www.madridiario.es
López Rupérez, expresidente del Consejo Escolar del Estado y de la Comunidad de Madrid
Ampliar
López Rupérez, expresidente del Consejo Escolar del Estado y de la Comunidad de Madrid (Foto: FERE)

Francisco López Rupérez: “La Comunidad de Madrid asegura mejor que muchas otras la igualdad de oportunidades en educación”

viernes 13 de septiembre de 2019, 15:18h

Distinguido con la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio, el expresidente del Consejo Escolar del Estado y de la Comunidad de Madrid, Don Francisco López Rupérez, se consolida como un referente imprescindible en educación.

Si bien en su vida pública no ha rehuido las responsabilidades políticas desde una posición valiente e independiente, del mismo modo nos atiende hoy en un contexto político de fragilidad e incertidumbre, para hablarnos de libertad, de conciertos o de innovación sin temblarle un ápice la palabra.

¿Interfiere en la educación la situación de “suspensión” de gobiernos que, a fecha de hoy, estamos viviendo? ¿O por el contrario es la manera de evitar que los políticos interfieran ideológicamente en ella? O lo que es lo mismo: la educación, ¿mejor sin políticos?

En mi opinión, la situación ideal, desde el punto de vista de los intereses generales y de la preparación del futuro del conjunto de nuestra sociedad, sería una educación con buenos políticos, es decir, idóneos para gestionarla. Ello es así porque, más allá de las soluciones individuales que indudablemente las familias buscarán y que, en un contexto de libertad, los centros tratarán de ofrecer, las sociedades avanzadas están inmersas en procesos de cambio rápido que introducen importantes desafíos en el plano personal, económico y social. Esos desafíos conciernen, sin lugar a dudas, a la Educación. El consenso internacional a este respecto es abrumador y llama, por ello, la atención que los políticos españoles no se hayan dado suficiente cuenta todavía. Como afirmaba el sociólogo francés Robert Baillon, sobre la base de sus estudios empíricos relativos a la población francesa: “El mejor ministro de Educación es el padre, por lo general la madre”. Aunque eso es así, en el sentido de que son los padres los que, en buena medida, gestionan el cursus escolar de sus hijos y los conducen, de uno u otro modo, hacia las metas deseadas, hay dos tipos de razones que hacen imprescindible una buena gestión pública de los sistemas de educación y formación: el primero tiene que ver con la equidad, con el trato justo, con la igualdad de oportunidades, pues sabemos -y Baillon también- que ese comportamiento es más frecuente en los sectores culturalmente aventajados. El segundo es una cuestión de eficacia global, a fin de facilitar el que los actores diversos del sistema remen en la misma dirección, en pos de unas metas comunes.

Imaginemos que los políticos en cuestión participan de ideas populistas y radicales: ¿tiene algo que temer la libertad de enseñanza? ¿Están en peligro los conciertos con estos nuevos responsables públicos?

Justamente esa es una de las justificaciones prácticas de la libertad de elección en educación: Si Ud. Estado no es capaz de asegurar la calidad requerida al sistema en el contexto presente no me endose forzosamente su impericia en uno de los aspectos de la existencia humana que considero más importante para el futuro de mis hijos. No cabe duda de que los enfoques populistas y radicales, principalmente de izquierdas, tienen aversión a la libertad de enseñanza, y en esa medida ésta puede estar amenazada. Sin embargo, yo soy optimista en el plano general y en el medio y largo plazo, pues en España ese régimen de libertad educativa, por la libre voluntad de sus ciudadanos, está tan consolidado y el respaldo legal es tan robusto que los retrocesos serán episódicos sin comprometer, en su conjunto, la causa general.

¿Y podemos decir que la libertad de enseñanza es un derecho fundamental de los ciudadanos, recogido en declaraciones y tratados universales? ¿Puede contribuir esta idea a la tranquilidad y seguridad de las libertades educativas y de los conciertos?

Creo que ahí reside la mayor fortaleza de nuestro sistema: por una parte, en su base constitucional que sitúa la libertad de enseñanza en el Título I, Sección 1ª correspondiente a los derechos fundamentales y a las libertades públicas; y, por otra, en la pluralidad de acuerdos y tratados internacionales suscritos por España que la garantizan. De entre ellos, por su especial relevancia, hay que destacar la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en cuyo artículo 26.3 se consagra el derecho preferente que asiste a los padres de elegir el tipo de educación que consideren más adecuada para sus hijos. En todo caso, es preciso estar vigilantes y reaccionar de inmediato ante cualquier exceso en materia de falta de respeto a estos derechos fundamentales.

¿Qué le parece eso que dicen algunos de “quien quiera privada, que se la pague, y si no, a la pública”?

