Consecuencia de ello, y de la ansiedad que esto provoca, se dan cuadros de insomnio, nerviosismo, falta de concentración, irritabilidad... con todo lo que físicamente conlleva. “Y ahora, la pregunta del millón: ¿Cómo lo evitamos?”, dice Aranda a este periódico. “No hay más remedio que cortar, que parar, que saber hacerlo”, asegura la psicóloga, que explica que para comenzar a hacerlo hay que ser conscientes y trabajar en la “gestión del tiempo, cumplir los denominados tiempos abiertos y los tiempos cerrados”.

"Es cuestión de desconectarse de todo tipo de notificaciones"

Se debe identificar que en el día a día hay “tiempos abiertos, para estar conectado, y tiempos cerrados, para no estarlo” y acompañar esta identificación con hábitos que ayuden a las personas a cumplirlos. “El gesto de darle la vuelta al móvil, por ejemplo. Es algo muy sencillo pero indispensable. Cuando estás en un tiempo cerrado, en un momento de desconexión, hay que dejar de mirar el móvil y de comprobar constantemente si tenemos o no mensajes, e-mails, WhatsApps o cualquier otra notificación”, dice.

En ese sentido, además, la psicóloga hace hincapié en que “no es cuestión solo de evitar llamadas, es cuestión de desconectarse de todo tipo de notificaciones, incluidas redes sociales. “Hay que hacerlo, esto no es nuevo, pero hay que hacerlo”, repite Aranda, que insta a corregir “los malos hábitos que nos hacen automatizar determinadas cosas, como mirar el móvil cuando no estamos esperando nada, como un acto inconsciente”, dice.

“Se trata de planificar, de conocer y establecer de antemano en el día a día qué cosas debemos hacer y en qué momentos. Crear pausas activas cada determinados minutos para que nuestro cerebro desconecte y se repare”, dice Aranda. Levantarse y andar, beber agua, estirarse o mirar más allá de las pantallas, son ejercicios básicos y necesarios para hacer en el día a día y de forma periódica a lo largo de la jornada laboral para “recargar” las pilas.

Podemos estar perfectamente media hora sin mirar el móvil, con el teléfono boca abajo, no pasa nada”, sentencia Aranda.

Recomendaciones para el teletrabajo

La situación de aislamiento derivada del Covid-19 ha provocado que muchos trabajadores españoles comenzaran a teletrabajar, un método de trabajo que en muchas ocasiones ha difuminado las barreras entre lo laboral y lo no laboral. Por ese motivo, el Colegio Oficial de Psicología de Madrid publicó un documento con recomendaciones para los trabajadores que insta a cumplir una serie de parámetros para evitar cuadros de estrés y ansiedad, entre otras cosas.

Desde su Sección de Psicología del Trabajo, Organizaciones y Recursos Humanos, el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid señalan la importancia de “prepararse para el teletrabajo”, es decir, establecer una serie de rutinas asociadas con el teletrabajo que permitan “separar el tiempo de trabajo de otras actividades” para dar con “un ritmo al tiempo que de otra forma podemos vivir en plano y desorientarnos temporalmente, algo que puede afectar nuestro ánimo y nuestro rendimiento”.

"Cada 25 o 55 minutos nuestro cerebro necesita un descanso"

Asimismo, recuerdan que “cada 25 o 55 minutos nuestro cerebro necesita un descanso así que aprovechémoslo para relajar activamente unos minutos la mente, la vista y el cuerpo” y que las personas “no rendimos de forma uniforme durante todo el tiempo”. En este sentido, señalan que “nuestra atención, concentración y ejecución varían a modo de ráfagas, según un conjunto de ritmos cíclicos que explican nuestra diferencia de rendimiento según la hora del día y el día de la semana” y relatan que “la vivencia del tiempo es un fenómeno subjetivo que cuando carece de marcadores externos, como una alarma o un horario concreto, nos puede llevar a la desorientación y el desánimo”.

De esta forma, señalan que con “la técnica de tiempo abierto y tiempo cerrado se mejora la concentración y la eficiencia y se aplica no sólo a trabajo, también se aplica a la revisión del correo y los WhatsApp. Con el teletrabajo se puede conseguir un mejor equilibrio entre todas las áreas de la vida y las circunstancias vitales, así que a la hora de determinar los tiempos, ten presente también las áreas personal y familiar, lo que te permitirá ganar congruencia personal y más satisfacción con lo que haces. Establece tiempos de trabajo y de no trabajo”, dicen.

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