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A la derecha de la imagen, Lucía Pino en su puesto de trabajo
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A la derecha de la imagen, Lucía Pino en su puesto de trabajo (Foto: Chema Barroso)

Una historia de superación con moraleja: “La vida es un continuo aprendizaje”

Por MDO
miércoles 18 de octubre de 2023, 07:44h
Actualizado: 23/10/2023 13:46h

Avance y superación, estas son las palabras que mejor definen el recorrido de Lucía Pino desde que llegó a España procedente de su Perú natal. Su historia es la de tantas personas que, acompañadas de dudas, miedos, ilusión y coraje, dejan su tierra en busca de unas mejores condiciones de vida.

Atrás quedó su puesto de funcionaria en el Ministerio de Educación de Perú, donde trabajaba preparando a futuros profesores. En 2018 su vida dio un giro cuando llegó a nuestro país. Aquí obtuvo el Certificado de profesionalidad de atención sociosanitaria a personas dependientes en instituciones sociales, que le permitió comenzar un nuevo camino laboral.

Y aunque al principio le surgieron algunas dudas porque suponía un cambio en su trayectoria profesional, no se echó atrás. Ahora, Lucía reconoce que ambos sectores, el de la educación y el de los cuidados profesionales a personas de dependientes, tienen muchas similitudes: “Lo importante es trabajar la parte emocional, sea un niño o una persona mayor”, señala a Madridiario. Su esfuerzo y perseverancia se vieron recompensados cuando recibió la llamada de Clece, compañía especializada en la prestación de servicios esenciales, para proponerle trabajar en el equipo de auxiliares de ayuda a domicilio. Lucía pasó así a formar parte de los más de 4.000 trabajadores de este servicio que ofrece el Ayuntamiento de Madrid, y que esta compañía gestiona indirectamente en ocho distritos de la capital.

La vida, además, le tenía preparada otra sorpresa a Lucía cuando, desde Clece y tras un tiempo demostrando su alto desempeño laboral, le proponen ocupar un nuevo puesto como ayudante de Coordinación del Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD), primero en el distrito de Villaverde y recientemente en el de Vicálvaro. Debido a este cambio profesional, desde febrero de este año su rutina es distinta: ya no visita a los usuarios en sus domicilios, sino que coordina el trabajo de las auxiliares que cada día ayudan a miles de personas dependientes en sus casas.

Rocío Jiménez, responsable de Coordinación de Clece en el SAD de Madrid, reconoce la valía de Lucía y destaca su pericia para solucionar las circunstancias cambiantes que suceden en los domicilios que atiende este servicio: “Al haber sido auxiliar, comprende las necesidades de sus compañeras”. Ha sido un gran esfuerzo el que Lucía ha realizado desde que llegó a España. Durante meses, mientras trabajaba como auxiliar, terminaba sus estudios de Psicología en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). “Estaba cansada, pero lo hacía con gusto”, apunta Lucía.

Con una sonrisa amplia de quien mira atrás y ve con orgullo el trabajo realizado, afronta el futuro con ganas de seguir avanzando. Lucía hace hincapié en que ahora su día a día se centra en el contacto con las trabajadoras de ayuda a domicilio para procurar la mayor eficiencia en el servicio: “Siempre les doy consejos para que sigan progresando, que sigan adelante, que no se paren, que estudien, que no sean conformistas”. La suya es una historia de superación y ejemplo de constancia y esfuerzo. Actualmente, cursa un Máster en Terapias de Tercera Generación y un Máster en Coaching de Desarrollo Personal porque, como ella dice, “la vida es un continuo aprendizaje”.

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