www.madridiario.es
Joaquín Franco, fotógrafo.
Ampliar
Joaquín Franco, fotógrafo. (Foto: Chema Barroso)

El último bastión de la fotografía en la Gran Vía

jueves 23 de enero de 2020, 07:00h

Como cualquier otro local para realizar fotocopias y fotos de carnet, el Centro del Carnet Gran Vía abre sus puertas a diario para recibir a sus clientes en la Plaza de los Mostenses, a escasos pasos de una de las principales calles de Madrid. A simple vista, el local no muestra nada fuera de lo común, pero sí lo es su dilatada historia de amor por la fotografía que se remonta a tres generaciones de una misma familia y más de 100 años atrás.

Joaquín Franco es su propietario hace más de tres décadas y a sus 82 años, no se plantea dejar de hacer lo que le apasiona. "Amo a la fotografía y yo muero en el estudio", señala. Centrado en la realización de retratos desde su niñez, los avances tecnológicos y los cambios de tendencias le han obligado a adaptarse a los nuevos tiempos. Su estudio aún sobrevive en una zona que antaño estaba casi monopolizada por los mejores fotógrafos, pero lamenta que "hoy en día, el móvil ha matado a la fotografía".

De las puertas del Retiro a la Gran Vía

No obstante, todo se remonta a una época más sencilla y distinta: al año 1916. Por aquel entonces, el abuelo de Joaquín Franco se dedicaba a fotografiar por 20 céntimos de peseta a todo aquel que lo deseara en una de las puertas del Parque del Retiro. Por supuesto, las cámaras de esa época eran más rudimentarias y no prestaban la posibilidad de imprimir una imagen nítida en un día nublado. Es por ello que, según afirma Franco: "Mi abuelo hacía el agosto en abril-mayo, cuando ya se había salido del invierno".

No fue hasta varios años después cuando empezaron a proliferar los estudios fotográficos por la ciudad y su padre quiso abrir el suyo en el año 1947. El local se encontraba en el número 55 de la archiconocida Gran Vía, en la desaparecida galería de Los Sótanos. Ahí permaneció hasta el año 1981, cuando se trasladaron al emplazamiento actual. El lugar del estudio ha cambiado, pero el espíritu de entonces permanece intacto.

"Amo a la fotografía y yo muero en el estudio"

Ya con un equipamiento más avanzado y la fotografía creciendo en popularidad, pasaban por el estudio de Gran Vía cientos de personas a diario, alrededor de 600 rollos para revelar y algunos artistas internacionales de la talla de Ava Gardner dispuestos a ser retratados en blanco y negro. Joaquín Franco aún era muy joven en aquel tiempo, pero pronto comprendió que la fotografía era su verdadera vocación. No sin antes, eso sí, explorar otros campos y trabajar en una sastrería. "Solo duré tres meses", recuerda entre risas.

Poco a poco, Franco empezó a colaborar con su padre en el estudio y terminó colocándose al frente del negocio familiar. Tal fue su dedicación por la fotografía que llegó a ser reconocido mejor fotógrafo nacional en 1978, 1986 y 1992; así como presidente de la Asociación Nacional de Fotógrafos en la década de 1970, cuyo carnet aún conserva. "Antiguamente, sin esto no podías trabajar. Te trincaban los grises y te llevaban a Gobernación", recuerda. Sin embargo, lamenta que actualmente no se exija un documento que acredite unos ciertos conocimientos a la hora de trabajar como fotógrafo.

Joaquín Franco, con el carnet de la Asociación Nacional de Fotógrafos. (Foto: Chema Barroso)
Es por su disciplina y su forma de trabajar por lo que considera que aún se mantiene a flote en un mundo en el que todos portan una cámara de fotos en el bolsillo. "Yo, como profesional que soy, estudio tu semblante y tu ángulo. Cobro por debajo del fotomatón y soy el único que pone en el estuche 'si no le satisface la foto, le devolvemos el dinero'", señala.

"Nino Bravo pasaba por el estudio cada tres meses"

A la hora de trabajar, utiliza principalmente una antigua cámara Contax que perteneció a su padre, actualizada en algunas de sus piezas. Sin embargo, también se sirve de otros modelos según el tipo de fotografía que se requiera. Una vez se han realizado todos los preparativos y se han configurado los parámetros, solo le basta un disparo para sacar la imagen correcta.

Estas cualidades son las que hacen que acudan asiduamente a su negocio caras reconocidas de la cultura nacional como Inma Cuesta, Blanca Suárez o José Sacristán. "Porque nadie les hace las fotos así y soy rápido", apunta. Sin embargo, a la hora de hablar de su mejor cliente, lo tiene claro: "Nino Bravo. Cuando no estábamos en el mercado común y necesitabas más visados, pedía unas 40, 50 o 100 fotos y cada tres meses se pasaba por el estudio a por más", recuerda. "Era un tío muy campechano, fue una verdadera pena que se matara", añade.

Vivencias de todo tipo

Sin embargo, las historias que recordar van más allá de los personajes famosos y más de cuatro décadas de trabajo han dado lugar a simpáticas anécdotas. Según recuerda Franco, hace años acudió un hombre mayor al estudio y le dijo que se subiera a la banqueta que tenía dentro, mientras terminaba de atender a un gran grupo de soldados que se encontraban en el local para hacerse las fotos de su ficha. No obstante, al entrar al estudio unos minutos después, se encontró al hombre de pie sobre la banqueta mientras le decía "no sabe usted lo que me ha costado subirme", recuerda entre risas.

En definitiva, el retratista reconoce que la fotografía le ha aportado multitud de vivencias, aunque no puede evitar sentir pena por cómo han cambiado las cosas. "Mi padre murió hace ya 25 años y todos los demás fotógrafos de la zona le han ido siguiendo. Yo ya soy el último fotógrafo de Gran Vía". Sin embargo, siempre habrá verdaderos profesionales si se cumplen dos cualidades, según apunta Franco: Tener pasión por el oficio y adquirir todos los conocimientos posibles para perfeccionarse cada día.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de Madridiario

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.