Ese es un enfoque inconstitucional, pues justamente para hacer efectiva la libertad de elección de los padres, sea cual fuere su nivel socioeconómico, el artículo 27 de la Constitución Española establece que la enseñanza básica será obligatoria y gratuita. Como sucede con los populismos, se simplifica la realidad y se envían mensajes erróneos a la sociedad con medias verdades que, en el fondo, son grandes mentiras.

Recientemente ha publicado un interesante estudio sobre educación y equidad. ¿La libertad de enseñanza propicia la equidad, o son tendencias contradictorias?

Se dispone de evidencias en el sentido de que el ejercicio de la libertad de elección puede producir efectos no deseados, pero eso no significa que haya por ello que eliminarla, sino que traslada a los poderes públicos la responsabilidad de articular políticas educativas que permitan conciliar la libertad con la equidad. En mi libro La libertad de elección en educación (FAES, 1995) planteaba algunas de ellas y el Plan de Centros Públicos Prioritarios, que tuve el honor de pilotar por encargo de D. Luís Peral en la Comunidad de Madrid, constituyó una ejemplificación exitosa de ese tipo de políticas. Pero nos encontramos, de nuevo, con la necesidad de disponer de políticos con la visión necesaria para resolver este tipo de “problemas finos” del funcionamiento de los sistemas educativos. El amplio estudio empírico al que se refiere, desarrollado desde la Cátedra de Políticas Educativas de la UCJC que dirijo, ha puesto de manifiesto que la Comunidad de Madrid, en su conjunto, asegura mejor que muchas otras la igualdad de oportunidades en educación, a pesar de su apuesta por la libertad de enseñanza o precisamente por ella; no lo sabemos a ciencia cierta.

Cambiemos de tercio: ¿habrá que separar grano y paja cuando hablamos de innovación? ¿Estamos respirando humo en este tema?

Es conveniente subrayar que la innovación, también en educación, no es simplemente la producción de novedad, sino que ha de demostrar objetivamente su efectividad. Además, para que sea útil, ha de ser replicable y sostenible. La verdad es que no abundan en España las innovaciones educativas que cumplan esos requisitos imprescindibles. Pero hay una responsabilidad de liderazgo institucional de las Administraciones educativas que, en mi opinión, no se está cumpliendo, de promover en el sistema las buenas innovaciones de las que estamos necesitados. Y en ese contexto de falta de referentes sólidos, abunda la paja y proliferan los gurús.

Contenidos, áreas y materias, evaluación... ¿Seremos capaces de acercar los contenidos y estructuras de la educación a las necesidades postindustriales del siglo XXI? ¿Hay consenso razonable en la obsolescencia de los contenidos materiales de nuestro sistema?

La calidad del currículo constituye uno de los factores clave que incide en la calidad de los resultados de los alumnos. Pero, además, la cuarta revolución industrial –revolución tecnológica que concierne a sistemas físicos, a sistemas biológicos, a sistemas digitales y a sus interacciones– interpela, y de qué manera, a los sistemas de educación y de formación en los países desarrollados, debido a su incidencia sobre las personas, sobre las relaciones sociales y sobre el empleo. Es urgente responder a esos desafíos también desde el currículum, desde su concepción, desde sus contenidos y desde las metodologías de enseñanza. Y las leyes educativas han de facilitar a los actores de la educación orientaciones renovadas y sólidas al respecto, basadas en evidencias. Creo que hay un consenso retórico sobre la necesidad, pero falta conocimiento entre los decisores políticos sobre el cómo, y desde luego una suficiente voluntad política. Otros países están tomando iniciativas atinadas en ese sentido, pero parece que en el nuestro el Ministerio de Educación no ha sabido aún encontrar su papel de liderazgo del conocimiento, de las ideas y de las soluciones en un sistema tan descentralizado como el español.

Familias y escuela... ¿Se dan la espalda? ¿Alguna sugerencia para reencauzar...?

La cooperación entre familia y escuela o, dicho en la forma más habitualmente referida en la literatura especializada, la implicación parental en la educación escolar es otro de los factores de cuyo importante impacto sobre los resultados de los alumnos se dispone de una importante evidencia empírica. El amplio estudio que desarrollamos al respecto en 2014 desde el Consejo Escolar del Estado así lo atestigua. Aun cuando cabe efectuar sugerencias y recomendaciones al respecto en el ámbito de las políticas educativas, nos referimos en lo que sigue a un par de ellas solo en el nivel propio de los centros educativos. Por un lado, incorporar la problemática de la implicación parental al programa formativo de los centros, asegurando su fundamentación empírica e incluyendo los análisis de casos que hayan sido convenientemente evaluados. Por otra parte, promover la creación de un clima cooperativo y de confianza entre las partes que estimule en los padres el sentimiento de pertenencia al centro y facilite un compromiso efectivo de partenariado entre familia y escuela. Incluso, cuando fuese necesario, mediante la suscripción por escrito de ’contratos’ en los que se fijen, sin ambigüedad, los compromisos que asumen las partes para apoyar el progreso escolar de sus hijos.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de Madridiario

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.