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Reina Leticia,Policia,aniversario,mujer al cuerpo
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Reina Leticia,Policia,aniversario,mujer al cuerpo (Foto: Chema Barroso)

Fuera tacones y fin del paternalismo, barreras superadas por las primeras policías de Madrid

jueves 24 de junio de 2021, 16:45h

Un grupo de mujeres uniformadas causó asombro entre los transeúntes de los bulevares del centro de Madrid el 1 de mayo de 1972. Allí fueron destinadas las integrantes de la primera promoción femenina de la Policía Municipal de Madrid, pionera en integrarlas en el Cuerpo en España en 1971. Ataviadas con falda y bolso y subidas a unos tacones, 52 agentes comenzaron entonces a dirigir el tráfico entre miradas perplejas y algunos comentarios reprobables que pronto remitieron.

"Unos nos respetaban, pero otros nos mandaban a fregar la casa o a cuidar de nuestros maridos", cuenta la intendente Mercedes Payol, miembro de esa primera hornada de mujeres policías, que este jueves ha participado en la celebración de San Juan Bautista, patrón de la Policía madrileña. Las mujeres han sido las protagonistas del tradicional desfile, presidido por la Reina Letizia, en el que este año se ha homenajeado el 50 aniversario de su incorporación al Cuerpo.

Payol no se inscribió motu proprio a estas primeras oposiciones, convocadas bajo el mandato de Carlos Arias Navarro. Su padre la apuntó. No obstante, la valentía, sacrificio y dedicación que hoy le han sido reconocidas a ella y a sus compañeras la llevaron a ascender a una de las categorías más altas del escalafón policial. En el acto ha recibido junto a las subinspectoras Bonifacia Blázquez Díaz y Agustina Crespo Gordo una metopa conmemorativa de manos de la Reina.

Blázquez sí se alistó personalmente a las pruebas tras enterarse de la convocatoria en un periódico. 'Madrid quiere estrenar Policía Municipal femenina', rezaba la noticia que la animó a inscribirse. Los primeros meses de servicio los pasó en el tramo entre la glorieta de Bilbao y la Plaza de Colón. Después la cambiaron a la Plaza de la Villa, donde debía colocar los coches de quienes acudían al Tribunal Supremo. "Allí me admitieron estupendamente bien", asegura.

Sin embargo, reconoce que al principio se topó con alguna situación incómoda. "Muchos compañeros nos trataron de forma paternal y otros un poquito machista, pero se superó", afirma. Tampoco fueron fáciles los comienzos a nivel de indumentaria. "Nuestros zapatos eran de salón, con un tacón malísimo con el que teníamos que estar ocho o nueve horas y la falda-pantalón estaba muy mal hecha, era muy incómoda porque según andábamos se nos subía", relata la subinspectora.

Foto: Chema Barroso

Aún más desconcertantes que la vestimenta resultan las condiciones que debían acatar para acceder al Cuerpo. No podían estar casadas ni tener hijos. Tampoco podían contraer matrimonio mientras prestaban servicio en la Policía Municipal. Además, las que no superaban la mayoría de edad, fijada en los 21 años, debían acudir a los juicios acompañadas por sus padres.

Estas imposiciones por su sexo se mantuvieron apenas unos años, pues fueron recurridas por algunas agentes. Bonifacia Blázquez recuerda como una de sus compañeras decidió casarse y tuvo que abandonar la profesión. "Se marchó, pero denunció, ganó y se reincoporó unos dos años después, en 1978 más o menos". Esta acción reivindicativa dios sus frutos, pues a partir de ese momento tuvieron "campo abierto" para casarse.

La incorporación de las mujeres supuso, en sí misma, un avance hacia la igualdad, a pesar de las desproporcionados requisitos preliminares. Hasta 1980 se sucedieron cinco promociones separadas por género, pero desde ese año se convirtieron en mixtas. Las prendas femeninas, como la falda-pantalón, se eliminaron progresivamente y se adoptó un uniforme unisex.

Blázquez define la evolución de la mujer en la Policía de Madrid como "una maravilla". Guarda experiencias "duras", como el atentado en la calle del Correo o el asesinato de Carrero Blanco, pero se muestra orgullosa de los logros conseguidos. Cuando se retiró hace una década apenas se contabilizaba un ocho por ciento de agentes femeninas. En la actualidad, constituyen más del 12 por ciento. "Y estamos logrando ser mandos", celebra. Quedan muchas barreras por tumbar, pero ella tiene claro que como policía de la capital ha sido "inmensamente feliz".

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