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Centro de Inserción Social de Victoria Kent, antigua cárcel de Yeserías.
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Centro de Inserción Social de Victoria Kent, antigua cárcel de Yeserías. (Foto: Jesús Hellín / Europa Press)

El Gobierno escucha a las asociaciones y declarará la antigua cárcel de Yeserías lugar de memoria

viernes 10 de julio de 2026, 10:04h

El Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática ha iniciado los trámites para declarar la antigua cárcel de Yeserías, actual Centro de Inserción Social Victoria Kent, como Lugar de Memoria Democrática. El inmueble, situado en el distrito madrileño de Arganzuela, está considerado un espacio vinculado a la represión política durante el franquismo.

La apertura del procedimiento aparece publicada este viernes en el Boletín Oficial del Estado (BOE), mediante una resolución de la Dirección General de Promoción de la Memoria Democrática, que plantea reconocer este edificio como un lugar "asociado a la represión política, a la vulneración de derechos fundamentales y a la experiencia histórica de centenares de mujeres que padecieron prisión por su compromiso democrático".

Asociaciones y colectivos registraron una petición para la declaración de la antigua cárcel como lugar de memoria (Foto: Eduardo Diéguez)

Según ha informado la Delegación del Gobierno, la iniciativa responde a una reivindicación impulsada por asociaciones memorialistas y colectivos de antiguas presas, que durante los últimos años han organizado actos de homenaje en el antiguo centro penitenciario para recordar a las mujeres encarceladas por motivos políticos durante la dictadura.

Reivindicación de las antiguas presas

Las antiguas reclusas defienden que el edificio no debe convertirse "en un espacio anónimo desprovisto de contexto histórico", sino conservarse como un lugar que permita transmitir a las futuras generaciones la represión ejercida por el franquismo y la lucha de quienes defendieron las libertades democráticas.

En este contexto, el Ministerio recuerda que "la entrada en Madrid del Ejército sublevado contra la República desató desde abril de 1939 una represión sistemática del nuevo régimen franquista, caracterizada por torturas, encarcelamientos masivos, juicios sumarísimos sin garantías procesales y ejecuciones extrajudiciales".

A finales de 1939, se estima que había unos 90.000 presos por motivos políticos en Madrid, de los que más de 65.000 permanecían recluidos en cárceles como Porlier, Ventas, San Antón o Yeserías, además de otros centros penitenciarios de municipios próximos como Alcalá de Henares o El Escorial.

Patio de la cárcel de yeserías en la película Tacones Lejanos (1991)

La prisión de Yeserías, concebida inicialmente para hombres, fue utilizada tras la Guerra Civil como centro de internamiento de presos políticos. En 1974 pasó a ser una cárcel de mujeres y, durante los últimos años de la dictadura y los primeros de la Transición, acogió a militantes antifranquistas, sindicalistas, estudiantes, integrantes de organizaciones clandestinas y mujeres represaliadas por su oposición al régimen.

El Gobierno destaca que el penal simbolizó "el aparato represivo franquista sobre las mujeres, privándolas de libertad por el ejercicio de derechos políticos y sindicales que hoy forman parte de las libertades democráticas fundamentales".

Las internas soportaron, según el expediente, "condiciones de vida marcadas por el hacinamiento, la falta de intimidad, la malnutrición y un régimen disciplinario especialmente severo, sin distinción de edad ni de circunstancias familiares". Entre los testimonios recopilados figuran referencias a controles constantes, censura de la correspondencia, limitaciones en las comunicaciones con familiares y frecuentes registros corporales.

Durante los últimos años del franquismo y la Transición, las presas políticas impulsaron redes de apoyo, actividades culturales y espacios de formación, al tiempo que denunciaron los abusos sufridos dentro del penal. Entre los episodios documentados figuran las protestas contra los registros vaginales y anales practicados a las internas y las denuncias por las deficientes condiciones de la prisión, circunstancias que, según el Ministerio, evidencian que Yeserías "no fue únicamente un lugar de encarcelamiento, sino también un escenario de resistencia frente a las estructuras represivas del Estado"

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